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Miércoles, 19 de junio de 2013

MUSICA › NACHO VEGAS SE PRESENTARá HOY GRATIS EN CIUDAD EMERGENTE

El cantautor del lado salvaje

Tras su actuación en el Bafici 2007, el músico asturiano regresa a Buenos Aires, esta vez acompañado de su banda, para repasar las canciones de sus últimos discos. “Hay algo de la creación que no es del todo individual”, asegura.

 Por Roque Casciero

Más que cuentos, lo que Nacho Vegas desarrolla en sus canciones son nouvelles: siempre hay personajes secundarios que pasan dejando una estela y microhistorias desvían del curso de la narración principal durante un par de versos. Como avezado escritor que es, el cantautor asturiano sabe que la primera frase debe enganchar al lector/oyente y ha desarrollado una suerte de maestría en ese campo. Así, puede arrancar reflexivo: “Es hora de recapitular/ las hostias que me ha dado el mundo” (“El hombre que casi conoció a Michi Panero”), pero también ir directo a la yugular: “Me agarró con fuerza de la mano./ Yo sonreí e ingerí otro rohypnol./ Eramos sólo dos perros abandonados;/ perdimos el control” (“Perdimos el control”). De esto ya se sabe en la Argentina, por más que el de Vegas todavía sea uno de esos nombres que se pronuncian como contraseña entre entendidos: aquí se editaron el magnífico Desaparezca aquí, su colaboración con Enrique Bunbury El tiempo de las cerezas y el reciente La zona sucia. Y el cantante paseó algunas de sus novelas con música –siempre más cerca del lado salvaje que del luminoso– en una memorable actuación en el Bafici 2007, que se prolongó con canciones tradicionales asturianas en el Centro de esa colectividad. Desde entonces, el regreso de Vegas se mencionó cada año, pero recién se concretará hoy las 19, cuando cantará gratis en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930), como parte de Ciudad Emergente (ver recuadro).

Y si de historias se trata, En Cómo hacer crac, el mini LP que Vegas publicó a fines de 2011, tiene a la crisis económica que golpea a su país como hilo conductor. “En toda España sólo suena un crac, en Occidente sólo se oye un crac”, canta. La canción que da nombre al disquito significó además su entrada al colectivo Fundación Robo, que les propone a artistas de la península “crear un espacio para escribir otro tipo de letras, esas que consisten en abrir la ventana y echar un vistazo a lo que ocurre fuera”. Para este proyecto de “canciones colectivas”, Vegas ya contaba con su experiencia de trabajo junto a Bunbury y también a Christina Rosenvinge. “La verdad es que nunca busco algo en especial; las colaboraciones han sido justamente eso”, afirma el asturiano. “De todos modos, hay algo de la creación que no es del todo individual. Por más que yo componga la canción, soy sólo una parte del resultado final. Hasta que no pasa por la banda, no está terminada.”

Aunque Vegas crea que los cantautores de su generación estuvieron un poco adormecidos hasta que el estado de bienestar estalló por los aires, su mirada nunca va a ser panfletaria. En “Dos bandos”, por ejemplo, mezcla lo social con lo íntimo con la misma naturalidad que lo hace la vida. “La política es un poco todo”, asegura. “A veces pareciera que en ciertas situaciones no hay lugar para cantar sobre lo personal. Y eso puede estar guay, pero para darle un poco de amplitud de miras hay que notar que las relaciones también se ven afectadas por cómo está todo a tu alrededor. Por ejemplo, no es lo mismo vivir una relación en este momento crítico que pasa España que cuando la realidad es un poco más tranquila. Es que, en verdad, todo está muy vinculado: las relaciones laborales, las personales, las sociales. Y la música popular históricamente habla de eso.”

En esa canción, Vegas cita a Leonard Cohen, una de sus influencias cruciales junto a Bob Dylan y Will Oldham. Pero el asturiano no abreva sólo en otros colegas: Desaparezca aquí le debe su título a una frase de Menos que cero, de Bret Easton Ellis, e incluso Vegas entrevistó al escritor; durante el último año, el cantante presentó el espectáculo La vida es dulce, un homenaje al cine del inglés Mike Leigh (Secretos y mentiras, Happy go lucky). “Esto forma un poco parte de la cultura popular, que tiende puentes entre los lenguajes”, explica el músico. “En el caso de Leigh, tenderlos con su cine me resultó fácil: sus películas mostraban la vida en las islas británicas durante el gobierno de Margaret Thatcher, que tuvo tanta influencia en el pop británico de la época. Y tanto esa música como esas políticas influyeron directamente en nuestras vidas.”

El concierto de hoy irá por otros rumbos: “Vamos a hacer un recorrido por los últimos discos, va a ser un poco diferente a los conciertos que hemos venido haciendo en España porque hace tiempo que no voy para allá”, anticipa Vegas. “La vez anterior sólo fui con Xel Pereda, pero en esta ocasión estaré con la banda.” Y cuando vuelva a España quizá sea tiempo de sentarse a bajar al papel y a la guitarra nuevas historias. “Los últimos lanzamientos fueron hace poco más de un año y hemos tocado bastante. Y cuando estoy de gira no puedo componer el repertorio nuevo, necesito estar más relajado”, confiesa.

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Las canciones de Vegas son como nouvelles con música que enganchan desde la primera frase.
 
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