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Viernes, 5 de octubre de 2012

LITERATURA › EL JURADO DEL FIL 2012 SOSTUVO SU DECISION DE PREMIAR A ALFREDO BRYCE ECHENIQUE

Plagio, indignados y un debate que sigue

Después de que intelectuales mexicanos cuestionaran al escritor peruano, ganador del premio otorgado por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el jurado se desligó de las denuncias por plagio diciendo que le competían a un tribunal penal.

 Por Silvina Friera

“El imitador o plagiario es un inocente abstemio de las comillas transcriptivas.” La frase-idea de Macedonio Fernández, como recuerda Graciela Speranza en Fuera de campo, se inscribe en los cimientos literarios de Borges. Esta parcela seleccionada dentro del sistema de citas posibles tal vez sea mejor que tomar al pie de la letra que “toda literatura es un plagio”. La ironía es un fogonazo en un mar donde las aguas están turbias y revueltas. Escritores, críticos y académicos mexicanos cuestionaron la calidad ética y moral del gran narrador peruano Alfredo Bryce Echenique, que obtuvo el Premio FIL de Literatura en Lengua Romance 2012 –dotado de 150 mil dólares–, concedido por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara en “reconocimiento al conjunto de una obra de creación en cualquier género literario”, como se consigna en la información oficial sobre el galardón. Exigieron al jurado su “cabeza”, que fuera despojado del premio por “plagiario”, sin atenerse a reglamento: el fallo, según la base séptima, es “inapelable”. El resbaladizo terreno de las interpretaciones –¿incluye el conjunto de una obra de creación en cualquier género literario la obra periodística?– es campo fértil para abonar aún más la polémica. El autor de Un mundo para Julius fue querellado por haber cometido plagio en diversos textos periodísticos, pero no en sus libros. El jurado –integrado por Jorge Volpi, Leila Guerriero, Mark Millington, Julio Ortega, Calin Mihailescu, Mayra Santos-Febres y Margarita Valencia– refrendó ayer la decisión unánime de haber elegido al autor peruano por “su aporte a las letras hispanoamericanas” y “su valiosa obra de creación en el ámbito del cuento y la novela”.

“Las acusaciones de plagio en contra de Bryce competen al ámbito penal y corresponde a los tribunales, no a un jurado literario, decidir sobre este asunto”, aclaró el jurado a través de un comunicado de prensa. Además se plantea que, más allá de las acusaciones en contra del autor de La vida exagerada de Martín Romaña y La amigdalitis de Tarzán, se le otorgó el premio por la relevancia de su obra narrativa en la literatura del siglo XX. Es probable que los “indignados culturales” de México no comulguen con los postulados del jurado. “¿Cómo es posible que uno de los premios más prestigiados que se otorgan en México sea concedido a un plagiario?”, se preguntaron Blanca Heredia, Fernando Escalante, José Antonio Aguilar y Soledad Loaeza, entre otros académicos, en una carta fechada el 20 de septiembre pasado, publicada en la revista Nexos. “El plagio es la apropiación indebida e ilegal del esfuerzo, del trabajo, de las ideas y de la creatividad de otros. Es por ello que consideramos que la concesión del Premio de Literatura FIL 2012 a Bryce Echenique es inaceptable y debe ser reconsiderada”, afirmaban en ese texto redactado para manifestar su “indignación” por la concesión del premio a “un autor al que se le han comprobado diversos plagios”. En el texto, además, recordaban que el Indecopi (Instituto Nacional de Defensa de la Competencia y de la Protección de la Propiedad Intelectual de Perú) le impuso al narrador una multa –de 177.500 soles, unos 54.000 euros– por haber plagiado 16 artículos de 15 autores.

El primero en cuestionar la elección del jurado fue Juan Villoro. “Aprecio a Bryce Echenique como persona y como autor –dijo–. Es obvio que cometió un error al publicar como suyos textos ajenos. El plagio deshonra la profesión. Todos los autores cometemos errores, citamos en falso y nos apropiamos de pasajes o estilos de otros. Nadie está libre de influencias ni fallos. Pero el plagio deliberado estafa al lector. Llama la atención que el jurado del Premio FIL no tomara esto en cuenta al premiar a Bryce Echenique.” A fines de septiembre, Ricardo Cayuela, editor de Letras Libres, echó más leña al fuego. “Amigo de sus amigos (salvo cuando los plagia), juerguista infatigable, gran conversador, narrador de fuste, Bryce encarna lo mejor y peor del mundo de las letras –escribió Cayuela–-. Su obra narrativa seguirá leyéndose por sus altos méritos, pero su obra ensayística está inmersa en un deshonroso torbellino.”

“El inocente abstemio de las comillas transcriptivas” –en http://redaccion.nexos.com.mx hay un inventario comparativo de siete artículos donde la nota original y la copia son casi idénticas– respondió a los intelectuales mexicanos. En una carta difundida a través de su amigo Julio Ortega, Bryce volvió a defenderse. “Muchos son los autores que merecen también este premio, pero esta vez he tenido la suerte de que un gran jurado me lo atribuya a mí. Claro que el rencor y la envidia se han hecho presentes en la cita, pero como no han querido o no han podido meterse con mi obra literaria, se han refugiado en asuntos que sólo conocen de oídas y que ya fueron juzgados hace un buen tiempo por los tribunales de justicia pertinentes en mi país.” El irreverente narrador peruano recordó que Indecopi, la institución peruana que defiende los derechos de autor, le ha devuelto “con intereses” la multa que le impuso. Y añadió algo que suena razonable: quienes lo han cuestionado en México “se han indignado excesivamente”. “No hay juicios pendientes, y no he sido multado, sino más bien desmultado”, concluye en la carta. Sin embargo, también es cierto que esos triunfos que esgrime se deben más a razones de debido proceso que a la sustancia de la acusación. Y muchas de sus explicaciones –“error de mi secretaria”, artículos que se publicaron sin su autorización y complot de otro autor– resultan inconsistentes. ¿Puede el argumento moral, legítimo y válido, estar por encima de los altos méritos literarios del autor de Permiso para vivir? El jurado zanjó la cuestión al separar las competencias entre creación literaria y delito. Pero, se intuye, el debate continuará.

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Para Bryce Echenique, quienes lo cuestionaron en México “se han indignado demasiado”.
Imagen: AFP
 
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