espectaculos

Martes, 20 de septiembre de 2005

INSTALACION DE ROBERTO JACOBY EN EL MALBA

“El espectador siempre está mirando a través de algo”

En Darkroom hay performers que no ven y un espectador con una lente. La experiencia asusta a algunos y fascina a otros.

 Por Oscar Ranzani

Antes de ingresar al Darkroom el visitante acepta las reglas del juego: una joven vestida de negro le entrega una cámara infrarroja, le indica el camino a recorrer y le pide que, si adentro necesita ayuda, pronuncie la palabra “Marcel”. A partir de ahí, el espectador se sumerge en una aventura exploratoria que desafía la percepción. Aunque, en cada caso, la experiencia es distinta. ¿Por qué? Porque el visitante sólo puede ver a través del lente de esa cámara introducida en una especie de pelota negra, dentro de un ambiente oscuro poblado por doce performers que utlizan máscaras y no ven.
Después de participar de la propuesta, surgen intercambios de comentarios y muchas preguntas: ¿qué pasa con la percepción cuando se limita uno de los sentidos? El momento previo al Darkroom, ¿es la antesala de un mundo de fantasmas? ¿Se trata de una propuesta que redefine el concepto de espectador? Mientras tanto, otros visitantes pueden ingresar a unas cabinas y observar escenas de las performances (aunque no las mismas que ven los que ingresan al Darkroom) en los monitores. A su vez, pueden optar por las que prefieran mediante un dispositivo electrónico (ocho switches tipo control remoto). La idea del Darkroom para un solo espectador (acompañado de la videoinstalación), que se está presentando hasta el 10 de octubre en el Malba (Figueroa Alcorta 3415), es de Roberto Jacoby, un artista con historia de vanguardia que participó, por ejemplo, de Experiencias 68 en el Instituto Di Tella, intervino en la creación de la acción colectiva Tucumán Arde y, además, es reconocido en el mundo del rock nacional como el letrista de Virus. “Lo pienso como un proceso de trabajo donde, deliberadamente, una cantidad de gente se pone a experimentar con el cercenamiento de un sentido –explica–. Es decir, si esto produce algo sobre otros sentidos, sobre la capacidad de relacionarte con los demás, sobre el manejo de la conciencia, sobre el conocimiento.”
–¿Qué se propone con esta experiencia?
–Un poco es establecer una relación uno a uno con el espectador, la separación del espectador respecto del mundo secular, crear un ambiente donde se produzca una conexión con una “realidad ficcional”, modificar la relación del espectador con el objeto que está viendo. El hecho de que el espectador es al mismo tiempo activo en un sentido porque él va construyendo tanto en el video que va switcheando y viendo distintas cámaras en distinto momento, como cuando está inmerso en la experiencia del Darkroom, que es cuando va eligiendo o mirando cosas y seleccionando.
Jacoby reconoce que, en algún sentido, el espectador es un poco el autor. Otro concepto que se desarrolla en el Darkroom es el de fragmentariedad: “Nunca se ve una escena completa, nunca todos ven lo mismo. Todo espectador va a ver algo diferente. Eso también genera otra cosa que tiene que ver con una socialidad a posteriori. Porque yo creo que la obra tiene algo así como una duración más allá de la visualidad, que es todo lo que se dice acerca de lo que se vio, de lo que se sintió. Uno ve las reacciones más diversas: gente que sale contentísima, gente que llora, que tiene ataques de pánico. Están los que llegan a la puerta y dicen ‘no no, no voy a entrar. Está todo muy bien, me costó mucho conseguir la entrada pero se la doy a otra persona’. O bien, gente a la que le da miedo la oscuridad, que es muy común”.
–¿Una de las ideas es mostrar cómo cambia la realidad a través de las distintas formas de percepción de las personas?
–Sí, en parte sí. Hay una convención acerca de qué es percibir. Vos estás percibiendo ahora porque hay luz y la podés percibir. Y si se corta una de las fuentes de percepción hay que percibir de otra manera. Es decir, hay una manera mediada a través de un artefacto electrónico. Ese artefacto es una suerte de prótesis. Lo mismo que el que para ver tiene que usar lentes. El espectador siempre está viendo a través de algo. Nunca ve a través de sus ojos sino que ve siempre a través de otra cosa. Es el trabajo sobre las formas de constitución de una mirada. La cámara infrarroja cumple la función de extrañar la mirada y mostrar que los órganos de la percepción no son naturales: están construidos histórica y culturalmente. Y entonces, una tecnología externa a uno está funcionando como el elemento que conecta con la percepción.
–Si cada espectador percibe algo distinto, reacciona de manera diferente también.
–Sí. Yo pienso que, en general, siempre sucede así. Toda la gente reacciona de manera diferente a cualquier cosa, ante un cuadro o ante una escultura. Me parece que acá se nota mucho más porque la oscuridad y quizá la propuesta original del Darkroom hace que haya muchas fantasías alrededor y se despiertan singularidades psicológicas en las personas. Si vos estás viendo un cuadro no te das cuenta. A todo el mundo le debe pasar que frente a cualquier cuadro, reaccione cada uno de manera distinta. No debe haber dos reacciones iguales. Acá es como que se dramatiza un poco porque afloran los miedos, la predisposición a la aventura, la experimentación. También las condiciones físicas: gente que ve mejor o gente a la que le cuesta caminar o no se orienta. Es el individuo el que construye el mundo.

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Jacoby piensa “una relación uno a uno con el espectador”.
 
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