espectaculos

Lunes, 22 de febrero de 2016

SERIES › SE ESTRENA THE NIGHT MANAGER, MINISERIE DE SEIS EPISODIOS, POR AMC

Infiltrados en la oscuridad

Un gerente de hotel nocturno y ex soldado se infiltra en una red criminal. Prosapia británica, servicios de Inteligencia y agenda política moderna se fusionan en esta producción de alto vuelo protagonizada por Tom Hiddleston y Hugh Laurie.

 Por Federico Lisica

Tras una apertura digna de la saga de James Bond comienza The Night Manager (estreno de hoy por AMC, irá los lunes a las 22). Los títulos se sacuden entre misiles, piedras preciosas y tragos, pero, vaya detalle, no hay mujeres desnudas revoloteando su carne. La miniserie de seis episodios podrá estar enmarcada bajo el mandato del espionaje, con los juegos de seducción y persecución entre el héroe y el villano, las locaciones en varias geografías y la prosapia británica, pero aquí el ascetismo es central. Ese último elemento define a Jonathan Pine (Tom Hiddleston), un gerente nocturno de un hotel cinco estrellas que terminará infiltrándose en una organización criminal. Producción original de la BBC, versión actualizada de una novela de John le Carré publicada en 1993, dirigida por la oscarizada Susanne Bier (En un mundo mejor, Después del casamiento, Hermanos), son varios los motivos por los que The Night Manager es considerado uno de los grandes arribos televisivos de este 2016.

El protagonista lleva una vida de monje entre hoteles de lujo, algo lo atormenta pero logra maquillarlo con su oficio y sus modismos. Sea en El Cairo en medio de la Primavera Arabe o en los Alpes suizos siempre neutrales, bellos y enigmáticos, Jonathan Pine logra eludir cualquier conflicto moral. Hasta que la muerte de una mujer lo obliga a tomar partido. Es que Pine fue soldado, lo sigue siendo en gran medida, y usará sus contactos para ascender en una red que se dedica a la venta ilegal de armas, prostitución, narcotráfico, entre otros negocios poco santos. Su jefe, Richard Roper (Hugh Laurie), es definido como “el peor hombre en el mundo” aunque vive bajo la fachada de empresario exitoso y filántropo. Para el espectador, que estos personajes jueguen con sus máscaras significa una atracción por partida doble. La dinámica entre ambos es fundamental pero a su vez le sirve a los propios actores para sacarse el lastre de sus roles más reconocidos (Loki de The Avengers en uno y, obviamente, el doctor Gregory House para el otro). Según Hiddleston, su retrato es el de alguien escondido bajo su traje de tres piezas atormentado por su pasado cuando servía en las fuerzas armadas. Roper es, en palabras de Laurie, un canalla muy seductor y que reviste a su maldad con cierta lógica. Las personificaciones de ambos es intensa, como dos afilados jugadores de ajedrez intentando que sus emociones no se escurran, aunque lo hagan en mínimos detalles y gestos.

Para llegar a ese ámbito, el mismo Pine deberá reconvertirse en alguien sin piedad, un narcotraficante de renombre en la región de Devon. “Si él es el peor hombre en el mundo, vos vas a ser el segundo, vas a estar tan adentro que no vas a saber si vas a poder escapar, sí, vas a tener miedo, pero a Roper lo vas a clavar con tus uñas”, le lanza Angela Burr (Olivia Colman), su contacto dentro de los servicios de inteligencia y tercer personaje central en esta historia. La delgada línea entre el bien y el mal en medio de diálogos afiladísimos. “¿Qué hacemos cuando damos con un traficante de armas? Lo reclutamos para llegar a un pez más gordo”, dirá alguien más dentro de una oficina de la Foreign Office.

Otro punto alto de The Night Manager es su paso por varias latitudes con sus paisajes aprovechados al máximo. La identidad visual, según la directora, debía ser “sexy, atractiva y contemporánea pero no de modo convencional (...) todo fue cuestión de crear un sutil equilibrio”. Así los tonos cálidos para Africa y la costa española se compensan con los fríos para el resto de Europa. Pero además del eco del espionaje glamoroso también resuena el género de mafia. Particularmente con dos escenas muy recordadas de El Padrino: las puertas que se cierran como muros infranqueables, las manos con cigarrillos que son indicativos de temple fría. Dentro de la corte de Roper también habrá lugar para una amante trofeo (Elizabeth Debicki) y un socio (Tom Hollander) que apela a toda su ironía para desenmascarar a Pine. En ese sentido, la miniserie dista de ser original pero logra su cometido, salvo cuando recurre a innecesarios flashbacks para recordar los traumas del protagonista o flash- fowards vaya uno a saber con qué intención.

Del Dogma 95 a los dramas de interiores hollywoodenses, Susanne Bier dijo que este paso por la tevé tiene que ver con las posibilidades de exploración narrativa del medio. Su gran reto, dijo, fue trasladar la complejidad de la trama a lo audiovisual actualizándola en lo político. El mismo Le Carré, uno de los productores ejecutivos de la entrega, se mostró encantado con los cambios entre la novela y la miniserie, ya que se mantuvo, según él, la exploración de las tensiones entre los tres protagonistas y de los apetitos humanos. “Ya instalados firmemente en el 2016, ¿realmente sería tan interesante ver a un hombre blanco y de edad madura enfrentarse a otro hombre blanco y de edad madura, utilizando a otro hombre blanco y de edad madura –aunque algo más joven– como instrumento para destruirlo? No lo sería”, escribió Le Carré.

Compartir: 

Twitter
 

The Night Manager está basada en una novela de John Le Carré. Irá los lunes a las 22.
 
CULTURA Y ESPECTáCULOS
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.