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Jueves, 1 de agosto de 2013

MUSICA › HOMENAJE A LA PACHAMAMA

Fiesta jujeña

 Por Cristian Vitale

No hay una fecha exacta para evocarla. En Amaicha del Valle –Tucumán profundo– prefieren hacerlo en febrero, con una fiesta interminable de copleras, caporales, bailes bajo enramadas, musiqueros y poetas. En San Antonio de los Cobres –Salta profunda–, la ceremonia asume carácter “nacional”, se llama Festi Pacha y sucede en el alba de agosto, mediante una ofrenda que empieza con un ritual de sahumerios en todas las casas del pueblo y deriva en oratorias cacicales, danzas autóctonas, juntadas de sikuris y cantos con caja. En la Posta de los Hornillos –Jujuy profundo– eligen la segunda opción. Por el mes en que las heladas llegan a su fin y empieza el período de la siembra. Como y cuando fuere, al cabo, los pueblos andinos siempre tienen causas suficientes para venerar a la Pachamama, a la madre tierra, a su “cosmos”, su deidad inmediata y protectora. “Cultura de la Nación se suma a la celebración de la Madre Tierra con alegría. Música y arte acompañarán las ofrendas que cada año el pueblo entierra para festejar a la Pachamama en un año muy significativo. Es que se cumplen diez años de dos hechos importantes: por una parte, en 2003 Néstor Kirchner se convirtió en el primer presidente democrático en asistir al festejo, a la vez que ese mismo año se declaró a la Quebrada de Humahuaca como Patrimonio de la Humanidad”, señala Jorge Coscia, secretario de Cultura de la Nación, anunciando la presencia del Estado en ese bello paraje de la Quebrada de Humahuaca (a 27 kilómetros de Tilcara), que cohabita calmo con sus cerros coloridos.

La ceremonia se llevará a cabo mañana a partir de las 12 con un ensamble entre funcionarios nacionales y provinciales (Eduardo Fellner, el gobernador de Jujuy, entre ellos), comunidades indígenas, músicos (Luis Salinas –foto–, Chango Spasiuk y Tomás Lipán) y diversas expresiones culturales de la región, como la banda de sikuris Rosa Mística y Del Moreno, con sus improntas sonoras puneñas. “El festejo a la Pachamama son dos caras de una misma moneda: el respeto por nuestro patrimonio natural y cultural”, redondea Coscia, sobre el significado matriz de un ritual en el que también se exhibirán artesanías y se activará la corpacha, palabra quechua que, traducida al castellano, significa dar de comer y beber a la Madre Tierra. Una costumbre que, en agosto o no, ocurre en miles de pueblos, parajes, plazas o altares del ancestral noroeste.

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Imagen: Leandro Teysseire
 
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