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Jueves, 11 de diciembre de 2008

CINE › ROCKNROLLA, POLICIAL DESALMADO DE GUY RITCHIE

El ex de Madonna a los tiros

El director de Juegos, trampas y dos armas humeantes vuelve a lo único que sabe hacer medianamente bien, versiones gangsteriles de El mundo está loco, loco, loco, con el acento puesto en el look lustroso, aire cool y tarantinismos tardíos.

 Por Horacio Bernades

No debe haber película más fácil de recomendar (o desrecomendar) que ésta. Es muy sencillo: si a usted le gustan las películas de Guy Ritchie (Juegos, trampas y dos armas humeantes, Cerdos y diamantes), vaya, que le va a gustar. Si no le gustaron, mejor no vaya. Es que al ex marido de Madonna no le fue nada bien cuando intentó algo distinto (la desastrosa remake de la de por sí bastante desastrosa Insólito destino, de Lina Wertmüller). Así que, en busca de refugio, terminó haciendo una película igual que aquéllas, a las que sí les había ido muy bien. Esa película es Rocknrolla, y la paradoja es que siendo prácticamente igual, es (un poco) mejor que las anteriores. Los motivos se detallan a continuación.

Como las que le dieron cierta fama al realizador, en Rocknrolla un montón de bandas enfrentadas corren detrás de un botín, mientras se pelean, se torturan y se matan (los policiales de Ritchie parecen todos versiones gangsteriles de El mundo está loco, loco, loco y/o Los autos locos). Como siempre, la trama se organiza en función de la clase de artilugios a los que Hitchcock denominaba mcguffins (y que debe ser lo único que GR aprendió de su connacional). En este caso, una millonaria operación inmobiliaria, prototípica del encarecimiento urbano de la Londres del siglo XXI, que involucra, primero como socios y luego como rivales, a dos tipos que también son prototipos. Uno es un superpoderoso mafioso ruso (Karel Roden). El otro, un superpoderoso mafioso británico (Tom Wilkinson, calvo y despiadado).

Entre ambos, jugando sus cartas como en una partida de poker, un típico duro de corazón blando (Gerald Butler), su fiel ladero (el rapper Chris “Ludacris” Bridges), una contadora de vestido apretado (Thandie Newton) y así. Cineasta fashion por excelencia, más que en la trama y los personajes, Ritchie pone el acento en el look lustroso, aire cool, tarantinismos tardíos (largos diálogos sobre marquillas de cigarrillos y cosas como ésas), una selección musical que se pretende avisada, ambientes de luxe y trajes Armani. Todo más o menos descartable, tópico, cliché: los policiales de Ritchie no son descerebrados, son desalmados. Pero deben reconocérsele a Rocknrolla dos o tres méritos. A un puñado de muy buenas secuencias de acción se les suma una escena de sexo filmada de modo casi abstracto, un bailecito bobo muy simpático, cierta libertad para ir hacia adelante y atrás en el tiempo y, sobre todo, una desaceleración del montaje que permite que Rocknrolla se parezca más a una película que las anteriores de GR.

Lo que sí parece un abuso, un exceso de confianza o ambas cosas, es que al final se anuncie una secuela, The Real Rocknrolla, en función de la cual se injerta, en el último cuarto de ésta, toda una desviación que no viene a cuento. Y, bueno, dale que va...

6-ROCKNROLLA

Gran Bretaña/EE.UU., 2008.

Dirección y guión: Guy Ritchie.

Intérpretes: Gerald Butler, Tom Wilkinson, Karel Roden, Mark Strong, Thandie Newton, Chris Bridges, Toby Kebbell.

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Rocknrolla se parece más a una película que las anteriores de Guy Ritchie.
 
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