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Jueves, 8 de marzo de 2012

MUSICA › TOQUINHO CANTARá ESTA NOCHE EN EL GRAN REX

Hijo de la bossa nova

El cantante y guitarrista brasileño asegura que, a esta altura, ya se siente local ante el público porteño. “La Argentina terminó siendo una extensión de mi patria”, asegura.

 Por Karina Micheletto

“El guitarrista de la bossa nova”, como es conocido, el hombre que pasó diez de sus cuarenta años de carrera trabajando y componiendo con Vinicius de Moraes y que también compartió sus canciones con glorias como Antonio Carlos Jobim, Carlos Lyra y Baden Powell, el creador de himnos como “Tarde em Itapoá” y “Acuarela” está de nuevo en la Argentina. Hoy a las 20.30 se presentará en el Gran Rex, y asegura que lo hará prácticamente de local: “A pesar de la rivalidad que tenemos en el fútbol, a nosotros el tango nos emociona, así como a ustedes el samba. Desde mis primeras presentaciones en Buenos Aires y Mar del Plata sentí afinidades especiales que me unían a ustedes. Y la Argentina terminó transformándose en una extensión de mi patria”, asegura en diálogo con Página/12.

Se define como parte de la generación de “hijos de la bossa nova” y no deja de rendir tributos al género que es para los brasileños casi una forma de vida: “La bossa nova no tiene tiempo ni edad, se transforma y alimenta de belleza todo aquello que influye. Seremos siempre eternos herederos de la bossa nova”, define. Con tanta gloria por detrás, prefiere de todos modos hablar de lo que queda hacia adelante: “Jamás se completan las artes –advierte–. El que se hizo, hecho está, tiene su belleza propia. El pasado tiene que ser acariciado, mas no se puede depender de él como una sombra que cubra nuevos entusiasmos. Yo sigo en la búsqueda, y lo que busco es una simplicidad que pueda seguir sorprendiéndome y que pueda aproximarme a la tranquilidad”.

–En sus últimos shows celebró sus cuarenta años de carrera, homenajeó a Vinicius junto a Maria Creuza y a los míticos shows de La Fusa. ¿Cuáles serán las novedades de estos conciertos?

–No hay manera de que no homenajee a Vinicius cuando estoy cantando para el público argentino. El estará presente, claro, y cantaré también temas que son clásicos y que hice con otros parceiros. Habrá solos de guitarra y contaré algunas historias, también. Y a mi lado, una bella mujer, de voz afinada y suave: Anna Setton. Y en la apertura del show estarán también dos propuestas jóvenes, Kabelo y Antiesceptico.

–¿Cuál es el primer recuerdo que le viene a la memoria de Vinicius?

–A pesar de toda su sabiduría, Vinicius llevaba una simplicidad muy poco común. Y traducía toda su grandeza humana cuando decía: “Delante de un pescador, no sé nada de la vida”.

–Y a Jobim, ¿cómo lo recuerda?

–Trabajé casi un año a su lado en la extensa temporada del show de Canecao. El tenía un sentido del humor inteligente, de una suave ironía. A veces, para meter púa con Vinicius, me llamaba y me decía: “Toquinho, presta atención a esos versos de Vinicius: ‘Eu sei que vou te amar/Por toda minha vida eu vou te amar’... Toquinho, ¡él se casó nueve veces, qué mentiroso!”

–Recientemente, Página/12 editó un DVD con una presentación de aquellos shows de 1978, con Jobim y Vinicius. Se los ve potenciados juntos, ¿era así?

–Fue una temporada gloriosa, un éxito de más de un año, con shows en Brasil y en el exterior. Más allá de eso, nos divertíamos mucho en los camarines, era una fiesta todas las noches. Me quedó un gran recuerdo de toda esa mística de aquel espectáculo: Jobim, Vinicius, Miucha y Toquinho.

–Entre su extensa lista de creaciones, ¿hay alguna canción que ame especialmente, por algún motivo?

–“Tarde em Itapoá”, por lo que representa en mi carrera. Fue después de ese tema que Vinicius empezó a confiar definitivamente em mí como parceiro. “Cançao pra Jade”, que hice para mi hija en momentos de rara inspiración. “Aquarela”, por toda la dimensión que le dio a mi trayectoria musical. “O caderno”, por lo que representa entre las canciones que hice para chicos.

–Aquellas canciones para chicos formaron una parte especial de su trabajo solista en los ’80. ¿Cómo definiría el trabajo de hacer música para chicos?

–Para hacer música para chicos hay que saber respetar su inteligencia, su poder de percepción de las cosas y tratarlos con dignidad. Hablarles sobre cosas serias en tono de broma. Y es necesario entrar en el mundo infantil para componer para chicos, ser uno de ellos. Por supuesto, eso es lo que más me divierte, y además me hace bien.

–Muchos se desilusionan al conocer Itapoá: parece mucho menos bella de lo que transmite la canción que usted compuso. ¿Cree que es una función de la música embellecer la realidad?

–Bueno, está hablando de una canción perfecta, con un matrimonio admirable de melodía y letra. “Itapoá...” fue muy cantada por Caymmi, se volvió un símbolo de Bahía. Pero, de hecho, es muy bueno pasar una tarde en Itapoá, hablar de amor en Itapoá... Principalmente cuando uno está enamorado. A lo mejor, eso es lo que faltó para ver bella a Itapoá.

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“Busco una simplicidad que pueda seguir sorprendiéndome”, afirma Toquinho.
 
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