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Domingo, 24 de noviembre de 2013

CINE › LILIANA MAZURE HACE UN BALANCE DE SU GESTION EN EL INCAA

“Toda esta producción se debe al fomento del Estado”

A punto de asumir como diputada nacional por la Ciudad, la presidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales deja el organismo en un gran momento para el cine local, con una producción que ronda los 150 títulos anuales y varios éxitos de boletería.

 Por Oscar Ranzani

Al asumir en abril de 2008 como presidenta del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa), Liliana Mazure se propuso reposicionar el cine argentino, entre otros objetivos. Desde entonces, no paró de trabajar para lograrlo y este 10 de diciembre cerrará su gestión de cinco años –la más sólida desde el retorno de la democracia–, ya que asumirá como diputada nacional por la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (Frente para la Victoria). Durante la gestión Mazure se realizaron ajustes a la normativa de la cuota de pantalla, se creó el canal Incaa TV, se logró que los directores cinematográficos también sean considerados autores y, por lo tanto, con derecho a percibir dinero por sus películas; se creó el Plan Federal de Fomento a la Producción de Contenidos para la TV digital (en conjunto con el Ministerio de Planificación Federal), que permitió que cineastas y productores de todo el país pudieran crear obras audiovisuales. También se implementó la Base de Contenidos Audiovisuales; se creó Ventana Sur, el mercado cinematográfico que puso en contacto al cine latinoamericano con los principales compradores y distribuidores de todo el mundo, se continuó con la instalación de Espacios Incaa, el Instituto compró el legendario Cine Gaumont, se diseñó un plan de créditos blandos y subsidios para la apertura de más salas en el interior del país y se reglamentó un arancel para los estrenos de películas extranjeras con el objetivo de que no copen todas las pantallas de las salas argentinas. Claro que el instituto tiene deudas pendientes, como la anunciada creación de la Cinemateca Nacional, que no se concretó. También tuvo dificultades con el sector de los documentalistas y el problema de la exhibición para largometrajes nacionales que, poco a poco, fue resolviendo, aunque es también tarea primordial para la próxima gestión la implementación de nuevas medidas que favorezcan los estrenos argentinos, tanto los grandes como los pequeños.

La presidenta del Incaa dejará el cargo –la ronda de nombres a sucederla es demasiado amplia como para darle crédito a alguno en particular– en el mejor año para el cine nacional desde hace mucho tiempo. Así lo demuestra el hecho de que durante semanas cuatro films nacionales lideraron la taquilla y dejaron en los puestos inferiores a las películas extranjeras. El público logró reconectarse con el cine argentino, que derivó en el importante crecimiento de la cuota de mercado de este año, record desde los inicios del nuevo milenio. “Nos dio una felicidad enorme porque era lo que queríamos hace tiempo”, reconoce Mazure, en la entrevista con Página/12, donde repasa su gestión. “Una de las grandes discusiones con los productores era cómo podíamos implementar planes de fomento que permitieran que entre diez y quince películas nacionales tuvieran más de cien mil espectadores durante un año, y que de esas diez o quince algunas superaran los doscientos mil. Y este año eso finalmente se dio. Quiere decir que fuimos trabajando en el sentido correcto”, reconoce Mazure,

–Una discusión dentro del ámbito cinematográfico es si se deben hacer muchas películas por año o pocas que convoquen más público. Ahora, favorecer solamente a las que más público pueden convocar, ¿no iría en detrimento de la denominación de “industria” del cine nacional?

–Sí, totalmente. Me gusta esa discusión porque, en realidad, quien decide la cantidad de películas que hay es el sector audiovisual, porque ellos son los que están en los comités y son los que deciden qué cantidad de películas se aprueban por año y que van a recibir subsidio. Así que yo no sé quién dice que debería haber menos porque nosotros, desde el Estado, si pudiéramos hacer mil películas por año las haríamos, y de todo tipo. Creo que el éxito que tuvo y que está teniendo el cine nacional en este momento también tiene que ver con esto. Estados Unidos produce 500 películas por año, de las cuales 30 son las que hacen la diferencia: las que se distribuyen en el mundo. En el año hay 52 semanas. O sea, que con treinta películas exitosas ellos cubren el 90 por ciento de las pantallas –también parte con las demás– que están más de dos semanas en cartel. Porque también esto le pasa al cine de Hollywood: hay películas que no funcionan en la primera semana y las bajan. Esta regla es para todos. Por eso, nosotros creemos que haber sostenido en los últimos tres años la producción de 150 películas por cada uno es lo que ha producido este éxito este año, porque cuantas más películas se producen y cuanto más los directores pueden volver a realizar una siguiente película van acertando más con el camino que quieren seguir. Hay algunos que quieren público y otros no van para el gran público.

