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Jueves, 4 de diciembre de 2014

CINE › EL CASAMIENTO, CáLIDO DOCUMENTAL DEL URUGUAYO ALDO GARAY

La dignidad por encima de todos los prejuicios

 Por Diego Brodersen

Si el espectador se topara con Julia Brian e Ignacio González caminando por la calle o viajando en colectivo, ¿qué clase de mirada, qué pensamientos les dedicaría? Uno de los méritos –tal vez el más importante– de El casamiento es el de permitirle a ese mismo espectador conocer las vidas de dos personas singulares y únicas y, al mismo tiempo, representativas de un conjunto minoritario. En otras palabras –y en esto el cine documental no tiene demasiados contrincantes de peso–, el de acercarle, a quien esté dispuesto a hacerlo, un retazo de vidas tan comunes como extraordinarias. Claro que, en el caso del documental del uruguayo Aldo Garay –codirector de El círculo (2008), doc centrado en Henry Engler, el miembro de Tupamaros que permaneció doce años en reclusión–, esa cotidianidad puede resultar fuera de lo común para una gran mayoría: Ignacio es un hombre y Julia una transexual; ella tiene 65 años y él ya pasó los 70 hace rato; ambos conviven desde hace dos décadas y ahora que la ley lo permite quieren casarse. La clave, entonces, es “visibilizar”, según el nuevo uso de ese verbo, aún no aceptado por la R.A.E.

Pero no se trata, de ninguna manera, de un documental baja-línea o acechado por la corrección política, sino el resultado directo de una relación de amistad y confianza de muchos años entre el realizador y la pareja. De hecho, Garay ya los tuvo como protagonistas de un cortometraje anterior, Mi gringa, retrato inconcluso (2001), del cual pueden verse varios fragmentos en El casamiento. El film, presentado hace ya más de tres años en festivales como el Bafici o el Sanfic (Chile), se concentra en detalles sin importancia aparente: algunas charlas en la entrada de su casa, las sesiones de diálisis a las que debe someterse Julia, el contacto cariñoso con sus perros, una mudanza esperanzada y los preparativos para el casorio. Ignacio y Julia no sólo no son jóvenes, sino que forman parte de una clase semimarginal bastante relegada, habitantes de los suburbios de Montevideo, sobrevivientes de varias batallas personales y de condiciones laborales y sociales desfavorables.

El realizador evita tanto la empatía bonachona y biempensante como el patetismo aleccionador, tentaciones muy poderosas que en otras manos podrían haber empapado el material y elevado los fines ideológicos por encima de los seres humanos. Y si bien es cierto que Garay parece no haber logrado desnudar a los personajes en toda su dimensión y, por momentos, la película sigue una deriva marcada por la acumulación y no tanto por un concepto o emoción rectora, la gigantesca dignidad y humanidad de Julia e Ignacio terminan imponiéndose con la fuerza de la autenticidad. No es una virtud menor para un documentalista dejar que eso ocurra.

6-EL CASAMIENTO

(Uruguay, 2011)

Dirección y guión: Aldo Garay.

Fotografía: Germán De León y Nicolás Soto.

Música: Daniel Yafalián.

Duración: 70 minutos.

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