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Viernes, 24 de julio de 2015

CINE › MARCIA PARADISO, DIRECTORA DE AGUAS ABIERTAS, QUE SE ESTRENA HOY

“Ellos son un modelo de deportistas”

La cineasta sigue la rutina de entrenamiento de un grupo de nadadores amateurs con discapacidades físicas, pero la intención va más allá de un documental sobre el deporte.

 Por Oscar Ranzani

Tobías, Joaquín, Facundo, Christian y Nicolás son chicos que lograron transformar las trabas que el mundo les pone a los discapacitados –en este caso, físicos– en algo que los hizo crecer como deportistas y que les permitió una autorrealización personal. Ellos forman un grupo de nadadores amateurs, dirigido siempre por Marcelo, el entrenador. Tienen jornadas de entrenamiento muy intensas en la pileta porque Marcelo les comentó acerca de un importante desafío: participar de un maratón en aguas abiertas, en el río Paraná, junto a un montón de nadadores. La documentalista Marcia Paradiso –que hace dos años estrenó Lunas cautivas , sobre mujeres presas que realizan un taller de poesía en la cárcel– también es nadadora amateur y conoció al grupo hace mucho tiempo. “Los vi crecer durante ocho años. Vi cómo el grupo trabajaba. Era un contacto más visual porque yo no tenía una relación con ellos, pero veía el crecimiento de cada uno, el vínculo que tenían y la disciplina interna para seguir entrenando”, cuenta la directora en diálogo con Página/12. Tanto le interesó que decidió realizar el documental Aguas abiertas, que sigue la rutina de entrenamiento de este grupo, pero que va más allá de un simple documental sobre el deporte. “Cuando en 2013 me enteré de que ellos tenían esa posibilidad de participar, me pareció que era una manera de contar sintéticamente toda esa historia que ellos ya habían vivido”, subraya la realizadora. El film tendrá su estreno comercial hoy en el Espacio Incaa Gaumont, luego de su paso por el Festival Internacional de Cine de Derechos Humanos DerHumALC.

–Antes de hacer hincapié en la discapacidad, usted puso el foco en sus potencialidades. ¿Rescatarlos ante todo como deportistas fue algo que pensó desde el principio?

–Sí, eso lo pensé desde un principio. Ellos son un modelo de deportistas. Todos tenemos posibilidades que tienen que ver con cuestiones, en algún aspecto, físicas, y en otro aspecto tienen que ver con el deseo, la constancia, una cuestión de voluntad interna y de entrega y de compromiso. Eso era lo más fuerte que tenían y me parecía que eran un ejemplo de deportistas, más allá del tema de la discapacidad. De todas maneras, la discapacidad, obviamente, está presente y ellos la viven de una manera muy particular: la asumen, los atraviesa y, de ahí en adelante, la siguen trabajando. Entonces, me pareció que era interesante este caso. El deporte tiene un costado en el que por ahí uno lo que más ve es al deportista de élite, al competitivo o al federado. Y hay muchos más deportistas amateurs. Ellos son deportistas amateurs, en el mejor sentido: de poder disfrutar, de encontrar dentro del agua un espacio de crecimiento porque empezaron a los ocho o nueve años. Juntos convivieron en la etapa de formación del equipo.

–¿El film también busca reflexionar sobre la función social del deporte?

–Seguro, sobre la función social del deporte, el club del barrio, lo comunitario visto desde los microespacios. A veces, uno piensa en los cambios que necesitan hacer, por ejemplo con el tema de la discapacidad, en un nivel macro, pero también uno lo puede ver en un nivel muy micro: una pileta de un club de barrio. Creo que muchos chicos se van a ver reflejados en la historia de ellos. Y no se necesita que sea un club con los súper recursos. Obviamente ayudarían, pero no es que depende de eso.

–¿Y cómo vivió la experiencia de filmar las rutinas de entrenamiento en el natatorio?

–Tenía algunas dificultades para nuestro equipo de trabajo. Filmar en una pileta es bastante complejo. Por ahí, uno no lo piensa tanto a priori, pero es complejo por la dinámica de la pileta, cuestiones técnicas, también los tiempos de los chicos, porque los entrenamientos de ellos no son tan largos. Uno no puede hacer una jornada muy larga y, entonces, es bastante acotado. Y desde el guión, no era la idea que fuera una película de natación. Pasaba por otro lado. Queríamos que el entrenamiento fuera el punto de partida para que se entienda que tiene que ver con el trabajo en equipo. Pero todo lo que viene después es todo lo que ellos pueden recorrer a partir de la pileta.

–¿Cómo observó la manera de entender la competencia que tienen estos chicos nadadores?

–En general, la competencia está inculcada para todos: para chicos que están nadando en equipo y los chicos que no tienen una discapacidad. Pero en este caso en particular, ellos participaron en dos torneos. Uno es La Americana, que es una carrera de postas, de relevos: tienen que nadar durante media hora e irse reemplazando. Y es el equipo que se va sosteniendo. Es complejo nadar todos tan de corrido al mismo tiempo. Y después, uno de ellos va a una pileta donde nadan otros chicos que no tienen discapacidad. Y la idea es la integración, la participación. No van por el puesto porque, en ese punto, ya saben que no hay posibilidades de competir en ese lugar. Pero se sienten orgullosos de poder estar. No se trata de generar la integración de los chicos que tienen una discapacidad para que sólo puedan ir a nadar con otros chicos que tengan discapacidades motrices.

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La película de Paradiso se verá desde hoy en el Gaumont.
Imagen: Jorge Larrosa
 
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