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Viernes, 24 de julio de 2009

LITERATURA › UN TEXTO QUE SERA PUBLICADO EN CINCO EPISODIOS POR UNA REVISTA

Graham Greene y un policial sin final

Mientras realizaba una investigación sobre el escritor, el académico francés François Gallix encontró The Empty Chair, realizado a los 22 años, un clásico “quién lo hizo” con sospechosos de clase alta. El problema es que nunca la terminó.

 Por Arifa Akbar *

Es todo un hallazgo, una historia de misterio largamente perdida que contiene todos los clásicos ingredientes del asesinato: una casa en el campo, un cadáver, un arma ensangrentada y todo un elenco de sospechosos de clase alta. Y además está escrita a mano con los distintivos garabatos de Graham Greene, e incluye los temas católicos que caracterizan buena parte de su obra. Hay un solo problema: la novela no tiene final. El manuscrito del thriller de cinco capítulos, titulado The Empty Chair (“La silla vacía”) y escrito por Greene en 1926, fue descubierto el año pasado en los arcones del archivo de la Universidad de Texas.

La historia inconclusa es uno de los primeros intentos de Greene en el terreno de la ficción, escrita cuando tenía 22 años y abandonada décadas antes de que empezara a escribir Brighton Rock y The quiet american. Pero quizá pronto sea posible leerla por primera vez en el periódico literario estadounidense The Strand Magazine, el mismo donde se publicaron las historias de Arthur Conan Doyle protagonizadas por Sherlock Holmes, y que cuenta entre sus colaboradores con nombres del peso de P. G. Wodehouse, H. G. Wells, Agatha Christie y Rudyard Kipling. The Empty Chair será serializada en las próximas cinco ediciones de la publicación quincenal dedicada al crimen. Sus editores lanzarán una competencia en la que invitan a los lectores a escribir un final para la historia y quizá también contraten a un escritor profesional para hacer lo mismo.

La novela abre con Alice Lady Perriham, una actriz casada con un aristócrata que es “exquisitamente consciente de verse como si no tuviera más de 35 años”. La mujer ofrece una fiesta en su casa y sus invitados descubren el cuerpo de Richard Groves, descripto como “un oscuro, hosco y taimado bruto”, que aparece con un cuchillo plantado en el pecho. “Es una especie de misterio criminal tradicional, con todos los ingredientes del clásico quién lo hizo”, dice Andrew Gulli, editor general de The Strand Magazine. “Pero en el caso de The Empty Chair, Greene se las arregla para combinar varias de las grandes características de su trabajo, una prosa sin costuras, diálogos precisos y personajes que hablan sobre algunos temas que hicieron famoso a Greene, como esas discusiones sobre el bien y el mal... y está el cura casi obligatorio. Aunque la escribió a los 22 años, es claramente un trabajo de Greene, el trabajo de un escritor maduro.” Sobre el tema de los nuevos finales, Gulli señala que “pase lo que pase, queremos asegurarnos de que los herederos de Graham Greene estén felices. Si están interesados en encontrar un autor para terminarlo sería grandioso, si están interesados en el concurso para lectores, también”.

En el mismo año en que escribió The Empty Chair, Greene se convirtió al catolicismo y empezó a trabajar como subeditor a prueba en un diario de Londres. Rápidamente decidió intentar forjarse una carrera como novelista. El texto fue descubierto por François Gallix, un académico francés que, inmerso en una investigación llamada “Graham Greene New Perspectives”, se topó con la historia y transcribió las 22 mil palabras escritas a mano. No es la primera vez que aparecen manuscritos que se creían perdidos de escritores célebres: en el pasado se han descubierto textos de Ernest Hemingway, Mark Twain, Vladimir Nabokov, Mary Shelley y J.R.R. Tolkien.

*De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12.

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El texto de Greene será publicado por The Strand Magazine.
 
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