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Sábado, 31 de octubre de 2015

CHICOS › ISOL ACABA DE PUBLICAR EL MENINO

La extraña maravilla de nacer

 Por Karina Micheletto

La casa está tranquila.
El barrio, silencioso.
El gato, dormido.
La gente, ocupada en sus cosas.
Los días se suceden ordenados:
Después del martes, viene el miércoles...
hasta que llega el Menino.

A partir de esta llegada, que Isol describe y dibuja como un abrupto aterrizaje desde un desconocido más allá –o hacia un desconocido más acá–, la ilustradora y escritora plantea su último, hermoso libro, El Menino. Cierta mirada extrañada, que aparece como la de una primera vez siempre asombrada, y que a la vez trae consigo toda una carga de ironía y de humor un poco ácido, es clave en el trabajo de Isol y en este caso es la marca que se acentúa para contar, con enorme ternura, ese acontecimiento único, inmenso: la llegada a este mundo de un bebé, un recién nacido. En una cuidada edición de Océano, entre pasteles y ocres de todos los tonos, el nuevo libro de Isol es –como toda su producción, pero tal vez más especialmente– una de esas lecturas sin tiempo y sin edad, a las que se vuelve una y otra vez para ir descubriendo detalles y sentidos, siempre con una sonrisa instalada.

Mamá de Antón, a quien va dedicado el libro, y de Frida, que hará su propio aterrizaje en poco tiempo, Isol cuenta en diálogo con Página/12 que, como es lógico, esa experiencia en primera persona fue un disparador para El Menino, que es Una historia basada en hechos reales, según se aclara en el libro. “Cuando empecé a escribirlo, a los ocho meses de Antón, partí de ese momento de estar muy asombrada con él –y sigo estándolo–. Y también de la aventura de ponerme en su lugar y preguntarme: ¿cómo es estar recién llegado?”, recuerda la autora. Así, el núcleo del relato es el de la descripción de un bebé como un verdadero extraterrestre, un ser que “llega” de otro lugar, después de un largo viaje, y que tiene extrañas particularidades.

“En aquel momento tenía que ver también con mi propia inexperiencia como madre, con tratar de entender a un ser que no puede hablar, no te puede decir qué le pasa, mientras todo el mundo te dice diferentes cosas. Por momentos puede ser una experiencia bastante angustiante, frente a la responsabilidad enorme, la más grande, de cuidar a otra persona. Por eso muchas de las cosas que dice el libro también son teorías mías: ¿por qué se despierta el nene? Uno dice tal cosa; otro, tal otra. Bueno, yo digo esto, desde un lugar más juguetón y fantasioso también es una posibilidad”, explica Isol.

Pero lo que hace más potente y tierno al relato de Isol es que también esos adultos que reciben al recién llegado son presentados desde una mirada un tanto extrañada, que intenta comprender ciertas reacciones y comportamientos que, vistos así, definitivamente son un poco raros. El Menino, mientras tanto, avanza, imparable, fantástico, tan extraordinariamente diseñado para adaptarse a este lugar al que ha llegado. La mirada desde la que se narra este suceso es, en este punto, maravillada. Y El Menino resulta, así, un poético y contundente modo de contar la maravilla.

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