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Domingo, 25 de agosto de 2013

CULTURA › THE WEATHER UNDERGROUND, DE SAM GREEN Y BILL SIEGEL

La clandestinidad al palo

Los interesados en el fenómeno de la insurgencia armada de los ’70 (en un país tan poco probable como los Estados Unidos) deberán saber que en este valioso documental varios ex integrantes del famoso grupo ponen aquella experiencia en perspectiva.

 Por Horacio Bernades

Al comienzo de Causas y consecuencias, la película dirigida y protagonizada por Robert Redford que se estrenó el jueves pasado, una señora casada y con hijos, interpretada por Susan Sarandon, se entrega a la policía en la ciudad de Albany, al norte del estado de Nueva York. Se trata de una ex militante de los ’70, que tras vivir más de tres décadas en la clandestinidad decide hacerse pública. El grupo armado al que la mujer perteneció en aquella época llevaba por nombre The Weather Underground, y The Weather Underground es el título del documental que revisa la historia de esa organización, de existencia real. Estrenada en 2003 en Estados Unidos, la película codirigida por Sam Green y Bill Siegel estuvo nominada al Oscar al año siguiente. Por estos pagos se la pudo ver en el Bafici, algo perdida en medio de la gigantesca programación del festival porteño. Quien se haya quedado con ganas de más tras ver la película de Redford, así como todos aquellos interesados en el fenómeno de la insurgencia armada de los ‘70 (en un país tan poco probable como los Estados Unidos), deberán saber que The Weather Underground circula por Internet, con subtítulos en castellano a disposición.

“No necesitás un meteorólogo para saber hacia dónde sopla el viento”, frasea Bob Dylan en “Subterranean Homesick Blues” (el del famoso video donde Mr. Zimmerman pasa la letra mostrando carteles a cámara, mientras Allen Ginsberg charla con alguien, al fondo y a la izquierda). Ese meteorólogo de Dylan dio nombre a los weathermen, que es como se conocía a los miembros de un movimiento que llegó a tener cien mil integrantes. Activistas anti-Vietnam, los weathermen surgieron en 1969, como desprendimiento del SDS, siglas en inglés de Estudiantes por una Sociedad Democrática. “Somos un grupo pequeño, pero no pensamos bajar los brazos”, confiesa siete años más tarde una de sus dirigentes, en momentos en que el grupo no sabe bien qué hacer, por la sencilla razón de que el motivo central de su lucha, la guerra de Vietnam, llegó a su fin, con la retirada del ejército imperial. Esa confesión tiene lugar en una escena de Underground, documental de 1976, que The Weather Underground toma prestada. Dicho sea de paso, Underground también se consigue en Internet. Aunque, eso sí, sin subtítulos.

Es interesante confrontar ambos documentales. Filmada en estilo “guerrilla” por los reconocidos Emile de Antonio, Mary Lampson y Haskell Wexler, en un bunker de cuatro por cuatro y con la cúpula del grupo de espaldas a cámara (eran uno de los targets más codiciados por el FBI), Underground es una clásica muestra de cine directo, centrada en el carácter clandestino de los miembros de TWU. En plena actividad (terminaron disolviéndose unos años más tarde) y enfrentando una disolución que se veía venir, en Underground los militantes de TWU todavía se mantienen fieles a sus consignas y objetivos. En The Weather Underground, media docena de ex integrantes del grupo puede poner aquella experiencia en perspectiva, treinta años más tarde, veinte después de que la mayoría de ellos se entregó a la Justicia, tal como el personaje de Susan Sarandon en Causas y consecuencias.

De formato más tradicional que Underground, The Weather Underground revisa prolijamente contexto, formación, apogeo y decadencia de ese grupo insurgente, echando mano de material de archivo y contando con los testimonios de varios de sus máximos dirigentes. “Los freaks son revolucionarios y los revolucionarios son freaks”, decía, allá por 1969, el primer comunicado de TWU, leído por Bernardine Dohrn, que actualmente ejerce la abogacía (como el personaje de Redford en Causas y consecuencias) y está casada con Bill Ayers, otro ex weathermen. “Esta es la declaración de un estado de guerra”, se lee en otro fragmento de aquel comunicado. “Cuando vivís bajo un gobierno que ejerce la violencia, hacer de cuenta que no pasa nada es la mayor violencia posible”, dice al día de hoy Naomi Jaffe, que participa de una ONG en defensa de los derechos de las mujeres y contra el racismo. Y que vive en Albany, como el personaje de Sarandon en la película de Redford.

“Cometimos atentados, hicimos robos, pusimos bombas, pero no voy a decirle de cuáles de ellos participé”, reconoce a medias otro de los miembros del grupo, dueño de un bar y algo culposo ganador reciente de una fortuna en el Jeopardy, el programa de juegos más popular de la televisión estadounidense. Entre otros operativos, los weathermen llegaron a colar explosivos en el Pentágono y el Capitolio, en 1971 y 1972: un fragmento de archivo muestra a Gerald Ford, por entonces vicepresidente de los Estados Unidos, recorriendo con gesto preocupado las ruinas del primero de esos edificios. Antes de eso, TWU participó de otro operativo espectacular: la fuga de prisión de Timothy Leary, célebre gurú lisérgico, encerrado en una cárcel californiana. Ese operativo fue por encargo: los weathermen cobraron por él 20 mil dólares, aportados por la Hermandad del Amor Eterno, organización conocida como “la mafia hippie”. Trasladado a Argelia tras la fuga, y reunido allí con el Pantera Negra Eldridge Cleaver, un Leary sonriente y de aspecto deportivo proclama el advenimiento de la Tercera Guerra Mundial.

En otro fragmento de The Weather Underground, un miembro no identificado de los Panteras Negras es bastante menos benévolo con los weathermen. Los califica de oportunistas, individualistas, pequeñoburgueses y “custeristas”, en referencia a la desastrosa carga final del general Custer contra la nación sioux, en Little Big Horn, que en junio de 1876 terminó con él y varios centenares de sus hombres aniquilados. “Esperábamos a varios miles y nos encontramos con apenas 150 o 200 personas”, dice Bill Ayers sobre un acto convocado por TWU. Sin embargo, poco tiempo después llegaron a ser tan peligrosos y populares, que el mismísimo Dick Nixon les dedicaba discursos tan reaccionarios como acusatorios.

No sólo eso: el FBI llegó a tener su Weathermen Squad, la Escuadrilla Weathermen, grupo clandestino dedicado a investigarlos, infiltrarlos y combatirlos. Uno de sus miembros presta testimonio, y la foto de media docena de agentes disfrazados de hippies, posando como para la tapa de un vinilo de la época (vinchas, bigotones, botas en punta, pantalones pata de elefante) es uno de los momentos más coloridos de The Weather Underground. “En un momento, algunos de nosotros, y me incluyo, llegamos a pensar que no sólo el gobierno, sino toda la población blanca de los Estados Unidos, era culpable del genocidio en Vietnam, que dejó entre 3 y 5 millones de muertos”, dice Mark Rudd, cerebro de TWU, actualmente profesor de Matemáticas. Estimando que la población blanca de los Estados Unidos ascendía en ese momento a más de 200 millones de personas, está claro que el que eligió dar el puñado de weathermen nunca fue un combate con posibilidades de victoria.

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El grupo TWU llegó a ser uno de los objetivos más codiciados por el FBI.
 
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