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Sábado, 6 de julio de 2013

CHICOS › EL MUNDO ES MIO, BASADO EN LA OBRA DE LUIS PESCETTI

Habitar en los sueños

El mundo es mío se presenta los domingos, a las 16, en Ciudad Cultural Konex, Sarmiento 3131. En vacaciones de invierno agregan funciones: miércoles, a las 17; viernes y domingos, a las 15. Localidades $ 70. Sugerida para niños a partir de tres años.

Son jóvenes actores, pero también componen música y la llevan al escenario. Se conocieron estudiando artes dramáticas en el IUNA, desde donde comenzaron a proyectar obras teatrales para niños. Ahora están presentando El mundo es mío, una puesta que contiene una gran dosis de humor, clown y música original, con textos del escritor y músico Luis María Pescetti. Proponen una obra fresca, artesanal, expresiva y lúdica en donde el motor de la historia es el viaje imaginario que los personajes transitan. “Somos fanáticos de Pescetti, desde siempre. Tomamos parte de su obra porque creemos que nos ayuda a poder contar mejor esta historia. En la puesta está muy presente el juego y la comunicación con el público. Y eso, de alguna manera, también lo trasmite este autor”, subraya a Página/12 el actor y creador Gadiel Sztryk.

Con la fusión de teatro y música en vivo como herramienta teatral, El mundo es mío cuenta la historia de cuatro amigos que salen en busca del lugar que imaginaron para vivir. Marinette y Lili, Moc y Poc se lanzan a la búsqueda de su fantasía con una valija en la que llevan todo lo necesario. Lo peculiar de este lugar es que existe sólo en la medida en que ellos lo imaginan. Al llegar se sorprenderán de que otros también hayan imaginado lo mismo. El encuentro inevitablemente desatará el conflicto. ¿Quién se quedará con ese lugar soñado? Distintas situaciones disparatadas los sorprenderán descubriéndose a sí mismos y a los otros.

Este colectivo de actores y músicos en crecimiento, conformado por Andrés Caminos, Mercedes Torre, Victoria Baldomir y Gadiel Sztryk dice poner el eje en la comunicación con el espectador. “Nos interesa la llegada que podemos tener con los chicos. Ellos tienen una forma de juego muy limpio, muy poco contaminado, que se diferencia de los adultos. El niño es muy puro, simple, libre, abierto y fresco. Y por eso nos da mucho placer trabajar con ellos. No hay que especular en nada para entrar en el código infantil: el chico está dispuesto a recibir el material y jugar con eso”, enfatiza Sztryk. “El motor que nos impulsa es el placer que nos da hacer lo que hacemos”, agrega.

En el escenario, no sólo están estos divertidos personajes, sino que también se hacen presentes las guitarras, el teclado, el cajón peruano y los instrumentos de percusión que aportan variedad de sonidos a la historia. “Nos interesa ponerle música nuestra al espectáculo, por eso damos lugar a la chacarera, a la cumbia, al pop y a otros ritmos musicales que suman dinamismo y color. La música tiene algo especial que llega a todas las personas. Creemos que los niños tienen una percepción mayor de las cosas. Entonces la música y el teatro fusionados permiten que el juego teatral se desarrolle con mayor éxito”, concluye el actor.

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