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Lunes, 19 de septiembre de 2005

TEATRO › “NOCHE DE REYES” EN EL FESTIVAL, CON DIRECCION DE DECLAN DONNELLAN

Toda la ambigüedad de un clásico

La reflexión y la burla se funden en la esperada puesta del director inglés, con buenas actuaciones del elenco ruso de la compañía Chekhov International Theatre Festival. Una pieza sobre asuntos serios y situaciones complejas, tomados en solfa.

 Por Hilda Cabrera

Fue necesario sortear con paciencia el primer acto de Noche de reyes (Twelfth Night or What you will) para recién disfrutar de las afinadas actuaciones del elenco ruso del Chekhov International Theatre Festival. La esperada puesta del inglés Declan Donnellan –prestigioso adaptador de obras de William Shakespeare–, que integra la programación del Festival Internacional de Buenos Aires, plantea una historia de enredos sentimentales y cambios de identidad a partir de un naufragio y de la supuesta muerte de los gemelos Sebastián (Evgeny Tsyganov) y Viola (Andrei Kuzitchev). La monotonía de las secuencias iniciales del montaje de Donnellan es apenas aligerada por la inclusión de fragmentos musicales que rescatan ritmos propios del jazz y el bolero, interpretados por los mismos actores trajeados de negro, luciendo algunos un lienzo colocado a modo de falda para indicar que cumplen roles femeninos. El diseño de luces, de tonalidades crepusculares, acentúa esa adormecida atmósfera que se adueña de la sala y el escenario de la Martín Coronado del Teatro San Martín ambientado por el escenógrafo Nick Ormerod con paneles colgantes que simulan columnas. Una disposición que proporciona unidad espacial a esta puesta que integra elementos heterogéneos, donde los personajes combinan sutilezas verbales con pueriles chanzas, a la manera de los prototipos de la Commedia dell’Arte.
Esta mezcla de lo reflexivo y burlón resulta afín a la confusión que genera la figura del travestido en las comedias de Shakespeare y sus contemporáneos. Por esa y otras circunstancias se ha relacionado a Noche... con otras piezas del poeta inglés y textos probablemente inspiradores. En esta obra la náufraga que se salva y logra alcanzar la costa de Ilyria es Viola. Según la anécdota, la joven se convierte en edecán del duque Orsino (Vladimir Vdovichenkov) escondiendo su identidad femenina bajo el nombre de Cesario. Protegida por su disfraz de varón, intercede ante la condesa Olivia (Alexey Dadonov) a favor del enamorado duque. Pero el encargo se complica dado que la condesa siente una pasión repentina por el mensajero Cesario. Paralelamente se desarrolla otra historia, la de Sebastián, el hermano rescatado de las aguas por el capitán Antonio (Mikhail Zhigalov), que cree muerta a Viola y arribará también a Ilyria.
Novelesca y satírica, Noche... gana en picardías y argucias de amores entrecruzados en el segundo acto. Donnellan logra entonces un cambio fundamental en el ánimo del público. Predominan en el escenario los colores claros, blanco y arena, y un vestuario que recuerda el utilizado en algunas obras del ruso Anton Chéjov. Es realmente una noche de epifanía, de celebración y descubrimientos. Todo es festejo y transformación. El bufón Feste (un destacable Igor Yasulovich) pasa de ser un pedigüeño baladista, cuyo sarcasmo no se detiene siquiera ante el luto de Olivia, a un simpático trovador de música pop. Otro tanto ocurre con los demás personajes. La transmutación no es siempre feliz pero sí reveladora, como la del asustado pretendiente de Olivia, torpe en su disfraz de boxeador, que reta a duelo al también temeroso Cesario-Viola. La intriga de Noche... exige prototipos, y allí están el puritano Malvolio (Dmitry Shcherbina) y Sir Andrew Aguecheek (Dmitry Diuzhev), el borracho tío Toby (Alexander Feklistov) y la asistente Maria (Illia Llyn), la mucama que se complace enviando cartas de amor en las que imita la letra de la condesa. A estos equívocos propios del texto, el director les suma el hecho de que los papeles femeninos son representados por varones. Opción que refuerza la idea de ambigüedad en el deseo sexual, asunto que fue observado también en varios sonetos de Shakespeare y abrió paso a la polémica. La duda era si se trataba de escritos del poeta inglés o agregados hechos por anónimos. Pero esta controversia no es recogida en Noche..., una pieza sobre asuntos serios y situaciones complejas tomadas en solfa.

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En Noche..., de Shakespeare, abundan los enredos sentimentales y los cambios de identidad.
 
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