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Lunes, 31 de julio de 2006

ENTREVISTA A SERGIO IGLESIAS

El boca a boca de un film solitario

Su película Bialet Massé, un siglo después, ya fue vista por más de diez mil personas.

 Por Oscar Ranzani

En un momento particular para el cine nacional, debido a las discusiones surgidas por la normativa de la cuota de pantalla, una película argentina está convocando una respetable cantidad de público casi en soledad: Bialet Massé, un siglo después, ópera prima del sonidista y músico Sergio Iglesias, alcanzó la cifra de 10.500 espectadores en cinco semanas de exhibición y prácticamente con una sola copia (desde su estreno se exhibe en el Espacio Incaa Gaumont y sólo estuvo una semana en la programación del Arteplex y del Atlas Patio Bullrich). La cifra cobra mayor dimensión si se tiene en cuenta que Juan Bialet Massé es un personaje relativamente desconocido. “La verdad es que no sé qué le pasa a la gente. Recibo los comentarios. Históricamente siempre vivimos momentos dramáticos en el país y me parece que éste es un momento en que la gente está como sensibilizada y aquel que va a ver la película termina movilizado”, dice Iglesias acerca del minifenómeno que generó su documental. A pesar de la escasa publicidad, el largometraje encontró su público a través de la modalidad del boca en boca: “Quien la va a ver no sólo la recomienda sino que necesita llevar a alguien. La gente va otra vez y lleva a otro que puede ser un hijo, un padre o una persona íntima porque necesita compartir cosas”, analiza Iglesias.

Bialet Massé, un siglo después focaliza sobre el informe que el médico, abogado e ingeniero español Juan Bialet Massé elaboró en 1904, a pedido del entonces presidente Julio Argentino Roca. Titulado Informe sobre las clases obreras en el interior de la Argentina, Bialet Massé expuso las deficiencias en materia de salud, trabajo y educación de catorce provincias argentinas. Luego de recorrer gran parte de los territorios transitados por Bialet Massé (pueblos de Misiones, Tucumán, Jujuy, Salta, Chubut y Neuquén) para su informe, el realizador encontró una coincidencia con la actualidad que estremece. “El informe es muy amplio, son 1500 páginas y las extracciones que yo hago son las partes que más me conmueven de lo que él decía. Y con todo respeto, se asemejan a lo que yo pienso. Es mi voz también”, sostiene quien, además, es el autor de la música de su película.

Si bien la primera lectura que surge del largometraje es que, a pesar de haber transcurrido cien años, muchas cosas siguen igual, para Iglesias otro de los motivos por los cuales su documental está funcionando es que los espectadores no se quedan con esa primera lectura. “Por suerte –dice– la gente no se está quedando sólo con esa impresión y eso está generando que otras personas vayan. Las otras lecturas que tiene la película también están funcionando.”

–¿Cuáles son esas otras lecturas que están funcionando?

–La película entra en el género documental pero la gente no la está recibiendo como un documental que baja línea y que denuncia. Es un trabajo artístico y hay como un agradecimiento a eso, a mostrar la realidad pero de otra manera. Con el montajista Gustavo Codella subestimábamos un poco al espectador. Sobre algunas secuencias decíamos “esto no lo va a entender nadie”. Y no: la gente ve. Eso me da alegría y esperanza. Yo creía que estábamos más dormidos, que estábamos anestesiados.

La idea de elegir un personaje desconocido y olvidado por la historia oficial surgió en Iglesias como consecuencia de haber conocido su vida desde su infancia veraniega en el pueblo cordobés que lleva su nombre. “Como me lo pintó mi viejo, Bialet Massé apareció como más grosso que el Hombre Araña”, dice el realizador. “Era un superhéroe”, agrega. Iglesias tenía nueve años la primera vez que escuchó hablar de ese hombre que descubrió las propiedades de la cal hidráulica que utilizó en la construcción del dique San Roque y que derivó en su encarcelamiento, después de que un funcionario predijo el derrumbe de la obra (que, como se sabe, nunca sucedió). “Mis vacaciones –cuenta– eran sierra y río. Y en los días nublados una de las visitas era al dique San Roque. Mi padre mecontó que Bialet Massé lo había hecho y que había descubierto una cal indestructible. Usó esa palabra y para un pibe de nueve años ‘indestructible’ solamente figuraba en las historietas”. Bialet Massé estuvo un período tras las rejas y “tal vez era la primera vez que escuchaba de una historia real el término ‘qué injusticia’. Yo a la injusticia la veía en los dibujitos animados. No sabía que en la vida real había injusticia. Eso fue fuerte y a mí me quedó”, asegura.

Además de la buena performance, Iglesias tiene otro motivo para celebrar, ya que su película fue seleccionada para participar en diversas muestras internacionales, como el Festival de Valladolid, el Festival Internacional de Documentales del Sur (España), la Muestra Internacional de Documental de Bogotá y Les Rencontres Internationales du Documentaire de Montreal.

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“Mi voz es también la de Bialet Massé”, dice Iglesias.
 
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