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Miércoles, 28 de enero de 2015

HISTORIETA  › MAñANA COMENZARá EL FESTIVAL MáS IMPORTANTE DE EUROPA

Angoulême será Charlie Hebdo

El Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême estará atravesado por el atentado a la publicación francesa, desde el operativo de seguridad hasta una exposición homenaje. Pero también habrá discusiones por las medidas económicas que perjudican al sector.

 Por Andrés Valenzuela

“Angoulême c’est Charlie.” El lema no es oficial ni figura en ningún papel, pero todo indica que será la consigna de fondo del Festival International de la Bande Dessinée d’Angoulême, el encuentro de historieta más importante de Europa (aunque no el más grande), que comenzará mañana y se extenderá hasta el domingo en esa pequeña ciudad del centro-oeste francés. Todo está marcado por el atentado a la redacción del semanario satírico Charlie Hebdo dos semanas atrás: desde el inusitado operativo de seguridad hasta la polémica en torno del Gran Premio del festival, pasando por la exposición homenaje, montada en tiempo record, que ocupará todo el Museo local. La edición 2015 del FIBD ya prometía ser ríspida: las últimas medidas económicas del gobierno francés comprometen seriamente la labor de los artistas y el sector ya había convocado aquí la primera sesión de los Estados Generales de la BD, para discutir en conjunto los problemas que atraviesa el sector. Y eso apenas había alcanzado para desactivar una posible huelga de dibujantes en el seno mismo del encuentro.

Angoulême es una ciudad pequeña. Tiene alrededor de 50.000 habitantes y pocos atractivos para el visitante: un río angosto que se presta al picnic en verano, un shopping minúsculo, una escuela de artes de cierto prestigio y la Cité de la BD, que comprende un museo excepcional, una librería, una biblioteca que oficia de centro de investigación y un microcine. Y claro, tiene el festival, que en 2014 convocó a 200.000 personas. Se comprende, entonces, su importancia para la ciudad y cómo trastrueca los hábitos de los locales. Este año, además de los participantes del festival habrá un operativo de seguridad inusitado, por temor a nuevos atentados. Incluso se mencionaba la posible visita del presidente François Hollande, quien finalmente enviará en su lugar a su ministra de Cultura, Fleur Pellerin. Pellerin llegará el sábado y se encontrará con los dibujantes, marchando por las calles de piedra gris tras terminar la primera asamblea de los Estados Generales, con colegas, editores, libreros, distribuidores y periodistas especializados.

La conmoción que provocó el atentado a la redacción de Charlie Hebdo también corrió el eje del debate sobre el tradicional Grand Prix del festival, que habitualmente se otorga a una figura de prestigio internacional. Los anteriores merecedores del galardón emitieron un comunicado pidiendo que se le otorgara de oficio al semanario, salteándose la terna finalista que competía por el honor: el japonés Katsuhiro Otomo (Akira), el inglés Alan Moore (Watchmen) y el belga Hermann (Sarajevo Tango). Tras cierta especulación, los apostadores pueden seguir poniendo sus fichitas en los tres autores. La organización del FIBD anunció una exposición excepcional dedicada a la revista y la creación de un premio especial a la libertad de expresión, que se llamará Prix Charlie y que este año será dedicado a los caídos (Cabu, Wolinski, Charb, Tignous y Honoré).

El asunto también opacó la presencia en el festival del mangaka Jiro Taniguchi, uno de los grandes nombres de la historieta mundial y que en estos días circuló por los medios franceses gracias a una serie de actividades que protagonizó en París, en el Museo del Louvre. Casi nadie habla tampoco de la ausencia de Bill Watterson, último Gran Premio. Su faltazo se sabía hace un año y su reclusión ya no supone novedad para nadie. Apenas hay comentarios sobre la exposición dedicada a Jack Kirby ni debate en torno de los premios oficiales (a los que este año no aspira ningún argentino). Claro que para poder ver todas esas exposiciones, presentar proyectos a editores y las otras actividades por las que el festival se caracteriza habrá que atravesar las medidas de seguridad que impusieron la alcaldía local y la región de Charente, con cantidad de uniformados revisando bolsos y pertenencias, además de custodia especial para ciertos autores.

Todo esto ocurre en un contexto difícil para la historieta en Francia, donde cada año se publican y se venden más álbumes, pero el promedio de unidades vendidas por cada título disminuye, con la consiguiente baja de margen de ganancias para los editores y de cobro de derechos de autor para guionistas y dibujantes. De 2013 a 2014, por ejemplo, aumentó un 4,64 por ciento la cantidad de títulos publicados, alcanzando los 5410. Paradójicamente, pese al aumento, la historieta representó menos en la producción editorial general francesa: apenas 6,9, contra el 7,3 por ciento de 2013. Además, los cambios dispuestos en la legislación de aportes jubilatorios y de seguridad social impactaron sobre los artistas independientes. Muchos dibujantes ahora deben aportar el correspondiente a dos meses de sus ingresos anuales para cumplir con esas obligaciones. El descontento bulle hace meses. A mediados del año pasado, dos dibujantes españoles comentaban la situación y señalaban que eso que padecen ahora sus colegas franceses para ellos era moneda corriente. Pero lo inédito de la situación en el mercado francobelga activó las alarmas de sus miembros, que empiezan a autoconvocarse.

El Festival de Angoulême será el primer encuentro grande del medio. Los Estados Generales de la BD convocaron para el sábado a todos los integrantes del sector. Los responsables de la convocatoria ya anunciaron que encargarán a distintas universidades informes para brindar un panorama del circuito y que habrá rondas de consultas en todo el país. “Con el apoyo y la participación de todos los actores de la historieta, los Estados Generales de la BD tienen por fin que dar un estado de situación, brindar la palabra a todos y construir un proyecto favorable a la mayoría”, declara en su sitio la organización. “Ante la urgencia de la situación, con los grandes cambios de nuestro trabajo y del mercado, que tocan a todas las prácticas culturales, debe ser entre todos que dibujemos el futuro de la historieta.” En otro pasaje el texto se pregunta sobre el modelo de negocios de la era digital, la defensa de los derechos de propiedad intelectual y cómo enfrentar los cambios inevitables. Reconocen que todo el proceso demandará más de un año. Pero nadie duda de que, con todos los condimentos que tiene este festival, será una edición para ser dibujada, como les gusta a los franceses, en una historieta documental.

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El inglés Alan Moore, creador de Watchmen, es uno de los ternados al Grand Prix en el festival.
 
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