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Viernes, 12 de diciembre de 2008

TEATRO › RUBENS CORREA HACE UN BALANCE DE LOS NUEVOS TIEMPOS EN EL CERVANTES

“Pudo hacerse casi todo lo propuesto”

Tras aquellos conflictos que tuvieron a uno de los grandes teatros argentinos paralizado y sin aparente resolución, el director y sus colaboradores dieron cuenta de lo realizado en la última porción del año y pusieron la mirada en el futuro.

 Por Cecilia Hopkins

“Somos funcionarios públicos y creemos que es fundamental hacer un informe de gestión a fin de año”, afirmó Rubens Correa, director del Teatro Cervantes, en un encuentro con la prensa realizado ayer y destinado, además, a dar a conocer parte de la programación de la próxima temporada. Correa reconoció que, desde agosto de 2007, cuando asumió la dirección del teatro nacional, hubo que vencer incontables dificultades de funcionamiento pero que, una vez reabierta la sala en septiembre del mismo año, “con una programación de emergencia” tal como consta en el balance que por escrito fue entregado a la prensa, fue posible “iniciar el 2008 con un importante aumento de presupuesto (exactamente, el doble) cifra que se mantendrá para 2009, teniendo en cuenta un aumento del 10 por ciento para contrarrestar la inflación”. Correa insistió en subrayar que, a pesar de las dificultades existentes, “se está instalando el diálogo, lo cual hizo posible que pudiésemos hacer casi todo lo que nos habíamos propuesto”. El director no sólo se estaba refiriendo a los aspectos artísticos, sino también a los proyectos relacionados con la seguridad y el mantenimiento del edificio.

Acompañado por el subdirector Claudio Gallardou, el director administrativo Horacio Galli, el director de producción Marcelo León y Norma Beck, por la Asociación Amigos del Teatro Cervantes, Correa anticipó algunas de las obras que integrarán la programación de 2009, que comenzará en febrero. “Hoy sólo anunciaremos lo que hemos concretado –advirtió–, nos queda determinar qué eventos llevaremos a cabo (sólo se anunció la continuidad del ciclo Teatro del País, que consiste en la visita al teatro de elencos provinciales), falta programar la sala Luisa Vehil –que de acuerdo con los planes estará dedicada a monólogos y unipersonales– y falta definir el Proyecto federal.” Recordó que dicho proyecto consiste en coproducciones de espectáculos en diferentes provincias y obras para realizar en giras nacionales, “porque es nuestra obligación lograr que el Cervantes tenga una presencia federal”, según puntualizó.

De acuerdo con lo anunciado, la temporada abrirá en febrero con dos reposiciones: Don Juan de acá (el primer vivo) del grupo Los Macocos y Eduardo Fabregat, con dirección de Julián Howard, y Chúmbale, de Oscar Viale, con dirección de Santiago Doria, en la salas María Guerrero y Orestes Caviglia, respectivamente. Continuará la programación de la sala mayor con Tango turco, de Rafael Bruzza (estreno que no pudo concretarse este año), bajo la dirección de Lorenzo Quinteros, y Bodas de sangre, con dirección de Villanueva Cosse, En tanto que en la sala Caviglia se estrenarán Telémaco o el padre ausente, de Marco Antonio de la Parra, dirigida por Dora Milea, Un informe sobre la banalidad del amor, de Mario Diament, con dirección de Manuel Iedvabni, y Transatlántico, una versión de la novela homónima de Witold Gombrowicz firmada por Adrián Blanco y Hugo Dezillio, con dirección del mismo Blanco. Para el público infantil se repondrá La trup sin fin, de Hugo Midón, y se estrenarán Seraenbanda, por Los Musiqueros, y Manifonías, con dirección de Néstor Caniglia. Otros anuncios de importancia pasaron, por una parte, por la presentación de María de Buenos Aires, de Astor Piazzolla y Horacio Ferrer –según la producción ya estrenada en el Cervantes– en el Teatro Nacional de Grecia. Por otra parte, habrá un ciclo de Teatro Danza que abrirá con el estreno de El público, de García Lorca, bajo la dirección de Oscar Araiz.

Más allá de lo artístico, los directivos del teatro parecían muy interesados en priorizar los anuncios relativos a la normalización del Cervantes. “Queremos recomponer los sistemas de trabajo y reestructurar las áreas, para que el teatro funcione como una fábrica o una empresa”, afirmó Gallardou, en consonancia con lo manifestado por el director en relación con su necesidad de “poner la mirada hacia el interior del teatro”. En diálogo con Página/12, Correa se explaya sobre este tema.

–¿Cómo van a mejorar las condiciones generales de trabajo en el Cervantes?

–El teatro está superado en su capacidad, no tiene espacio porque fue pensado para funcionar sobre una estructura pequeña. Si bien más tarde se hicieron las torres de Córdoba y Paraguay, hoy los depósitos siguen atestados, los talleres mal ventilados... Hay muchas dificultades y queremos mejorar la vida interna del teatro.

–Se dijo que habrá que corregir ciertas normas...

–Es que no las hay. El teatro no tiene procedimientos escritos sino solamente usos y costumbres de hacer las cosas: en el Cervantes todo es tradición oral. Y pensamos que es necesario contar con un manual de procedimientos para luego saber si las cosas se hicieron mejor o peor que lo previsto. También tenemos que mejorar la comunicación interna entre las diferentes áreas.

–¿Y cuáles son los procedimientos para programar una temporada?

–En principio recibimos propuestas: estudiamos 150 proyectos para la temporada 2009. Una de las cosas que pensamos es que el Cervantes tiene que reflejar toda la variedad de nuestro teatro. Por eso pensamos, por ejemplo, en el teatro comunitario, que representa una manera de funcionamiento que surgió naturalmente de la creatividad teatral de este país. Buscamos autores consagrados, pero también de experimentación, pensamos en autores clásicos pero también en dramaturgos actuales. En resumen, en obras argentinas, latinoamericanas y españolas que no se parezcan entre sí, para dar cuenta de esa variedad.

–¿No hay propuestas de parte del teatro mismo?

–Sí. Cuando definíamos la programación vimos que teníamos previstas dos comedias y que nos faltaba un gran texto. Como hace muchos años que no se hace Lorca, pensamos en Bodas de sangre. En cuanto a El público, también de Lorca, ésa fue una propuesta que nos acercó Oscar Araiz. Y nos pareció que él es una garantía.

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Horacio Galli, Rubens Correa, Claudio Gallardou, Norma Beck y Marcelo León, en el hall del Cervantes.
Imagen: Alfredo Srur
 
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