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Domingo, 19 de agosto de 2007

FASCICULOS DE PAGINA/12

La variable económica

Historia de la Economía Argentina del Siglo XX se titula la nueva colección que sale todos los miércoles, gratis, con la edición del diario.

 Por Oscar Ranzani

El modelo agroexportador, el modelo de sustitución de importaciones, el intervencionismo del Estado, el modelo de desarrollo industrial del peronismo, el desarrollismo de Arturo Frondizi, las políticas de ajuste, el plan Krieger Vasena, las políticas de las dictaduras militares, el Plan Gelbard, el Rodrigazo, el Plan Austral, la hiperinflación, las privatizaciones, el corralito y la fuga de capitales, el default, la devaluación y la pesificación, la búsqueda de un nuevo paradigma productivo y económico son sólo algunas de las marcas de la economía argentina contemporánea. Estas y muchas otras huellas que permanecen indelebles en la historia del país son analizadas minuciosamente en la colección Historia de la Economía Argentina del Siglo XX que Página/12 ofrece a los lectores desde la semana pasada todos los miércoles gratis con el diario. El director de esta colección imprescindible es Alfredo Zaiat, editor de la sección Economía y del Suplemento Cash de Página/12, mientras que el director académico es el prestigioso historiador y economista Mario Rapoport, quien trabajó junto a un conjunto de destacados investigadores universitarios.

¿Por qué la Argentina es un país de estudio en materia económica? Zaiat señala que los aspectos tienen que ver “con las agudas oscilaciones de su economía. Un país rico en recursos naturales, en calidad humana, en condiciones geopolíticas extraordinarias, de no enfrentar guerras. Pese a tener todo, no puede salir de ese vicio de frustración, auges y caídas extraordinarias. Todo eso hace que Argentina pase a ser un caso de estudio precisamente por ser una experiencia frustrada”, detalla Zaiat. Rapoport, en tanto, agrega que Argentina “es un país paradójico porque tiene enormes riquezas naturales y también humanas, tuvo un proceso de inmigración importante y un desarrollo económico relativamente importante también a principios de siglo. Pero ese desarrollo económico y esos recursos, en realidad, no sirvieron para consolidar una economía sólida, una economía desarrollada en el sentido como se la entiende hoy en día: una economía industrializada, con una distribución de ingresos mucho más equitativa que la que tiene o la que tuvo, una economía institucionalmente también diferente, con determinado tipo de reglas de juego como en los países más desarrollados. A mi juicio, la explicación a todo eso tiene raíces estructurales”.

La colección está compuesta por sesenta fascículos coleccionables que dan cuenta de los períodos más efervescentes en materia económica. “Obviamente que la historia no comienza cuando empieza el 1900”, dice Zaiat, pero aclara que “el crecimiento y la escalación del modelo agroexportador son un comienzo para empezar a analizar la historia económica, argentina contemporánea. Para atrás también había historia económica, pero había que poner un comienzo del período de esta historia y consideramos que era el modelo agroexportador que se empieza a consolidar y desarrollar en 1880”. El director de la colección destaca que lo distintivo de Historia de la Economía Argentina del Siglo XX es “la lectura, la interpretación, el análisis y la comprensión de cada uno de los fenómenos que fueron marcando esa historia” y agrega que “la idea de los fascículos es que sean ágiles, atractivos. Por eso, cada uno tiene muchos elementos para leer”.

Cada fascículo tiene una nota central dividida, en general, en tres o cuatro capítulos que abordan el tema principal. Pero Zaiat destaca que tenía que haber “un valor agregado. Esto lo traduzco en documentos, en reportajes a investigadores, personalidades, cientistas políticos actuales que hablen sobre procesos económicos, sociales y políticos de un período determinado”. Una sección de estadísticas ocupa un segmento de cada fascículo. “La idea fue no poner números de por sí sino que los números estuvieran vinculados a lo que es el contenido”, señala Zaiat. Además, cada fascículo contiene notas específicas sobre hechos puntuales del período que se está analizando. “Puede ser: qué pasó con la inmigración, los conventillos o la liga de las acciones. Digamos, elementos especiales que merezcan un análisis particular. Y fundamentalmente, dos secciones más. Una es el mundo: cuando uno habla de historia económica argentina, no puede pensar que está aislada del mundo. Entonces, ¿qué es lo que estaba pasando en el mundo en ese momento? Esto es para poder entender por qué se estaba dando ese proceso económico, social y político en la Argentina”, comenta Zaiat. Otra sección es “Galerías”, donde se mencionan personajes relevantes del momento histórico analizado en el que se cuenta su historia y su intervención en la economía. “También se van a buscar no solamente las grandes figuras como Yrigoyen, Pellegrini, Perón, Roca o ministros de Economía como Sourrouille, Cavallo o Machinea, sino también economistas que fueron muy importantes para entender la historia económica argentina como, por ejemplo, Bunge o Raúl Prebisch”, subraya Zaiat. En tanto, Rapoport agrega que las biografías “pueden ser de personajes pero también de instituciones, de ciertos aspectos destacados de la economía nacional en determinado momento: o sea personajes como Roca que salió en el primer fascículo o instituciones como el CEMA, FIEL o la Fundación Mediterránea, que saldrán en capítulos futuros. O de corrientes de ideas como el liberalismo económico o el desarrollismo”.

Además, se incorporaron entrevistas inéditas. “En la década del ’80 –cuenta Rapoport–, cuando volvió la democracia hice un proyecto de historia oral de la política exterior argentina en el Conicet. Entrevisté a una serie de personajes de distintas épocas cuya mayoría ya falleció. Los temas eran la política económica, la política externa, desde Gómez Morales a Nicanor Costa Méndez, para dar una idea. Esas cosas fueron aprovechadas para esta colección”.

La lectura y el estudio del pasado en Historia de la Economía Argentina del Siglo XX permitirá, en consecuencia, conocer mejor el presente. En ese sentido, Zaiat confiesa que este señalamiento es clave y es “uno de los principales objetivos que yo me planteo con estos fascículos”. “Si los argentinos supiesen y se apropiasen bien de lo que fue la historia económica del país no cometerían tantos errores en el sentido de la elección de sus representantes, por ejemplo, o de los comportamientos sociales. Uno puede suponer que el poder económico no le importa. Pero si la sociedad supiese que Argentina tuvo ya dos convertibilidades a fines del siglo XIX y al comienzo del siglo XX, y si conociese bien cómo era ese proceso no se hubiese padecido diez años de convertibilidad de Cavallo, sabiendo que todas esas mismas consecuencias a nivel social, a nivel productivo, a nivel de endeudamiento y después la crisis que genera, no se hubiesen repetido”, concluye Zaiat para dar cuenta de la dimensión que alcanza la lectura y la comprensión de la historia económica argentina.

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El puerto de Buenos Aires hacia 1880, cuando el país se abría a la importación británica.
 
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