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Viernes, 8 de abril de 2016

MUSICA › PACHI HERRERA PRESENTA VARIABLEMENTE

“Quise mostrar mi crianza musical”

 Por Cristian Vitale

No es solo un cantautor. No es solo un experto en cuerdas andinas que ejercitó el placer de ser parte del grupo de Ricardo Vilca; de formar un grupo como Inti Huayra con el que grabó cuatro discos en quince años, y recorrió recónditos rincones del país por fuera del circuito mainstream del folklore; de ser invitado a grabar en discos de Raly Barrionuevo, la Bruja Salguero o Bruno Arias, entre otros; o de experimentar un cruce llamado Altiplano Blues, con el blusero patagónico Edgardo Contizanneti. No es solo –tampoco– el que acaba de debutar como solista con Variablemente, disco que presentará hoy a las 22 en La Sala Buenos Aires (Díaz Vélez 4820). Pachi Herrera, nacido en San Salvador de Jujuy y radicado en Cuesta Blanca, Córdoba, es todo eso –que no es poco– y algo más: una especie de militante vocacional, preocupado por los pibes del barrio. Por ejemplo, a través del proyecto colectivo El Grillo –recientemente premiado con una beca del Fondo Nacional de las Artes– que consiste en llevar arte a los jardines de infantes.

“Lo iniciamos con mi compañera para ofrecer algo distinto a los chicos de los jardines. La idea es que en vez de ver una película de Mickey tengan un taller de cerámica dictado por la abuela de uno de los alumnos... convocamos al vecino que hace cine, a la arquitecta, al papá que hace títeres, a la tía que lee cuentos y así organizamos treinta y tres talleres en el año... el que más me gustó fue el del en ese momento presidente de la cooperadora, el gomero del pueblo que dio un taller de ‘Reparación de autitos y juguetes’”, sostiene Herrera que –no solo, pero también– es músico. Y que también, claro, cuenta de su disco: “Le puse Variablemente porque tiene que ver con un concepto variable, en el que podés encontrar un poema, un blues, un bailecito o una cumbia. Intento mostrar lo variable de mi crianza musical. Amo y me siento identificado con la música andina, pero también disfruto de tocar otros géneros con mucho respeto. Un ejemplo es ‘Canto Negro’ donde combino ritmos de saya con blues. Después está ‘Bailecito de los yuyos’, que habla de las abuelas que mantienen viva la esencia de la medicina tradicional. Algo que considero de suma importancia en estos tiempos de empresas superpoderosas que pretenden manejar nuestra salud”, sentencia. “También grabé ‘Rey mago de las nubes’ de León Gieco y Ricardo Vilca, cantando con mi hija”, resalta.

–¿Cómo fue su experiencia con Vilca, cuyo nombre resuena hoy como un prócer dentro de la escena folklórica en general?

–Fue mi gran maestro. El comprendía perfectamente la razón de la música y después de tocar con él casi todo 1996 me quedé con eso de “por qué y para qué toco”... Ricardo lo sabía y nos lo mostraba todo el tiempo. Siempre está presente en mis proyectos, le estoy infinitamente agradecido.

–¿Y con Inti Huayra?

–Fueron quince años en los que crecimos juntos, en la música, la familia... y hoy, después de un año y medio de haberme alejado, puedo decir que me llena de orgullo eso que construimos y que no hizo falta que sea eterno para ser bueno. Lo que duró fue mágico y tenía de todo: música, fuerza, trabajo, lucha.

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