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Sábado, 7 de noviembre de 2009

MUSICA › MULLIERIS PRESENTA SU DISCO DEBUT, MúSICA DE MUJERES

“Cualquier canción puede dejar mucho”

El cuarteto de santiagueñas explica así el amplio arco estilístico que recorren, del folklore al rock. Hoy actúan en el IFT.

 Por Cristian Vitale

Eileen, Carolina, Marta y María Eugenia no lucen como en la tapa del disco: coloridas y brillantes. Con casi dos días de travesía en combi, de Santiago del Estero a Buenos Aires –rotura de motor incluida–, ingresan molidas al infierno porteño. Con ganas de dormir una siesta. “Hemos dormido dos horas nomás, ¡y en una estación de servicio!”, reclaman. Aun así, no hay manera de quitarles la sonrisa. “¿En serio que Richards tiene un tema que se llama igual que yo?”, pregunta Eileen, una y otra vez, con esa especie de y (griega) santiagueña que hace las veces de r. Acaba de enterarse de que el inoxidable Keith, guitarrista de los Stones, grabó una canción con su nombre –en Main Offender, 1992– y muere por escucharla.

–Igual, ustedes no son tan rockeras. ¿O sí?

La que contesta esta vez no es Eileen (Ailín, en santiagueño), cantante, guitarrista y tocadora de conga, sino Carolina, la bombista. Tal vez la más joven. “No tanto... no hay tantas mujeres rockeras en Santiago. Gusta el género, sí, pero en una minoría”, dice ella. Carolina Haick es, además de bombista, la encargada de arreglar todas las reversiones, en forma de remakes lúdicas, que Mullieris propone como estética. Temas de los más variados géneros (cumbia colombiana, merengue, bossa nova, samba), instrumentos de todo tipo (shaker, egg, caxixi, güiro y cajón peruano, además de los tradicionales) y un amplio catálogo de autores (desde Leo Dan y Armando Manzanero hasta Carlos Jobim y Miguel Matamoros) forman el corpus musical que este cuarteto, integral e ideológicamente femenino, propone como lance. “Nuestra idea fue armar una banda que pudiera resolver toda la producción artística entre cuatro mujeres, y santiagueñas”, extiende Haick. “De ahí el nombre: Mullieris, en latín, significa ‘desde la mujer’. Y la verdad es que nosotras solitas resolvemos todas las instancias musicales: los arreglos, la ejecución, el canto. Somos ordenadas y rigurosas. Nos movemos como una gran familia”, agrega Eileen.

–¿Se cansaron de los hombres?

C. H.(Risas.): –En realidad, teníamos ganas de probar otra cosa. Un desafío, ¿no...? como un crecimiento. Todas, además de ser profesoras de algún instrumento, venimos de un proyecto solista, siempre acompañadas por hombres. La cosa fue largarnos solas y ver qué pasaba.

La prueba está a la vista. De la Trafic bajan apenas dos hombres –los choferes– y otro mayor, que es el padre de una de ellas. Nadie relacionado directamente con el grupo. El fin del accidentado y largo viaje es presentar el disco debut (Música de mujeres) hoy a las 21 en el IFT (Boulogne Sur Mer 549). “Ya hemos estado tocando aquí, en La Trastienda con el Dúo Coplanacu. Y también en un casamiento... fue muy loco eso”, se ríe María Eugenia, cantante y violinista. Sigue: “Lamentablemente no pudimos bailar porque estamos atadas a los instrumentos, el que toca nunca baila... pero nos divertimos como si lo hiciéramos”.

–¿Lo festivo es la identidad del grupo? Porque, más allá de que no hay canciones compuestas por ustedes, el abanico de géneros y autores que abordan es tan amplio que se torna complicado anclar en una dirección.

C. H.: –En esencia, no estamos muy separadas del folklore santiagueño pero, de acuerdo con las influencias de cada una, hemos ido enriqueciendo todo ese repertorio con música de Latinoamérica. Incluso, tocamos en todos los festivales de Santiago: el de la chacarera, el de la Salamanca, el de Añatuya. Hay una identidad. Además, la gente pide folklore, pero también merengue, cumbia colombiana...

María Eugenia Páez: –Siempre tuvimos en cuenta la repercusión en el público. Pensamos y creemos en lo que ellos sienten y vamos siguiendo ese camino.

C. H.: –El primer choque fue “La pollera amarilla” (risas). Cuando se planteó la idea de hacer ese tema, nos miramos entre todas y nos dijimos “¡nooo, ese tema no!”, pero después nos terminó divirtiendo.

–“La pollera...” y “La bestia pop”... ¿No es demasiada flexibilidad?

Eileen Allub: –Bueno... ninguna de nosotras es rockera, pero el tema de los Redondos lo hicimos en honor a una amiga. Incluso, nos hemos animado a “Rapsodia Bohemia”, de Queen. No nos abatatan los desafíos.

C. H.: –Digamos que son gustitos personales que vamos aportando cada una. Marta (Nazar) es más del bossa nova y yo nunca había escuchado canciones del género. Nos retroalimentamos.

M. E. P.: –Además, cualquier género es válido porque, por más sencilla que sea una canción, puede dejar mucho, tocarte muy adentro. Y, sobre todo, lo hacemos con respeto: hemos estudiado bastante para afrontar cada canción, con sentimiento y fundamento.

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El repertorio de Mullieris va de Armando Manzanero a Carlos Jobim, pasando por los Redondos.
Imagen: Guadalupe Lombardo
 
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