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Domingo, 30 de enero de 2011

E-CASH DE LECTORES

Alimentos

¿Por qué los productos alimenticios son los primeros que sufren los aumentos de precios? La respuesta es muy sencilla. Los productos alimenticios constituyen el primer grupo de todo el conjunto que agrupa a aquellos denominados de “primera necesidad”. Es una verdad de Perogrullo que la muerte por hambre es la primera que nos alcanza. Como dicen los economistas, los productos alimenticios tienen una elasticidad 0, es decir, con precios más elevados, la respuesta del que los necesita es siempre la misma: hará cualquier esfuerzo porque si no los adquiere, aunque sea en mínimas cantidades, terminará por morirse. Esa es la elasticidad 0: la respuesta de la demanda ante el crecimiento de los precios, siempre será 0. Los productores lo saben y más aún, cuando el mercado de esa oferta está en las manos de grupos oligopólicos y, por lo tanto, maneja la formación de los precios que, además, están regidos por los grandes súper. El demandante está totalmente prisionero de las tres causales enumeradas: la prioridad de alimentarse, la posesión de los oligopolios de casi toda la cadena de la elaboración y finalmente, la prepotencia vendedora de los grandes súper. Estas circunstancias provocan el incremento de los precios de los productos de primera necesidad, que son los primeros en ser adquiridos cuando sucede como actualmente acaece en el país que al existir mayor trabajo, la asignación otorgada por hijos, las familias empleen esos mayores ingresos en la adquisición de más alimentos. Es decir, se genera en consecuencia una demanda agregada. ¿Agregada a qué? A la escasa demanda anterior cuando el nivel de desocupación llegaba al 25 por ciento, reducida al 7,5 por ciento. ¿Cómo deberían responder las empresas ante esta oportunidad de vender más y consecuentemente ganar más? Aumentando la producción. Invirtiendo más y si tienen capacidad totalmente ocupada ampliándola con nuevas inversiones. Esta sería la única respuesta con lo cual además de vender y ganar más tendrían una ventaja adicional. Está probado que ha medida que se incrementa lo que los economistas denominan “la escala de producción”, los costos bajan y como consecuencia inmediata los precios pueden ser menores en tanto las empresas a pesar de ello ganarían también más. Esta afirmación está probada. Y entonces, ¿por qué las empresas no responden a esa verdad innegable y de conveniencia indiscutible? Porque si tienen la capacidad productiva totalmente ocupada deberían invertir en su ampliación y si no fuera así, si trabajan un solo turno deberían trabajar dos, y hasta tres, con lo cual, al tener que incorporar trabajadores, esa demanda agregada estaría solventada así como los mayores volúmenes de venta de los productos alimenticios. Pero no lo hacen, dado que existe la otra alternativa, aumentar los precios de todos los productos de adquisición obligatoria dada su condición de ser imprescindibles para sobrevivir, y de ese modo vendiendo lo mismo, ganar más, sin poner un peso en inversión. Esta es una característica del comportamiento empresarial en los mercados “estrechos”, como el nuestro, dado que el crecimiento de los precios generando inflación los beneficia más, no invierten y ganan más.

Dr. Rubén A. Visconti

Profesor titular de Costos de la FCEyE de la UNR.

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