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Miércoles, 10 de diciembre de 2014

TEATRO › DIARIO DE UNA ORIENTADORA DE SALA, ESCRITO Y PROTAGONIZADO POR VICTORIA CASELLAS

Los trabajos y los días según Twitter

El espectáculo está basado en el relato de una experiencia en la vida de Casellas que ella misma hizo por su cuenta de Twitter. Allí, fue narrando en 140 caracteres su día a día como orientadora de sala de un importante museo de Buenos Aires.

 Por Paula Sabatés

“Cierro los ojos y pienso en mí. Un rato. En mí. Abro los ojos y los veo a ustedes. Un rato. Ustedes, acá, conmigo. Cierro los ojos y estoy un rato conmigo. No acá. Un rato conmigo antes.” Victoria Casellas empieza con estas frases su presentación en público. Debe haber elegido bien las palabras, porque la suya no es cualquier presentación. En Diario de una orientadora de sala, la obra que protagoniza los domingos en El Camarín de las Musas, la actriz hace de ella misma y no de un personaje. Perteneciente al género del biodrama, sin embargo, se trata de uno particular: el espectáculo está basado en el relato de una experiencia en la vida de Casellas que ella misma hizo por Twitter, desde su cuenta real, @vickysellas. Allí, fue narrando en 140 caracteres su día a día como orientadora de sala de uno de los museos más reconocidos de la ciudad de Buenos Aires, trabajo que padeció de principio a fin pero que le posibilitó irse de la casa paterna, puntapié inicial para comenzar una nueva etapa.

Casi toda la obra se desarrolla en aquel museo, que consta de una silla como única escenografía. Las paredes de ladrillos no se corresponden con el imaginario de un museo blanco y liso, pero la iluminación, potente, muy blanca, a cargo de Lucas Lavalle, colabora en crear esa atmósfera. Una pantalla de fondo, donde se van proyectando los tuits que Victoria hizo día por día, también sirve de apoyo para generar un espacio de contemplación. Allí se lee, a minutos de haber comenzado la función: “Día I: Me encanta hablar en inglés”. Entonces, la actriz cuenta que en su primer día como orientadora se divirtió, que intentó hablarle a cada extranjero que pasaba y que estaba contenta de estar encarando un cambio. Claro que esa actitud positiva no tarda mucho en revertirse. Y en esa transición –la que va desde ese primer tuit a uno que dice “Estoy contenta porque pasaron diez minutos en vez de cinco”– radica lo más potente de la pieza: el hecho de que el humor esté puesto al servicio de la contradicción de trabajar de aquello que se elige, únicamente, como motor hacia otra cosa.

La dramaturgia, a cargo de la propia actriz y Mariano Clemente, no es muy pretenciosa. Sí lo es la interpretación (cabe preguntarse hasta dónde es actuación hacer de uno mismo) de Casellas, que deja cuerpo y alma en escena. No sólo lleva a la voz palabras que pensó para ser escritas, lo cual le implica volver al tiempo y lugar en los que las sintió y tratar de cambiarlas de formato y de destinatarios, sino que además baila, canta (muy bien) y recorre el espacio escénico de varias formas, hasta arrastrarse por el piso. Su entrega, así, es completa: además de desnudar su vida –con miserias y vergüenzas incluidas– para que los espectadores la conozcan, le pone, literalmente, el cuerpo a ese relato. Lo hace real.

Dirigida por Gonzalo Facundo López, quien hace un buen trabajo como ordenador de todo el material de la obra, la acompañan en ese recorrido Atilio Otero (hace las veces de guardia de seguridad del museo) y los bailarines Matías Mancilla y Damián Saban, que la secundan en los números musicales que le imprimen espectacularidad a la cotidianidad de la vida real. Así, con todos esos condimentos, Diario de una orientadora de sala demuestra que también las antiheroínas tienen historias. Y que merecen ser contadas.

7 - DIARIO DE UNA ORIENTADORA DE SALA

Autores: Mariano Clemente y Victoria Casellas

Intérpretes: Victoria Casellas y Atilio Otero

Bailarines: Matías Mancilla y Damián Saban

Iluminación: Lucas Lavalle

Diseño gráfico: Florencia Buraschi

Producción: Alejandra Mikulan

Vestuario: Daniela Chihuailaf

Diseño del espacio: Daniela Chihuailaf

Asistencia de dirección: Diego Palacios Stroia

Coreografía: Diego Franco

Entrenador vocal, música original y arreglos: Alejandro Chaluat

Fotos y video: Lucas Doyle

Edición de video: Alejandro Schonfeld

Director: Gonzalo Facundo López

Funciones: Domingos a las 20.30 en El Camarín de las Musas, Mario Bravo 960.

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Casellas deja cuerpo y alma en escena: baila, canta (muy bien) y se apodera del espacio
 
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