–Uno de los mayores problemas de estos años fue el tema de exhibición por la falta de pantallas. ¿Debería haber más pantallas o un circuito alternativo, más allá de los Espacios Incaa, para las películas argentinas de bajo presupuesto y que convocan menos público?

–Toda esta gran producción tiene que ver con las políticas públicas y con el fomento del Estado nacional. Y en todo lo que es exhibición, los Espacios Incaa vienen a cubrir esta falta de salas para el cine que se hace para menor cantidad de público. Son salas que están subsidiadas por el Estado nacional, por las políticas públicas. Y después están las salas comerciales. El tema es que hay pocas salas. Tendría que haber más Espacios Incaa. Estamos en 67. Deberíamos llegar a tener el diez por ciento del total de las salas que son 900 en estos momentos. Tendría que haber 90 Espacios Incaa. Pero, de todas maneras tendría que haber muchas más salas comerciales. El problema en la Argentina es la dificultad de la diferencia de cantidad de habitantes que hay en el territorio. Entonces, en los lugares donde hay pocos habitantes no hay salas. Y es muy difícil pedirle a alguien que ponga una sala porque no sería redituable comercialmente. Por eso están los Espacios Incaa.

–¿Cómo analiza el Plan Operativo de Fomento a los Contenidos Audiovisuales implementado desde 2010? ¿Se logró el federalismo audiovisual?

–Sí, se logró no sólo en la producción en televisión, que es a lo que está destinado el plan operativo, sino también en cine. En el Festival de Cannes, este año nos representó Los dueños, una película que fue íntegramente realizada en Tucumán. Era una producción que venía del concurso Raymundo Gleyzer, que ha de-sarrollado mucho todas las producciones federales. Así que eso es muy importante. Y en cuanto a la producción para televisión se ha federalizado de una manera realmente asombrosa. Lo que quiere decir que todos los talentos estaban ahí. Se trataba de darles una mano.

–¿Cómo entiende el rol del canal Incaa TV desde su surgimiento en su gestión a la actualidad?

–Incaa TV se convirtió en un canal muy requerido. Funciona muy bien. Está en todos los cableoperadores, incluso en Cablevisión digital. Y sucedieron cosas muy bonitas. Nos contó la defensora del Público, Cynthia Ottaviano, que desde una localidad de Misiones donde no llegaba Cablevisión digital vino una señora pidiendo en representación de su hijo, que era fanático de Incaa TV y que no lo podía ver en su localidad. Así que Cablevisión hizo llegar la fibra para que llegue la señal digital a ese pueblo de Misiones. Eso nos pasa muchísimo. La Defensoría del Público es extraordinaria: recibe muchísimos pedidos por Incaa TV. Por eso estamos muy contentos. Quiere decir que funciona y nosotros tenemos una devolución del público de todo el país, porque hay que pensar que hay regiones del país donde no hay salas y, entonces, las personas nunca pudieron ver las películas. Incaa TV vino a cubrir este espacio.

–Durante su gestión se apoyó fuertemente la presencia argentina en los festivales, decisión que se coronó con muchas distinciones para films nacionales. ¿Cuánto cree que favorece la participación de largometrajes argentinos en los festivales internacionales a sus posteriores estrenos en el país?

–Favorece fundamentalmente a la distribución internacional. No siempre favorece a la distribución y al éxito de taquilla en el país. Cada festival tiene un criterio diferente de los demás y también su propio perfil. Hay festivales que seleccionan y premian determinados tipos de películas, y otros, otras. Entonces, no necesariamente condice con la distribución en el país y con el éxito comercial. Sí con la distribución internacional.

–Un ejemplo es Las acacias, de Pablo Giorgelli, que ganó la Cámara de Oro en Cannes en 2011 y en la Argentina tuvo muy pocas salas.

–Sí, tuvo muy pocas salas y, sin embargo, estrenó en París, Londres. Estrenó en lugares increíbles. Los estrenos son muy buenos y van instalando el cine argentino en el mundo.

–¿Qué opinión le merecen las críticas de cierto sector del periodismo opositor respecto de que el Incaa favorece a artistas y directores que coinciden con las medidas del Gobierno?

