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Domingo, 18 de mayo de 2014

OPINIóN › DESARROLLO TECNOLóGICO Y REGIONAL

Ciencia y producción

El incremento de la contribución de las facultades de ingeniería a la innovación y el desarrollo tecnológico permitirá aportar mejoras en la competitividad y la incorporación de contenido local de conocimiento en las actividades productivas.

 Por Miguel Angel Sosa *

Durante la última década se ha verificado un importante desarrollo productivo, científico-tecnológico y social en nuestro país, que ha implicado nuevas fuentes de trabajo y mejorado la inclusión social y la distribución del ingreso.

Para sostenerlo es necesario, entre otros aspectos, continuar contribuyendo a las necesidades de incrementar la densidad de los eslabonamientos productivos, las exportaciones, la sustitución de importaciones y la consolidación de cadenas productivas locales, regionales y globales de modo equilibrado.

En este sentido, las facultades de ingeniería (FI) en particular y la universidad en general, están en condiciones de incrementar su aporte al desarrollo nacional y regional a fin de continuar mejorando los modos de articulación de las fortalezas existentes.

El Consejo Federal de Decanos de Ingeniería de la República Argentina (Confedi) ha venido trabajando para promover cambios en los criterios de evaluación de los desarrollos tecnológicos y transferencia de conocimientos tecnológicos e innovación (DTTI) realizados en las FI con el propósito de que se reconozca adecuadamente esta importante labor, incorporando miradas complementarias a las ya tradicionales orientadas a la necesaria rigurosidad científica, tendiendo a ponderar inclusive el impacto social de la investigación básica o aplicada (I), su aporte al Desarrollo Territorial Sostenible (DTS), en el marco de las particulares necesidades de nuestro país apoyando la producción (P) y enriqueciendo la función de formación de profesionales (F).

Las FI y sus docentes se han adaptado a procesos e instrumentos de formulación de proyectos y evaluación, en los cuales no han sido valoradas adecuadamente las actividades de desarrollo, transferencia, asistencia técnica y servicios tecnológicos, que por su naturaleza no implican patentes, publicaciones e inclusive proyectos formales.

Pero durante los últimos años se ha avanzado en este aspecto, el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (Mctip) ha emitido los denominados Documentos I y II relativos al tema y se encuentra trabajando en detalles concretos de los procesos de evaluación de los Proyectos de Desarrollo Tecnológico y Social (PDTS).

A partir de esto será de suma relevancia la conformación de las comisiones evaluadoras pertinentes y las aplicaciones de esos criterios a casos concretos.

Las FI presentan perfiles diferentes y distintos contextos de actuación, tales que su impacto regional en el desarrollo social es distinto en cada caso y depende de diferentes actividades a atender según las necesidades del entorno, por lo cual no resulta adecuado evaluar de la misma manera a todas éstas y a sus integrantes sin tener en cuenta precisamente que el objeto de evaluación debería ser la innovación en el contexto del desarrollo regional.

En este sentido, aún existe la necesidad de recrear mecanismos de articulación que permitan a las FI promover el desarrollo tecnológico teniendo en cuenta que si sólo se atiende a demandas solventes no se mejorará la distribución regional y sectorial deseada. Es por esto que se debe tener en cuenta las condiciones particulares en que se desenvuelven las actividades innovadoras.

Las FI pueden incrementar su aporte al de-sarrollo territorial sostenible, en su espacio de influencia, en un marco de fortalecimiento de la cooperación nacional y latinoamericana, la promoción y fortalecimiento de las actividades de desarrollo tecnológico, la transferencia de conocimientos tecnológicos y la contribución a las innovaciones atendiendo a las necesidades socio-productivas locales y a la integración con los países de la región.

En el Plan Estratégico Industrial se menciona la necesidad de profundizar la participación de las universidades en los programas públicos y su acompañamiento y prestación de servicios a las empresas.

