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Miércoles, 11 de marzo de 2009

CINE › SE PRESENTó LA 11ª EDICIóN DEL BAFICI, CON ALGUNAS NOVEDADES

La fiesta del cine calienta el motor

Los organizadores sortearon la crisis, manteniendo el valor de la entrada y la cantidad de películas: en la muestra se verá el usual despliegue de competencias, secciones y retrospectivas.

 Por Horacio Bernades

“Este festival siempre es un desafío”, aseguró Sergio Wolf, director del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, ante la pregunta de si la crisis internacional había obligado a esfuerzos mayores que los habituales para organizar la nueva edición del Bafici. Más allá de un ligero corrimiento de la fecha, que este año se adelanta un par de semanas (tratando de escaparle a la Semana Santa, para no generar atascamientos turísticos), todo indica que el Bafici seguirá siendo el que siempre es. “Tal vez, el mayor acontecimiento cultural de América latina”, exageró Hernán Lombardi, ministro de Cultura de la Ciudad, que compartió la conferencia de prensa con Wolf, que dirige el evento por segundo año consecutivo.

Desde el miércoles 25 de marzo hasta el domingo 5 de abril tendrá lugar esta 11ª edición, que tendrá como principales invitados a la realizadora francesa Claire Denis, el chileno Raúl Ruiz, la estadounidense Kelly Reichardt, el canadiense Ron Mann y el bizarro cineasta brasileño José Mojica Marins, apodado Zé do Caixâo (Josecito, el del féretro). Tal como viene sucediendo últimamente, habrá una competencia internacional, otra argentina, un amplio panorama del más reciente cine de todo el mundo y cantidad de secciones paralelas. Incluyendo focos y retrospectivas, dedicadas a Charles Chaplin, al legendario matrimonio de cineastas integrado por Jean-Marie Straub y Danielle Huillet, al francés Jean Eustache, a la mencionada Reichardt, a su compatriota James Benning y al joven realizador portugués Miguel Gomes, que es el más reciente descubrimiento de la crítica internacional de avanzada. Aunque no se le ofrezca un ciclo como tal, de Raúl Ruiz se proyectará, en distintas secciones del festival, media docena de títulos, incluyendo los más recientes.

La apertura estará a cargo de la multiganadora de la última edición de Berlín, la uruguaya Gigante, dirigida por el argentino Adrián Biniez. El cine argentino se verá representado, en la competencia internacional, por La risa, de Iván Fund; El último verano de la boyita, de Julia Solomonoff, y Todos mienten, de Matías Piñeiro. Raúl Perrone presentará dos películas nuevas, habrá funciones especiales de El niño pez, de Lucía Puenzo, y la inédita Nunca estuviste tan adorable, de Mausi Martínez. “La intención es aumentar la cantidad de estrenos internacionales, de tal modo de jerarquizar el festival e incrementar el interés que de por sí despierta en el extranjero”, anunció Wolf. Un repaso de la programación arroja el balance habitual entre “nombres puestos” (las nuevas películas de Takeshi Kitano, Abbas Kiarostami, Manoel de Oliveira, Eric Rohmer, Jacques Rivette, Raymond Depardon, Claire Denis y un largo etcétera) y otros a descubrir. Empezando por Miguel Gomes y siguiendo por el británico Steve McQueen (cuya ópera prima, Hunger, ganadora de la Cámara de Oro en Cannes 2008, será parte de la Competencia Internacional), el tailandés Prachya Pinkaew (especialista en cine de acción), la checa Helena Trestiková o la letona Laila Pakálnina.

Pero el Bafici cuida también sus excentricidades y en este terreno llama la atención la exhibición de una película de... ocho horas de duración. Se trata de Melancholia, del filipino Lav Díaz, que dura una hora menos que Death in the Land of Encantos, presentada en la anterior edición del festival. Una novedad a tener en cuenta es el inédito ofrecimiento de una distribuidora local (Z Films) de correr con los gastos de estreno de una de las participantes de la Competencia Internacional. Ejemplo que, de imitarse, permitiría acortar las distancias que actualmente abisman la programación del Bafici de la del resto del año en salas comerciales. Otra novedad para celebrar es la primera edición del “Baficito”, sección integrada por “películas para chicos que nos gustan a los grandes”, según definió Wolf.

Otra iniciativa novedosa es el aporte del Bafici para la preservación de dos películas argentinas clásicas: Una mujer de la calle (L. Moglia Barth, 1939) y La vuelta al bulín (José A. Ferreyra, 1926). Tras su exhibición en el Bafici, ambas copias restauradas pasarán a integrar el patrimonio permanente del Museo del Cine. “La cantidad de películas es más o menos la misma que el año pasado”, pensó en voz alta el director del festival. “Puede ser que haya 10 o 15 menos, pero no más que eso”, precisó enseguida. A igual cantidad de películas, más cantidad de proyecciones, porque las autoridades del Hoyts Abasto accedieron finalmente a dedicarle no seis de sus doce salas al Bafici, sino la docena completa. Durante la primera semana, eso sí. Eso permitirá, durante esa semana, una mayor rotación para cada película, aumentando la oferta al público.

Lo que no aumenta, por suerte, es el valor de la entrada, más allá del ajuste inflacionario. Quedó fijado en ocho pesos y seis para estudiantes y jubilados, en todas las funciones. En cuanto a las salas, serán las mismas que las del año pasado, con un cambio obligado: ante el cierre del cine Cosmos producido en enero pasado, su reemplazante será el Arteplex Caballito, sumando así un barrio más a la ola Bafici. El aporte del gobierno de la ciudad para la realización del festival es el mismo que el del año pasado, 3 millones de pesos, y el del Incaa, 200 mil pesos. Teniendo en cuenta la inflación del último año, y sumando que, como reconoció Wolf en la conferencia de prensa, los derechos de exhibición internacionales aumentaron durante los últimos doce meses, debe haber sido complicado mantener inamovibles estructura y programación del festival. Pero se mantuvieron: de Wolf para abajo, los responsables siguen siendo los mismos, incluyendo productora general y programadores. Seguramente es allí donde debe hallarse la clave de que, año a año, el Bafici siga siendo fiel a sí mismo.

Pero como esto es Argentina, en cualquier momento se le puede ocurrir a alguien echar todo por la borda, perche gli piacce. Para que eso no suceda, desde hace tiempo se viene reclamando que el Bafici se institucionalice, protegido por alguna instancia que funcione como malla de contención. La novedad, difundida por el ministro de Cultura de la ciudad en cuanto comenzó la conferencia de prensa, es que ya se envió un proyecto de ley a la Legislatura. Proyecto que, según precisó Wolf, contó con la colaboración de dos personalidades que, en el ámbito de la cultura, despiertan respetos unánimes: José Miguel Onaindia y Américo Castilla. El proyecto incluye la creación de un consejo asesor, integrado por los ex directores del Bafici, productores culturales y personalidades del arte y la cultura, y es de esperar que se apruebe a la brevedad.

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Hernán Lombardi, ministro de Cultura, y el director Sergio Wolf.
Imagen: Gustavo Mujica
 
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