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Jueves, 28 de febrero de 2013

CINE › BROKEN CITY, CON RUSSELL CROWE, MARK WAHLBERG Y C. ZETA-JONES

Algo huele muy mal en Nueva York

 Por Horacio Bernades

“El cine negro es tan oscuro que en él no se ve casi nada”, parece decir el manual que habrán consultado los diseñadores de producción o el fotógrafo de Broken City, uno de esos policiales negros en los que el pescado se pudre desde la cabeza. Desde la cabeza política, se entiende. Lo cual a esta altura es tan común de ver en cine (“toda corrupción puede mostrarse, siempre que no sea la de nuestros sponsors”, reza otro manual, el de las grandes compañías cinematográficas) que da lo mismo: el espectador no va a salir dispuesto a tomar las calles porque el villano de una película sea un presidente, un ministro o, como en este caso, el mismísimo intendente de Nueva York. El pochoclo no se le atraviesa en la garganta a nadie por ver que un intendente manda a matar gente. Al contrario, ese elemento de perversidad puede funcionar como lubricante del tracto digestivo.

Empastada de cocciones previas, en Broken City hay un ex policía llamado Billy Taggart, que carga con una culpa (Mark Wahlberg), un cliente llamado Nicholas Hostetler (Russell Crowe) que, ahora que el hombre trabaja de detective privado, lo manda a seguir a la esposa, que presuntamente le mete los cuernos (Catherine Zeta-Jones). Acá la cuestión empieza a embarrarse, porque el presunto amante de la señora (Kyle Chandler, que también aparece en Argo y La noche más oscura) resulta ser el jefe de campaña del principal opositor de Hostetler. Ah, sí, porque Hostetler es el intendente de Nueva York y todo tiene lugar durante la campaña eleccionaria. Hay también un jefe de policía al que Hostetler parece tener bajo su pulgar, aunque tal vez no resulte tan así (Jeffrey Wright, siempre agradable de ver), un gigantesco negociado inmobiliario –versión con ladrillos de la represa seca de Chinatown–, una relación gay entre políticos que no se sabe bien a cuento de qué viene y, lo más raro, una novia (la de Taggart) que además de latina (en una película de Hollywood tienen que estar representadas todas las razas y credos, ya se sabe) es actriz de cine indie. Profesión nueva si las hay, en el cine mainstream.

La oscuridad fotográfica será excesiva (o excesivamente literal), pero no se puede negar que al menos le da una homogeneidad visual a Broken City. Homogeneidad ayudada por una narración sin altos ni bajos. Lo cual es una virtud o un defecto, según se lo mire: el espectador puede llegar a necesitar algún tiro, algún grito, alguna violencia que lo saquen un poco del sopor. Hasta el punto que se agradece el inusitado flequillo que luce el intendente Crowe, que le da a la película un toque de disparate, de locura, de bizarría. Griffin Dunne hace de millonario con mucho para ocultar y el director es Allen Hughes que, acompañado de su hermano Albert, estuvo al frente de una buena cantidad de películas sobrevaloradas, como Menace II Society, Dead Presidents y From Hell.

5-BROKEN CITY

EE.UU., 2013.

Dirección: Allen Hughes.

Guión: Brian Tucker.

Intérpretes: Mark Wahlberg, Russell Crowe, Catherine Zeta-Jones, Jeffrey Wright, Barry Pepper y Kyle Chandler.

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