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Martes, 11 de diciembre de 2012

CULTURA › EL GOBIERNO DE LA CIUDAD NO PAGA LOS PREMIOS MUNICIPALES

El reino del disparate y la desidia

Artistas Premiados Argentinos (APA), institución que nuclea a los ganadores de los Premios Municipales, se movilizará hoy a la Casa de la Cultura para exigir al gobierno porteño que cumpla con la ley. “Macri pagá los premios”, será la consigna.

 Por Silvina Friera

El vetador serial y sus cómplices, ufanos a más no poder, incumplen leyes y promesas. La palabra empeñada no tiene ningún valor. La responsabilidad está suprimida del diccionario de usos y costumbres de una gestión habituada a patear la pelota sistemáticamente fuera de su propia cancha. Hace más de un año que escritores, músicos y artistas que han ganado el Premio Municipal en las categorías Literatura, Teatro y Música –correspondiente a los bienios 2004/2005 y 2006/2007– escuchan el mismo estribillo: “el mes que viene cobran”. Macri lo hizo: son artistas premiados sin premio. El mundo visto desde la óptica macrista es el reino donde el disparate y la burla se funden con la humillación y la desidia “modernizadora”. Hay otros premiados que tienen congelados la actualización del monto que perciben en 3900 pesos, a pesar de que por la Ley 2199 –que equipara los subsidios a los salarios de los empleados de la Ciudad con la categoría de técnicos, tramo B, nivel 1– deberían estar cobrando cerca de seis mil pesos. El almanaque tiene un límite. La paciencia, también. Artistas Premiados Argentinos (APA), institución que nuclea a los ganadores de los Premios Municipales, se movilizará a la Casa de la Cultura (Avenida de Mayo 575), hoy a las 14, para exigir al gobierno porteño que cumpla con la ley.

“Macri pagá los premios”, “Macri incumple la ley” y “Artistas premiados sin premio” serán algunas de las consignas que llevarán directores de teatro, actores, dramaturgos, poetas, narradores y músicos movilizados. “Se sabe que históricamente en la Argentina los artistas que por el mérito de su producción alguna vez recibieron incentivos, tantos nacionales como de la ciudad, siempre tuvieron que pelear por su continuidad –dice la poeta Tamara Kamenszain a Página/12–. Sin embargo, lo que ocurre hoy con los Premios que desde 1920 otorga el Gobierno de la Ciudad parece no tener precedentes. Ya no es sólo, para los que los tienen de antes, el congelamiento ilegal de la cifra como modo sutil de terminar reduciendo la mísera dádiva a cero. Ni siquiera la falta total de pago para los que lo ganaron a partir del 2004 sino, sobre todo, la actitud perversa con que se maneja el conflicto. Mes a mes, la Asociación de Artistas Premiados que nos representa recibe la misma respuesta kafkiana: ‘No se preocupen, el mes que viene cobran con aumento’. Esta es la política cínica e indiferente con que los gobernantes de turno tratan, con el fin de ganarles por cansancio, a los que sin duda consideran una lacra social. Mientras tanto, muchos de nuestros mejores escritores, pintores, músicos, actores, viven y mueren en la indigencia.”

Daniel Couto, director de Premios y Concursos del gobierno porteño, funcionario de carrera, cuenta que el otorgamiento de los premios siempre sale por decreto. “Los decretos tienen que cumplir el tiempo lógico de los pasos administrativos, pero en este caso se demoró un poco más de la cuenta”, admite. “Quizá la gestión es la que puede responder por la demora. A mi modesto nivel, el expediente, una vez que se tomó la decisión de sacar los premios, siguió su camino. Lo importante es que salga el decreto antes de fin de año. Luego se terminará pagando, dependiendo de la fecha en que salga el decreto, a fines de enero.” El escritor Juan Martini subraya que la ciudad de Buenos Aires está en manos de “un hombre inculto, frívolo y reaccionario”. El jefe de Gobierno porteño cree que gobernar es “hacer bicisendas, entorpecer el tránsito y pintar de amarillo los carritos de la costanera”. “Macri inventó una Policía Metropolitana inútil y cara mientras se niega a invertir en salud pública, educación y cultura. Es un irresponsable, un ignorante que pone adoquines donde no hacen falta y pone nuevas paradas de colectivos tan inútiles como las anteriores, y entiende la política como el arte de victimizarse: él no tiene la culpa ni la responsabilidad de nada; todo es una conspiración contra él del gobierno nacional. Para un personaje así, es lógico entonces no pagar ni actualizar los Premios Municipales, una institución de larga tradición que otras administraciones supieron destacar con orgullo, pero que Macri ataca como si los premiados fueran delincuentes. Un hombre que piensa así no puede hacer de su gestión más de lo que es: un caos.”

