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Lunes, 16 de marzo de 2009

TEATRO › EL GRUPO PIEL DE LAVA PROPONE SU TERCERA OBRA: TREN

La religión como vía de escape

Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes, que actúan y codirigen junto a Laura Fernández, buscan despejar prejuicios entre sonrisas, pero sin burlas, sobre universos de los que mucho se habla y pocos conocen. En este caso, las fieles evangelistas.

 Por Hilda Cabrera

La esperanza del grupo de fieles que va camino de un congreso evangelista es forjarse un presente más llevadero. Otra es la aspiración de las “capangas”, duro término para designar a quienes están “al servicio de”. La función de las capangas es recitar discursos que atraigan a más fieles, y convencerlos de que “el éxito es un derecho de nacimiento” o de “usar el dolor para decidir un cambio”. En Tren, obra que el grupo Piel de Lava estrenó en el Teatro Anfitrión, consignas como éstas influyen en los diez personajes que interpretan las cuatro actrices de Piel. Ellas son Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes, ganadoras del premio anual “S” 2008, que consiste en una suma de dinero aportada por un donante anónimo en apoyo de la producción de jóvenes teatristas. En diálogo con Página/12, cuentan que se conocieron en los talleres de Alejandro Catalán y Rafael Spregelburd, y cursaron estudios con otros maestros. En la formación de estas actrices –también directoras y autoras– surgen los nombres de Alejandra Boero, Pompeyo Audivert, Ricardo Bartís, Javier Daulte, Cristian Drut, Marcelo Bertuccio e Ignacio Apolo. Codirectoras de Tren junto a Laura Fernández, proponen despejar prejuicios entre sonrisas, pero sin burlas, sobre universos de los que mucho se habla y pocos conocen. En el inicio de la obra –con los personajes de Edith (Correa) y Miriam (Paredes) acomodados ya en un camarote de tren– se desarrolla una curiosa escena entre Rosalía (Carricajo) y quienes la despiden desde el andén: su marido y un niño, hijo del hombre con otra mujer, que a su vez abandonó al chico. Una escena que desatará confesiones, multiplicadas a lo largo de la obra e incentivadas quizá por el pregón de “la pastora de Gonnet” que ha hecho carne en las fieles e invita a “transformar nuestros problemas en victoria”.

La despedida de Rosalía se asemeja a una huida, aun cuando no lo sea. Sucede que “estas fieles depositan expectativas desmesuradas en el viaje”, apuntan las actrices, con trayectoria en el cine, la TV y básicamente en el teatro, incluso en calidad de autoras y directoras de trabajos exteriores al equipo. Se las vio, entre otros espectáculos, en Automáticos, de Javier Daulte; Acassuso; Bizarra (una saga argentina); El pánico y Fractal, todos de Rafael Spregelburd; y en Deus ex Machina, de Santiago Gobernori, y Todos los miedos, de Mariana Chaud.

Tren es la tercera obra del grupo, que recibió además el Premio Mac Station a las Nuevas Tecnologías. La primera fue Colores verdaderos, estrenada en el Teatro del Pueblo (Premio 2003 del IV Festival de la Muestra), y la segunda, Neblina, que dirigió Héctor Díaz en Espacio Callejón. “Tren es resultado de la unión del elemento religioso con temas que nos interesan, como el simbolismo del viaje, la necesidad de ponerse en movimiento y el impulso de abandonar, aunque sea temporariamente, la propia casa para transformar algo”, apuntan. Fue así que se impusieron un itinerario en ferrocarril a Mar del Plata: “Comenzamos a investigar sobre el funcionamiento de estas iglesias. El estudio nos abrió la cabeza sobre un mundo que desconocíamos y en el que teníamos mucho que aprender”, reconocen. La mixtura de los conflictos de los personajes con el carácter evangélico las toca en lo personal, y aclaran que no son evangelistas ni critican: “Simplemente nos propusimos tratar algo místico. De alguna manera siempre fusionamos en nuestras obras mundos distintos; acá es el viaje y lo religioso, y eso está más allá de si somos o no ateas. Nos importa meternos en esas situaciones que despiertan prejuicios. En Colores verdaderos, nuestra primera obra como grupo, mostrábamos a dos secretarias de oficina que debían compartir un lugar sin que ellas hubieran buscado esa convivencia. Nos parecía interesante indagar en situaciones en las que debemos compartir horas de nuestra vida con una o más personas que no hemos elegido”. Esta obra fue dirigida por Valeria (Correa) y Laura (Paredes), que es también dramaturga (un trabajo suyo es La Galeano). En Neblina, el equipo incursionó sobre una banda pop dedicada a temas femeninos. Actuaron las cuatro ironizando sobre los realities, pero sin caer en la parodia.

El prejuicio o “mirada previa” sobre lo que se desconoce les resulta atractivo, pero cuidan de no sacar conclusiones. Por eso quizá no queda claro en Tren si las fieles son decididamente evangelistas y si realmente se dirigen a un congreso. “Lo que a ellas las pone en movimiento, lo que las impulsa a viajar es sencillamente la idea de Dios.” Inquietud que lleva al grupo a preguntarse “cómo entra Dios en la vida de una persona”, misterio que las actrices relacionan con lo que –opinan– circula en las iglesias: “La necesidad de saber cómo salvarse del horror; del horror individual y social que experimentamos todos”.

A modo de síntesis, consideran que “viaje y religión terminan siendo una misma cosa, un paréntesis, una escapada que no es definitiva, porque se escapa para volver”. Se definen como “cuatro chicas a las que nos gusta trabajar sobre el mundo femenino y sus fantasías”, incluidas las que nacen respecto de gente a la que se ve por primera vez y se supone amiga para siempre: “Nos gusta hacer chistes sobre los regresos de un campamento –ejemplifican–. Una hace amigos y cree que lo serán para toda la vida, pero al volver a la realidad anterior comprueba que la vida sigue siendo la misma de antes y que los vínculos que una creyó profundos y fuertes se acaban con el fin del campamento”.

Una resolución interesante en la obra es la fusión del afuera con el interior del compartimento del tren que se da aquí con la inclusión de un video realizado por Mariano Llinás y Agustín Mendilaharzu. Con este audiovisual y el aporte de la directora Laura Fernández se obtiene “la mirada totalizadora” que el grupo buscó luego de la presentación de este trabajo en un ciclo de work in progress, organizado en 2007 por el Centro Cultural Ricardo Rojas: “El video funciona como ventanilla, mostrando imágenes con las que inte-ractuamos. Viajamos con todo el equipo en tren a Mar del Plata para filmar el paisaje. La idea central es que el video no le gane a la obra, ni la obra al video”.

En Tren actúan Elisa Carricajo, Valeria Correa, Pilar Gamboa y Laura Paredes (del grupo Piel de Lava). Realización del audiovisual: Mariano Llinás y Agustín Mendilaharzu. Diseño de escenografía e iluminación: Matías Sendon. Vestuario: María Laxague. Dramaturgia: Piel de Lava. Dirección: Piel de Lava y Laura Fernández. Funciones en el Teatro Anfitrión, Venezuela 3340, los viernes a las 21 (entradas: 15 y 25 pesos). Reservas: 4931-2124.

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La obra puede verse en el Teatro Anfitrión, los viernes a las 21.
Imagen: Rolando Andrade
 
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