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Sábado, 17 de octubre de 2009

MUSICA › HOY Y MAñANA SUBE A ESCENA FABULA EN EL TEATRO ARGENTINO DE LA PLATA

El teatro visto a través de la música

Alejandro Tantanian es el autor del texto y Oscar Strasnoy el compositor de esta “ópera de bolsillo” de la que participan el contratenor Daniel Gloger y el notable violista Garth Knox.

 Por Diego Fischerman

“La historia es simple como en los cuentos: una casa llena de viejas que esperan que algo suceda”, explica Alejandro Tantanian. El dramaturgo, actor y director es autor del texto de Fábula, la ópera “de bolsillo” compuesta por Oscar Strasnoy que hoy a las 20.30 y mañana a las 17 subirá a escena en el Centro de Experimentación y Creación del Teatro Argentino de La Plata (Tacec). A partir de un cuento popular italiano, Tantanian elaboró un texto en el que, en sus propias palabras, fue fundamental la idea de juego. “Un joven que pasa y es engañado por el perfume de un pañuelo. El quiere creer que detrás del perfume se oculta una bella joven. Es la prohibición de ver el objeto imaginado (o la imposibilidad de ver el origen de un perfume). Hay un matrimonio celebrado entre un joven y una mujer (vieja) que tiene prohibido ver. Es la ceguera ante el amor invisible. Es la desilusión ante el amor visible. Hay unas hadas que pasan y transforman a la vieja en joven y a la desilusión en ilusión. Tomé una historia clarísima sobre la que abordar un problema complejo: lo que uno ve (o lo que uno no ve) no siempre es lo que cree ver (o lo que cree no ver). La realidad exterior está permanentemente modificada por nuestra inquietud interior.”

La obra, estrenada hace cuatro años en el Colón, cuenta con la actuación protagónica del contratenor Daniel Gloger, que encarna a todos los personajes, y tiene al notable violista Garth Knox como su gran antagonista. El no es ninguno de los personajes y, sin embargo, es el objeto de la narración. “Para este trabajo, Oscar había comenzado junto a Renate A-ckermann en la confección de una suerte de esquema o esqueleto dramatúrgico –cuenta Tantanian–. Y algo ocurría allí que no podía terminar de plasmarse en las palabras que debían ser dichas-cantadas en escena. Oscar, entonces, y con muy poco tiempo por delante, me contacta y me pide ayuda. Me pregunta si me atrevo a, ofrecido ese esquema, ponerle palabras. Y le dije que sí. Tal vez la urgencia (o el sentir que la autoría era compartida) me permitieron relacionarme con la escritura desde un lugar único: el juego. Nada me divertía más que abrir el documento de Fábula y transitarlo por horas, dibujando escenas. Ese impacto de levedad también convenció a Oscar, que iba leyendo conforme yo le enviaba las escenas que trabajaba (cabe aclarar que en ese entonces Oscar vivía en París y yo en Buenos Aires). Así, de a poco, y en menos tiempo que el previsto, se terminó el primer borrador de la ópera.”

Para Tantanian, “lo argumental (entendiendo esto como la sucesión de peripecias) no es prioritario en mi escritura. Pero creo que muchas veces, demasiadas tal vez, el teatro cae prisionero de esa ley aparentemente inexorable que es el argumento. Hay creadores que ignoran, eluden, sacuden o dinamitan el argumento y que están, claro, entre mis preferidos: Pina Bausch, Heiner Müller, Paul Claudel, Luigi Nono, Salvatore Sciarrino, Romeo Castelucci, Pier Paolo Pasolini, Buñuel, entre muchos otros”. Por otra parte, en su experiencia resultan indivisibles los papeles del autor, el actor y el director: “La experiencia en la actuación permite ingresar al cuerpo del texto. Al devenir temporal del texto. La dirección habilita la coordenada del espacio. El texto se plasma en el espacio. No puedo imaginar mi yo autor sin esas dos experiencias. Al menos en mi historia la escritura apareció después de la actuación y la dirección: por eso las incluye. Y es a partir de esa inclusión que puedo entender el orden temporal y espacial de texto. Esa es mi manera de escribir: saber que este texto que escribo deberá adueñarse de las coordenadas del tiempo y el espacio”.

Otro de los ejes presentes en gran parte de la obra de Tantanian es la música. “Es fundacional –afirma–. Yo hago el teatro que hago porque es mi manera de hacer música. Pese a no tener una formación musical académica, todo mi trabajo desde el teatro está íntimamente ligado a lo musical: entiendo el espacio, el texto, el cuerpo del actor, lo visual, el ritmo como elementos de una partitura que debe ejecutarse en el escenario. Esta manera de percibir el teatro me ha acercado, obviamente, a los géneros en donde la música es rectora: la ópera, los espectáculos de canciones, el teatro musical. Pero siempre entiendo mi producción como un lugar en donde los dos lenguajes se tensionan y generan un diálogo (a veces plácido, otras no tanto). Definitivamente, mi manera de ver el teatro es por y a través de la experiencia de lo musical. Las colaboraciones con compositores como Alejo Pérez (Tenebrae), Gerardo Gandini (Liederkreis), Tiziano Manca (La gabbia) o en esta Fábula, de Oscar Strasnoy, me han permitido profundizar esta relación y me han ofrecido una visión mucho más abarcadora y compleja de ese maridaje tan primitivo y, no obstante, tan sofisticado que se da entre el teatro y la música.”

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“Una historia clara para un problema complejo”, dice Tantanian.
Imagen: Gustavo Mujica
 
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