Una artista premiada sin premio. En esta categoría está incluida Mónica Sifrim, primer Premio de Poesía Inédita del bienio 2004/2005. “Es humillante tener que reclamar lo que nos corresponde por ley y que se decidió por mérito, sobre todo porque hay gente mayor que no puede seguir esperando, y porque implica un menosprecio a la cultura. Las partidas tendrían que haber sido usadas para lo que correspondía”, plantea la poeta. A veces, al repasar lo vivido, el humor emerge como una necesidad. “El argumento que escuchamos los premiados es que el pago iba a tardar un poco; que llamáramos más tarde. Después nos dijeron que se había destrabado, que había salido de Cultura y que era un trámite burocrático más. Y que teníamos que esperar. Nos manejamos siempre por medios pacíficos. Pedimos una audiencia, fuimos a hablar con (Guillermo) González Heredia (director de Programación Cultural). Nos recibió y nos dijo que la situación era una ver-güen-za... Y que había un nuevo ministerio de Modernización, cosa que nos causó mucha gracia porque la modernización no es un ministerio, y en todo caso es un ministerio que retrasa... Ahora todo tiene que ser supervisado por el Ministerio de Modernización; por lo tanto se van tirando la pelota unos a otros. La cuestión es que seguimos sin cobrar”, resume Sifrim.

El dramaturgo Luis Saéz, primer Premio en Teatro, revela que hace unos meses el azar hizo que se encontrara con el ministro de Cultura de la Ciudad, Hernán Lombardi, en la calle. “Aproveché y lo encaré, de buenas maneras, para preguntarle por qué no nos pagaban. ‘El premio es un vuelto para nosotros; en cuarenta días lo van a estar cobrando’, me dijo. Lombardi lo va a negar, va a decir que es mentira. No hemos recibido el trato que los ganadores de este premio merecemos; es un premio a la excelencia, no es una limosna. ¿Tenemos que mendigar para que nos paguen? –se pregunta el autor de Kamikaze–. La verdad que me parece un destrato terrible con el artista. Por un lado te anuncian que te ganaste un premio y después te ningunean. A la par de esta situación esquizofrénica, el Gobierno de la Ciudad organiza megafestivales donde invierten mucho dinero.” Vulnerar derechos es la bandera política que el Gobierno de la Ciudad explicita en esta seguidilla de atropellos. “La demora de la actualización de los subsidios a escritores y artistas parece ser ya una constante de la actual gestión. Pero durante 2012, y a la fecha, ha llegado a un año de retraso, algo inconcebible y repudiable cuando se supone que es un premio a la trayectoria y un estímulo a la producción de artistas y escritores destacados en la actividad cultural del país”, advierte el narrador, ensayista y docente Carlos Dámaso Martínez. “El veto a leyes votadas en la Legislatura, las dilaciones ministeriales y la insensibilidad son actitudes de una práctica que evidencia la indiferencia y el desprecio a la actividad artística y literaria. Es, además, una ofensa a un premio que posee una tradición muy significativa en nuestra vida cultural. Son muchos los escritores y artistas prestigiosos y reconocidos internacionalmente que han ganado estos premios. De esa larga lista, basta con mencionar a Roberto Arlt, Adolfo Bioy Casares y Ernesto Sabato para entender la centralidad que tienen en la vida cultural argentina”, añade Dámaso Martínez.

Vicente Battista, con su subsidio congelado, elige provocar con un encuadre comparativo. “Néstor Kirchner solía decir que la historia no se construye con la palabra y con discursos sino con acciones. El gobierno de Macri está plagado de malas acciones –afirma el escritor–. Cuando se revise la historia política de este alarmante ingeniero destacarán como obras faraónicas las bicisendas, la senda exclusiva para los colectivos que circulan por la avenida Juan B. Justo y el ensanche de algunas veredas. También se lo recordará por su pasión para vetar innumerables leyes aprobadas por la Legislatura. Como no pudo vetar la del Premio Municipal, que es anterior a su desgobierno, la incumple: no ha firmado la ordenanza para entregar el subsidio que les corresponde a los artistas premiados en estos últimos años y congeló los sucesivos aumentos de haberes acordados en paritarias y otorgados al personal del Gobierno de la Ciudad, que por la Ley 2199 también deben percibir los artistas premiados. Nadie ignora el desapego de Macri por el arte y la literatura. No nos preocupa que su entusiasmo por la música se reduzca a una mala imitación de Freddy Mercury o que su pasión por los libros se limite al último título de Sri Sri Ravi Shankar; al ingeniero sólo le exigimos que cumpla con una ley del Gobierno de la Ciudad que él se empeña en ignorar.”

El deseo de Gustavo Ferreyra es que la movilización de hoy “meta presión”, aunque repara en que el vetador serial y sus cómplices están “blindados”. Ganador del bienio 2004/2005 en Novela, el escritor y sociólogo reconstruye el itinerario de una pelea con final incierto. “Primero te dan la noticia del premio y te tienen un año y pico en veremos y empezás a sufrir una espera enormemente prolongada. Más que un premio parece una suerte de castigo que no se sabe cuándo se resuelve. Me llamaron en agosto del año pasado y me dijeron que a fin de año salía, lo cual planteaba una expectativa de tres o cuatro meses. Y después se fue alargando y volviendo infinito. Hay premiados de ochenta y pico y uno de noventa, con lo cual supongo que en esas situaciones es más angustiante porque ya no pueden esperar.”

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El teatrista Luis Sáez, el novelista Juan Carlos Martini y la poeta Tamara Kamenszain damnificados.
Imagen: Sandra Cartasso. Pablo Piovano. Guadalupe Lombardo
 
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