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Domingo, 30 de julio de 2006

PARADOJAS EN EL SECTOR GANADERO

Más faena con más precios

La lógica del negocio indica que los ganaderos deberían retener hacienda frente a precios en alza. Pero bajaron el stock porque el agro es aún más rentable.

 Por Nicolas Arceo *

El fin de la convertibilidad alteró las relaciones económicas y en particular el comportamiento del sector agropecuario. La devaluación determinó un incremento inédito de la rentabilidad de los productores agropecuarios. En la producción ganadera, los márgenes de rentabilidad más que se duplicaron con respecto a los registrados en la convertibilidad. Esta mejora se sostuvo en el aumento del precio de la carne vacuna por el incremento explosivo de las exportaciones, que se expandieron a una tasa anual acumulativa del 49,9 por ciento entre 2001 y 2005. El crecimiento se explica por la mejora en el status sanitario del país, la elevación del tipo de cambio, el incremento de la demanda externa y el bajo nivel de retenciones aplicado.

Podría haberse esperado que –tal como ocurrió tradicionalmente–, el aumento en la rentabilidad diera inicio a una fase de retención de ganado. Este comportamiento atípico se debe al doble carácter del ganado vacuno, ya que no se trata sólo de un bien de consumo sino que para sus productores se comporta también como un bien de capital. Esa característica determina que en la fase ascendente de los precios, los productores retengan ganado para incrementar sus stocks, aumentando sus bienes de capital, y en particular los vientres que les permitirán expandir la producción futura. Se presenta entonces una aparente paradoja: a diferencia de otros bienes, en el corto plazo, ante un incremento en el precio, la cantidad ofrecida no sólo no se incrementa, sino que se reduce determinando una curva de oferta de pendiente negativa.

Sin embargo, la oferta de ganado vacuno –faena– se expandió un 23,5 por ciento entre 2002 y 2005, alcanzando 14,2 millones de cabezas el pasado año –nivel que no se registra desde comienzos de los ’80–. Es decir, el aumento de la rentabilidad ganadera en vez de desencadenar un proceso de acumulación de stock, condujo a una fase de liquidación. Esta aparente paradoja se debe a que la evolución del stock no está determinada únicamente por su rentabilidad absoluta, sino también por la relativa respecto de la que obtiene la producción agrícola, al competir ambas por el uso del suelo en amplias zonas de la región pampeana.

Los márgenes brutos relativos entre la producción ganadera y la agrícola más que se triplicaron a favor de esta última en la etapa 2002-2004 con respecto a los últimos años de la convertibilidad, aunque se recuperaron en 2005 como consecuencia del abrupto aumento del precio de la carne. En consecuencia, el elevado nivel de liquidación de existencias de los últimos años fue una resultante de la desfavorable rentabilidad de la ganadería respecto de los productos agrícolas, aunque ambas producciones hayan obtenido niveles de rentabilidad significativamente más elevados que los registrados durante la década pasada.

En este contexto se insertan las medidas gubernamentales que combinan acciones de corto plazo para contener el incremento del precio de la carne evitando un deterioro del salario real –veda a las exportaciones–, con otras de mediano plazo destinadas a expandir la oferta vacuna mediante una recomposición del stock ganadero –aumento del peso de la res faenada y el plan ganadero–. Es insoslayable destacar que, dada la naturaleza del ciclo ganadero, las medidas de corto y mediano plazo adoptadas por la conducción económica son contradictorias porque operan únicamente sobre la producción ganadera dejando de lado los principales cultivos agrícolas. Si bien la veda a las exportaciones de carne permitió reducir en alrededor de un 7 por ciento el precio de la carne en el mercado local, agudiza el proceso de liquidación ganadera en el mediano plazo al reducir la rentabilidad de esta producción con respecto a la agrícola. Esto no significa que las medidas implementadas por el Gobierno hayan determinado una abrupta reducción en la rentabilidad absoluta de la producción ganadera; por el contrario ésta aún duplica la registrada durante la convertibilidad. En este contexto, y por la imposibilidad de implementar medidas de tipo impositivo ante el elevado nivel de evasión en el sector, el aumento de las retenciones a la producción agrícola parece ser la medida más eficaz tendiente a elevar la rentabilidad relativa de la producción ganadera. La elevación de las retenciones a las exportaciones agrícolas, situadas en un nivel sumamente reducido ante la extraordinaria rentabilidad que obtuvo el sector como consecuencia de la devaluación, garantizaría la recomposición del stock ganadero y de la oferta de carne vacuna en el mediano plazo, sin provocar un significativo incremento en los precios, que afecte el poder adquisitivo de los sectores populares. Estas medidas tendrían mejores resultados sobre la expansión de la oferta a mediano plazo en el marco de la implementación de un plan ganadero que logre elevar la productividad sectorial –permitiendo una mayor carga animal por hectárea– toda vez que existe consenso acerca de su estancamiento durante los últimos años.

* Flacso-Area de Economía y Tecnología.

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