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Sábado, 25 de septiembre de 2010

A7 Y EL CUARTO FESTIVAL DE ARMóNICAS

Todos los matices de un instrumento

 Por Cristian Vitale

Viajar a China cinco mil años atrás para rastrear data sobre la primera armónica del mundo –el sheng de la emperatriz Nyn-Kwa– sería una operación casi arqueológica, casi imposible, casi de locos. Sólo conste que ese instrumento, que atravesó la historia del sonido hasta convertirse –por rendidor y barato– en el más vendido del siglo XX de esta era fue testigo y acompañante de hechos clave que también lo trasvasaron: fue diversión de los soldados durante la guerra civil estadounidense. También vehículo de tristeza para los esclavos negros de las plantaciones de algodón del sur, o de los presos pobres y fugitivos en tren que, diatónica en mano, terminarían contorneando las formas primitivas del blues. Conste apenas esto, junto a las rémoras de Little Walter, Bob Dylan, Howard Levy o Big Walter Horton, para ubicar en su eje las sensaciones de Matías Fernández, cultor argentino del instrumento, cada vez que le preguntan por A7. “Se produce un cosquilleo en mi cuerpo, provocado por una mezcla de orgullo, satisfacción y bienestar”, dice él, a manera de previa del festival que, bajo esa sigla, activará hoy en Makena (Fitz Roy 1519). “A7 es una agrupación que no se encuentra en ningún lugar del mundo, en la que varios armoniquistas tocamos el mismo tema con armónicas distintas para generar diferentes vientos”, agrega Natacha Seara, otra de las integrantes, yendo más al detalle.

A7, agrupación que completan Jorge Simonian, Nicolás Smoljan y Fernando Vázquez, es la raíz disparadora de este cuarto festival de armónicas que, en esta edición, tendrá como invitados a Federico Linari y Alejandro Yaques –argentinos– y al brasileño Jefferson Gonçalves, muy popular por aquí no sólo por su trayectoria sino también por los métodos de aprendizaje y videos de clínicas editados en la Argentina. “Creo que ésta es la posibilidad de ver en vivo a armoniquistas diferentes tocando estilos diferentes... un show que busca explorar y difundir las muchísimas pero poco conocidas posibilidades del instrumento”, apunta Smoljan. La idea surgió a fines de 2005 con el fin de mostrar la expansión que tiene hoy la armónica en la música popular del mundo a través del jazz, el blues, el funk, el soul o la bossa nova, haciendo interactuar dos o más armoniquistas en escena. Bajo el propósito, también, de visibilizar el desarrollo de la armónica en Argentina, A7 carga en su haber con cuatro movidas –incluido el primer Festival Internacional de Armónicas de Argentina–, que trajo al país a Carlos del Junco, un canadiense considerado uno de los mejores exponentes del globo; el chileno Gonzalo Araya; Flavio Guimaraes, brasileño capo del blues; y el cultor del estilo Chicago y West Coast, Mark Hummel.

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