–Eso es totalmente imposible porque quienes deciden qué películas reciben subsidios son los Comités, conformados por directores, productores, guionistas, actores y técnicos. Analizan quince proyectos y tienen tres meses para hacerlo. A su vez, ellos son elegidos por el Consejo Asesor, que está conformado por dos representantes de directores, dos de productores, uno de actores, uno de técnicos y cinco representantes de las cinco regiones del país. Ahora, en el Festival de Mar del Plata se reúnen los secretarios de Cultura de todas las provincias y eligen quiénes van a ser sus cinco representantes, uno por región, en el Consejo Asesor. Así que es muy difícil que se favorezca a alguien en particular. Por otro lado, este análisis que hacen se ha centrado en los actores y desde el Incaa no se favorece a los actores, porque acá quienes se presentan tienen que ser empresas productoras registradas que son las que reciben el subsidio. Después, ellos contratan a los actores que quieren. O sea, la verdad es que es muy difícil que el Incaa realmente tenga alguna posibilidad de incidir. Ni sabemos a qué actores va a contratar un director que depende de una productora que es la que, en realidad, hace la presentación del proyecto en el Incaa.

–Durante su gestión también se creó Ventana Sur, en conjunto con el Marché du Film del Festival de Cannes. ¿Qué balance hace de este mercado? ¿Posicionó al cine latinoamericano en el mapa mundial?

–Si no es el tercero, Ventana Sur es el cuarto lugar en el mundo que los compradores de derechos y distribuidores tienen en su agenda. Es muy impresionante lo que pasó con Ventana Sur. Creemos que esto tiene que ver con que no se había hecho nunca antes, porque a Ventana Sur viene toda la producción de Latinoamérica del último año. Este año hay 428 películas inscriptas. Y es fantástico, porque ahora están viniendo, además de todos los compradores, todos los programadores de festivales. Saben que vienen acá y encuentran todo eso funcionando en una videolibrería muy bien organizada. Pueden sentarse y ver todas las películas que quieran. Creemos que la asociación con el Marché du Film fue lo que le dio todo este despegue tan importante. Si no, hubiera tardado mucho más tiempo en despegar.

–¿Se logró la meta buscada con el arancel a los estrenos de las películas extranjeras o deberían implementarse otras medidas para que haya menos concentración de pantallas para los tanques hollywoodenses?

–Hubo un solo caso de una película que vino por arriba de las trescientas copias, a diferencia de los años anteriores. Esto, con el contrapeso del éxito del cine nacional, hizo que todo quede muy balanceado. Esto permitió que no sucediera más lo que pasó antes de que sacáramos esta medida cuando todas las pantallas estaban ocupadas por tres películas. Eso no volvió a suceder.

–¿Está conforme con la reglamentación de la cuota de pantalla y las modificaciones que se implementaron durante su gestión o cree que debería haber más modificaciones?

–A mí me encantaría que fuera diferente, pero también hay que ser cuidadoso con la reglamentación porque hay derechos que corresponden a las salas privadas que hay que ir respetando y negociando. Me encantaría que se pasara sólo cine nacional y, en algunas salas, películas extranjeras que realmente valgan la pena. A veces, voy a las salas, veo los avances y digo: “¿Quién viene a ver esta película?”. Pero la gente va, tiene derecho a ir y, entonces, tenemos que dejar eso así. Pero la verdad es que hemos avanzado mucho en la cuota de pantalla. De hecho, se cumple plenamente y cuando no se cumple aplicamos las multas.

–¿Cómo analiza la nueva realidad para el cine argentino a partir de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual?

–La ley dice que los canales de televisión deben aportar a ocho películas por año desde el momento en que comienza su producción y no comprarlas después para emitirlas. En realidad, el único canal que ha cumplido con esto es Telefe. Los demás canales no han cumplido. Así que esperemos que cuando se pueda ordenar definitivamente este panorama de los canales de televisión esto empiece a funcionar.

–¿Tiene pensado implementar en la Cámara de Diputados alguna modificación a la Ley de Cine, que goza de gran consenso, pero que algunos miembros de la industria consideran que necesita algunos ajustes?

–Nosotros hemos venido haciendo pequeños ajustes que tienen que ver con el registro. Ahora estamos trabajando sobre el registro de las plataformas que exhiben películas por Internet para que se los considere exhibidores, igual que los exhibidores de sala o como se consideró exhibidores a los videoclubs. Los videoclubs que todavía hoy quedan aportan el diez por ciento de su facturación al Fondo de Fomento del Incaa. Entonces, estamos con una pequeñita corrección que tiene que ver con el registro de las plataformas. En diciembre del año pasado se sancionó la Ley de industria audiovisual y estamos trabajando muy fuertemente el proyecto de ley de promoción industrial. Así que todos esos proyectos los llevo al Congreso y los voy a trabajar muy intensamente. Y, sobre todo, lo que tiene que ver con circulación de contenidos, porque me parece que esto es lo que viene. Y por supuesto, dentro de estos contenidos, están las películas, que son los contenidos más prestigiosos que circulan hoy por Internet.

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Liliana Mazure asumió su cargo en abril de 2008 y desde entonces se propuso reposicionar al cine nacional.
 
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