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Lunes, 10 de diciembre de 2012

LITERATURA › EL ESCRITOR MO YAN RECIBIRá HOY EL PREMIO NOBEL DE LITERATURA

La cuestión china, eje de una polémica

En una conferencia, el autor reivindicó la separación entre compromiso político y literario. Intelectuales críticos con el régimen chino cuestionaron sus declaraciones sobre la censura.

Con el singular argumento de intentar mantener separadas política y literatura, el flamante Nobel de Literatura Mo Yan calificó las críticas recibidas por su postura respecto al régimen chino de “piedras” y “lodo”. Durante el tradicional discurso en Estocolmo, antes de la entrega del galardón, el escritor chino consideró que el tema del debate no tiene “nada que ver” con él como persona, durante la conferencia de aceptación del premio en la Academia Sueca. Ajeno a la indignación que sus declaraciones provocaron en algunos, Yan reivindicó la separación entre compromiso político y literario: “Un novelista forma parte de la sociedad, por lo que es natural que tenga sus propias opiniones e ideas”, destacó y aseguró que la literatura puede preocuparse por la política, pero situándose por encima de ella. Mo Yan suele decir, además, que son sus obras las que deben hablar por él. En la Argentina acaba de conocerse su novela Cambios (Planeta), en la que describe con pinceladas autobiográficas el devenir político, social y cultural de la China de las últimas décadas.

“El anuncio de mi Premio Nobel causó controversia. Al principio, pensé que yo era el objetivo de las polémicas, pero con el tiempo he llegado a darme cuenta de que el verdadero objetivo era una persona que no tenía nada que ver conmigo”, dijo el escritor, de 57 años.

Intelectuales chinos críticos con el régimen y autores internacionales, como la Nobel de Literatura rumano-germana Herta Müller, acusan a Mo Yan de plegarse a los poderosos, luego de haber comparado la censura con los molestos “pero necesarios” controles de seguridad en los aeropuertos. Además, rechazó apoyar la iniciativa de 134 Premios Nobel para la liberación del Nobel de la Paz Liu Xiaobo, que se encuentra bajo arresto domiciliario.

Según sostuvo, Yan sintió como si estuviera viendo una obra de teatro en la que el ganador del premio era “halagado con flores y, al mismo tiempo, asediado con piedras y lodo”. Así dedicó la mayor parte de su discurso a su madre y a describir pasajes de su humilde infancia en la localidad de Gaomi.

En cuanto a su formación literaria como escritor, habló de sus primeros intentos durante su etapa en el ejército, la época en la que intentó emular a escritores como William Faulkner o Gabriel García Márquez y su posterior dedicación a las tradiciones narrativas chinas. El autor de Sorgo Rojo señaló que, para un escritor, “la mejor manera de hablar es escribiendo”.

Mo Yan se define como un “contador de historias” y, como tal, recordó una de su infancia, en los años ‘60. El colegio había organizado un viaje a una exposición sobre el sufrimiento. Todos los niños lloraban, aunque fuera falsamente, menos uno. Y el escritor se lo contó a una profesora, algo por lo que luego se sentiría profundamente culpable. “Cuando todo el mundo alrededor llora, uno merece tener derecho a no llorar, y cuando las lágrimas son espectáculo, el derecho a no llorar es aún mayor”, declaró.

El Nobel de Literatura 2013 recibirá el galardón –dotado con ocho millones de coronas– hoy, de manos del rey Carlos Gustavo XVI de Suecia.

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Mo Yan es conocido como el “Faulkner chino”.
 
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