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Miércoles, 28 de noviembre de 2007

LITERATURA › ELMER MENDOZA, PREMIO TUSQUETS DE NOVELA

Un narrador que sabe explorar la cultura del narcotráfico

El escritor mexicano celebró gracias a Quien quiere vivir para siempre, una historia detectivesca, plena de violencia e ironía. Su anterior novela, Efecto Tequila, transcurre en Buenos Aires.

 Por Silvina Friera

El premio de novela Tusquets, que se anunció ayer en la Feria Internacional del libro de Guadalajara, quedó “en casa”. El escritor mexicano Elmer Mendoza ganó los 20 mil euros y una estatuilla diseñada por Joaquim Camps con Quien quiere vivir para siempre, una obra que –según su autor– reúne “la inteligencia, la ironía y la violencia”, un relato detectivesco que “explora el territorio de la violencia y el delito”. El jurado, integrado por Juan Marsé, Almudena Grandes, Jorge Edwards y Evelio Rosero (ganador del premio en 2006), eligió por unanimidad la novela de Mendoza por “la rabiosa modernidad en el uso del lenguaje, en la estructura narrativa hermanada con los últimos lenguajes televisivos, y en el ritmo endiablado que, como la mejor novela clásica, no da tregua al lector hasta su desenlace”.

La historia se centra en el agente de la policía ministerial del Estado, Edgar “el Zurdo” Mendieta, un hombre que acumula trabajo y recurre a sesiones terapéuticas para dejar de pensar en la mujer que lo abandonó y en otros traumas de la infancia. Pero su vida comienza a cambiar cuando le toca resolver el asesinato de Bruno Canizales, abogado de día, travesti de noche. Pronto aparecerán más cadáveres, y “el Zurdo” Mendieta tendrá que buscar a los culpables entre los narcotraficantes, los políticos alborotados ante las elecciones que se acercan y los miembros de una curiosa logia. La investigación de la muerte de Canizales no sólo destapa una frenética carrera por el poder, sino que conduce a un intrincado ovillo de perversos y peligrosos intereses, en el que el único realmente empeñado en ir hasta el fondo parece ser “el Zurdo” Mendieta.

“Estoy sorprendido, no es fácil enterarse de un premio que sé que me va a cambiar la vida”, dice Mendoza en diálogo con Página/12. “Todavía estoy en un estado de indefensión ante toda la gente que me está rodeando para felicitarme.” Mendoza nació en Culiacán, México, en 1949. Catedrático en la Universidad Autónoma de Sinaloa, además de dramaturgo, el escritor publicó tres volúmenes de cuentos: Mucho qué reconocer (1978), Trancapalanca (1989), El amor es un perro sin dueño (1992); y dos de crónicas sobre el narcotráfico, Cada respiro que tomas (1992) y Buenos muchachos (1995). Desde su primera novela, Un asesino solitario, Mendoza se había dado a conocer, a juicio de Federico Campbell, no sólo como “el primer narrador que recoge con acierto el efecto de la cultura del narcotráfico en nuestro país”, sino también como autor de una aguda y vivaz exploración lingüística de los bajos fondos mexicanos, convertidos en rigurosa materia literaria. Arturo Pérez-Reverte, que define a Mendoza como su amigo y maestro, dice que “La reina del Sur nació de las cantinas, del narcocorrido y de sus novelas”. Con El amante de Janis Joplin obtuvo el XVII Premio Nacional de Literatura José Fuentes Mares y con Efecto Tequila, novela que transcurre en Buenos Aires, quedó finalista, en 2005, del Premio Dashiell Hammett. Tras la publicación de su cuarta novela, Cóbraselo caro (que según el autor es un homenaje a la “mexicanidad” y un llamado a la sinceridad, a la vez que una obra-homenaje a la novela Pedro Páramo, de Juan Rulfo), la crítica lo reconoció como un autor que “cubre novelísticamente el hueco que llevan en el alma los chicanos, raza que forma parte del país que el autor ha venido transformando en literatura”.

“Vivo en un país que es muy violento y particularmente en una región, Sinaloa, donde está muy asentado el narcotráfico. Los principales jefes han nacido en mi tierra, entonces es un tema que me interesa mucho y es algo con lo que he aprendido a convivir a lo largo de mi vida”, señala el escritor a este diario. “Creo que hay algunas personas que pretenden enriquecerse, tener mucha plata lo más pronto posible. Y como no importan los medios, lo que importa es el fin, eso hace que se formen bandas y que los que se dedican a la política establezcan mecanismos de protección ilegales para esas bandas.” Mendoza cuenta que sus principales referentes en la literatura mexicana son Rulfo, Fernando del Paso y Octavio Paz. “Entre los argentinos, los grandes maestros de mi generación fueron Cortázar, Borges, pero también soy lector de Olga Orozco”, aclara el escritor mexicano. “Me interesa mucho la oralidad como elemento estético. Mi novela Efecto Tequila transcurre en Buenos Aires, y para escribirla viajé a esa ciudad. Me metí en los cafés, he andado por la calle, he caminado por la Avenida de Mayo, estuve en el Tortoni para escuchar qué es lo que dice la gente y cómo lo dice”, agrega el escritor y promete que en marzo del próximo año estará nuevamente por Buenos Aires, presentando Quien quiere vivir para siempre, novela ganadora que, repite, “le va a cambiar la vida”.

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Mendoza es, también, catedrático y dramaturgo.
 
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