El Plan Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación vigente recuerda la necesidad de fortalecer el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SNCTI), dado que la arquitectura institucional de ciencia y tecnología en el país se ha caracterizado por la baja articulación entre sus componentes y con las demandas, siendo necesario continuar avanzando hacia una distribución más equitativa a nivel territorial.

Lo propio en el Plan Estratégico Agroalimentario y Agroindustrial Participativo y Federal, que pone énfasis en que el desarrollo tiene que resolver las desigualdades regionales y locales, estimular procesos de desarrollo local, promover la construcción de planes de desarrollo territorial adecuados a las particularidades de los recursos naturales, sociales y económicos de cada territorio argentino.

Se ha consensuado ampliamente que el ambiente constituido por el conjunto de instituciones, agentes, y las relaciones existentes entre éstos influye de manera decisiva en el grado de desarrollo de actividades innovativas, concebido éste como consecuencia de procesos sociales e interactivos.

Cuando el ambiente tiene un comportamiento positivo en términos de generación de externalidades, actúa disminuyendo las incertidumbres, contrarrestando las debilidades de ciertas culturas organizacionales, potenciando los procesos de aprendizaje, suministrando las competencias faltantes a los agentes y contribuyendo al proceso de difusión del conocimiento codificado y tácito.

En este sentido, el desafío en cada región parece consistir en la construcción de las competencias necesarias que permitan tender a completar cadenas productivas con incorporación de mayores complejidades tecnológicas y organizacionales, lo cual sin embargo no constituye un proceso automático que podría resultar de la evolución natural de la actual configuración productiva, sino que parece requerir diferentes regulaciones macro y microeconómicas, una reingeniería institucional, la emergencia de una mayor interacción público-privada, y el diseño de políticas que apunten más que a agentes individuales al desarrollo de procesos de interacción entre éstos.

El incremento de la contribución de las FI a la innovación y el desarrollo tecnológico permitirá aportar mejoras en la competitividad y la incorporación de contenido local de conocimiento en las actividades productivas. En particular en la mejora de la productividad e incremento de densidad de las pymes de cada región del país, optimizando la eficiencia en la utilización de los recursos existentes y el cuidado del ambiente, con importante impacto en el nivel de empleo, la calidad del mismo y la distribución del ingreso. Todo en un marco de búsqueda de sinergia regional a través de la integración de los ámbitos científicos, tecnológicos y productivos, contribuyendo de este modo al desarrollo articulado de sus economías.

Para esto se debe trabajar a fin de conformar las redes pertinentes para poder fortalecer nuestro Sncti, el cual puede y debe continuar mejorando las articulaciones entre sus potenciales miembros.

Formular un plan que incluya objetivos, metas, acciones y evaluaciones tempranas y periódicas, realizado por un equipo interinstitucional.

Que aborde el qué y el cómo, ya que el porqué está plenamente desarrollado.

Que articule entidades nacionales, provinciales, municipales, empresas, universidades, en un marco de articulación nacional y latinoamericana, incluyendo a todas las entidades pertinentes, promoviendo el planteo de planes por parte de distintas organizaciones a partir de su situación actual, evitando convalidar sólo la demanda de instituciones y empresas solventes ante criterios de adjudicación preestablecidos, incluyendo en todo proyecto a las organizaciones insertas en el territorio de aplicación, de modo que el saber transferido o desarrollado quede instalado en el mismo, en sus organizaciones.

Instituciones, empresas, gobiernos, cámaras de empresas, empresas, ministerios deben capacitarse para administrar y para usar las redes, diseñando espacios de interacción cara a cara, escuchando necesidades y posibilidades.

Las organizaciones y los sectores de las regiones más desarrolladas del país deben colaborar con las que lo requieran, distribuyendo el conocimiento.

Es un esfuerzo inmenso el que debe brindar todo funcionario público para aquilatar el conocimiento que le permita aprovechar todas las fortalezas existentes y desarrollar las necesarias

* Decano de la Facultad Regional Delta-UTN.

Presidente saliente del Confedi (Consejo Federal de Decanos de Ingeniería).

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Imagen: Télam
 
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