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Lunes, 11 de diciembre de 2006

MUSICA › PRESENTACION DE ANDRES CALAMARO Y ARIEL ROT

Los placeres compartidos

Ante unas 35 mil personas, se produjo el reencuentro porteño de los dos cerebros de Los Rodríguez. Tocaron canciones de sus etapas solistas y de la banda que integraron en los años ’90.

 Por Roque Casciero

Andrés Calamaro atraviesa un estado de gracia. Cualquier movimiento suyo provoca adhesión masiva, casi sin mirada crítica de quienes se supone que deberían tenerla (los críticos) y con una entrega total de un público dispuesto a seguirlo por cualquier camino, ya sea un disco de tangos con aires flamencos, otro con armonías complejas trabajado con Litto Nebbia, grabaciones en vivo, dvd, temas inéditos colgados de Internet o lo que al cantante se le ocurra. Es como si su ausencia en los años posteriores a El Salmón hubiera agigantado su figura de singer-songwriter ineludible a la hora de pensar en el rock argentino de esta década, con multitud de clones con más o menos talento para el simulcop. Y ese estado de gracia se hizo evidente el sábado en el Club Ciudad de Buenos Aires, ante 35 mil personas. Fue su reencuentro argentino –ya se había producido antes en España– con Ariel Rot, la otra cabeza de Los Rodríguez, aquella banda con la que comenzó a agigantarse la figura de Calamaro a fuerza de excelentes canciones de rock and roll and rumba. Sonrisas por doquier, placeres compartidos y el bendito estado de gracia que no sólo continuó, sino que se multiplicó por el emocionante viaje al pasado.

“Welcome to Buenos Aires, Ariel, éste es tu público”, dijo Calamaro, más capitán que marinero en la milonga del sábado por la noche. Y Rot navegó las aguas con su notable calidad para tocar la guitarra –digitación limpia, precisa y emocional–, consciente de que la gente había ido a ver a su amigo Andrés. Es que la carrera de Rot se desarrolló principalmente en España, primero con Tequila (banda fundamental del rock ibérico), luego con algún intento en solitario, el enorme suceso de Los Rodríguez y, finalmente, establecido con discos solistas elegantes, en los que busca (y a menudo encuentra) voz propia como artista integral. El reencuentro de la dupla se había dado antes en España, con Rot uniéndose a la troupe ambulante de Calamaro más Bersuit, y luego con cuatro conciertos presentados como “Dos Rodríguez”. La naturaleza de esos shows fue diferente de la que mostraron y mostrarán aquí (al cierre de esta edición volvían a tocar en el Ciudad, el jueves lo harán en Mendoza y el sábado en Córdoba): en España cada uno hacía repertorio propio y recién al final coincidían en los temas de Los Rodríguez; en la Argentina se mezclan canciones de uno, del otro y de la banda de ambos, con el agregado de un homenaje al rock argentino a través de temas de Color Humano, La Pesada y Moris (con el “fundador” Ciro Fogliatta en teclados).

El primer concierto en “la capital mundial del rock and roll”, presentado como bonus del Pepsi Music, arrancó con las revoluciones bien altas en una seguidilla demoledora: “Canal 69”, “El salmón” y la “Milonga del marinero y el capitán”. Enseguida estuvo claro que el sonido de esta banda era distinto del de Bersuit, que el año pasado acompañó a Calamaro en su regreso: con más filo y la inspirada guitarra de Rot, el Cantante –con remera que parecía de los Ramones, pero que decía Rockeros, bien a tono– tenía paño para soltarse, salir de atrás de los teclados, meterse con esas diabluras vocales que tanto le gustan (como cuando impostó a Elvis y a Dylan en “Elvis está vivo”), hacer “el Topo Gigio” de Riquelme en “Estadio Azteca”, y ganar el escenario a su antojo. “Voy a brindar con mate por la república hermana y oriental del Uruguay”, dijo antes de “Crímenes perfectos”, termo en mano como en varias pausas.

Con Calamaro en teclados y coros, Rot cantó “Ahora piden tu cabeza”, “Mundo de ayer” y “Baile de ilusiones” de su repertorio solista, además de unas cuantas estrofas que en los discos de Los Rodríguez hacía su compañero. Obviamente, la mayor parte de la lista fue de temas de Calamaro, esta vez sin canciones de su época en Los Abuelos de la Nada, pero sí con el flamante hit “Corazón en venta”. Y con más del inolvidable repertorio Rodríguez: “Dulce condena”, “Enganchate conmigo”, “Para no olvidar”, “Me estás atrapando otra vez”, “Sin documentos”, “Buena suerte” y “Mucho mejor”. El final, sin embargo, fue para un temazo de Honestidad brutal, que creció con la guitarra de Rot: “Paloma” provocó que, como si de un ritual colectivo se tratara, centenares de damas se sentaran sobre los hombros de sus parejas y gritaran hasta tapar a Calamaro. “Muchas gracias, Arjona que estás en el cielo, por permitir que pudiéramos reunirnos”, ironizó el Cantante. ¿Le atribuirá al guatemalteco poderes climáticos? Más allá del chiste, el encuentro entre los dos viejos compinches saldó deudas con el pasado desde un presente en gran forma: para Rot, una vuelta a lo grande a su tierra natal; para Calamaro... estado de gracia. ¿Qué más?

9-ANDRES CALAMARO Y ARIEL ROT

Músicos: Andrés Calamaro (voz, teclados y guitarra), Ariel Rot (guitarra y voz), Osvaldo Greco (guitarra), Tito D’Avila (teclados), Candy Caramelo (bajo), José El Niño Bruno (batería).

Invitado: Ciro Fogliatta.

Lugar: Club Ciudad de Buenos Aires, 9 de diciembre de 2006.

Público: 35 mil personas

Duración: 130 minutos

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Calamaro y Rot disfrutaron e hicieron disfrutar al público, el sábado y anoche en el Club Ciudad.
 
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