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Martes, 28 de julio de 2015

CINE › RETROSPECTIVA DEDICADA A ROBERTO ROSSELLINI EN LA SALA LEOPOLDO LUGONES

Pilar del neorrealismo y la modernidad

Al ciclo en sí mismo, que reúne algunos de los mayores clásicos de la historia del cine italiano, se suma el hecho de que tres de sus títulos están protagonizados por la gran Ingrid Bergman, en el centenario de su nacimiento.

“Algunos hombres son cineastas por naturaleza. El autor de Stromboli, Paisà, La macchina ammazzacattivi sabe muy bien toda la importancia que su arte les concede a los objetos, espacios y elementos naturales de un set. Al dominar de manera magistral el poder de estos elementos, los convierte en su herramienta de expresión primordial.” Estas palabras del gran cineasta francés Eric Rohmer ilustran de manera muy clara la trascendencia de ese gran cineasta italiano que fue –y sigue siendo– Roberto Rossellini, primero uno de los pilares del neorrealismo, con la esencial Roma, ciudad abierta (1945), y luego un faro de la modernidad cinematográfica, con títulos como Viaje en Italia y El miedo, ambas de 1954. Y para ratificarlo, el Complejo Teatral de Buenos Aires, el Instituto Italiano de Cultura y la Fundación Cinemateca Argentina han organizado un ciclo denominado Proyecto Rossellini, que se llevará a cabo desde hoy hasta el miércoles 5 de agosto en la Sala Leopoldo Lugones del Teatro San Martín (Av. Corrientes 1530).

Al ciclo en sí mismo, que reúne algunos de los mayores clásicos de la historia del cine italiano, se suma el hecho de que tres de los títulos de la retrospectiva –Viaje en Italia, Ya no creo en el amor (El miedo) y Stromboli– están protagonizados por Ingrid Bergman, excepcional actriz y compañera de Roberto Rossellini, de quien se cumple este año el centenario de su nacimiento.

El Proyecto Rossellini es una iniciativa de Luce Cinecittà, Cineteca di Bologna y CSC-Cineteca Nazionale –tres de las instituciones cinematográficas más importantes de Italia– para que nueve capolavori del gran maestro italiano vuelvan a la pantalla grande en las mejores condiciones de proyección, restauradas en formato digital DCP 2K.

El ciclo se inicia hoy con Roma, ciudad abierta (1945). El cuarto largometraje de Rossellini, protagonizado por la inolvidable Anna Magnani, fue una auténtica revelación, un conmovedor drama sobre la ocupación nazi de Roma y de aquellos que lucharon en su contra. Roma, città aperta fue concebida y rodada en medio de las ruinas de la Segunda Guerra, con una notable inmediatez en cada uno de sus planos. Marcando un momento bisagra en la historia del cine, esta obra obtuvo premios en todo el mundo y sentó las bases de un nuevo movimiento cinematográfico: el neorrealismo.

“Todos los caminos conducen a Roma, ciudad abierta”, dijo alguna vez Jean-Luc Godard.

El siguiente proyecto de Rossellini luego de Roma, ciudad abierta fue Paisà (1946), una obra ambiciosa y conmovedora integrada por seis episodios diferentes, todos ellos con el trasfondo de la liberación de Italia sobre el fin de la Segunda Guerra Mundial, desde Sicilia hasta la Llanura Padana en el norte del país. Con su estilo visual cercano al documental y su reparto internacional integrado por una mezcla de actores profesionales y no profesionales –italianos y sus liberadores americanos–, esta mirada sobre la lucha de diferentes culturas por entablar una comunicación y de la vida cotidiana de gente común en circunstancias extremas convoca al mismo tiempo la realidad más vívida y el más profundo sentimiento de empatía. Se verá mañana miércoles.

El ciclo continúa el jueves con Alemania año cero (1948). El capítulo final en la “Trilogía de la guerra” es el más devastador, un retrato de una Berlín arrasada, vista a través de los ojos de un chico de doce años. El niño vagabundea por la ciudad y se involucra en el floreciente mercado negro junto a un grupo de adolescentes, además de entrar nuevamente en contacto con un ex profesor simpatizante de la causa nazi. Germania anno zero es una de las miradas más arriesgadas y dolorosas sobre las consecuencias del fascismo.

Amore (1948) surge en el mismo período frenético y creativo de la “Trilogía de la guerra”. En contraste con las preocupaciones sociopolíticas de esos tres films, los dos mediometrajes que componen Amore fueron realizados principalmente para mostrar el consumado talento como actriz de Anna Magnani. La voz humana, adaptación de un monólogo de Jean Cocteau, utiliza la cámara como un microscopio para registrar la desintegración psicológica de una mujer. A su vez, El milagro es la historia de una pastora que, por su apasionada devoción por San José, cree que ha sido visitada por el mismo santo (interpretado nada menos que por Federico Fellini) y se le ha concedido la gracia de llevar un hijo suyo en el vientre. Se proyecta el viernes 31.

Rossellini e Ingrid Bergman vivieron y trabajaron juntos entre 1949 y 1954, una relación turbulenta que tuvo como resultado cinco largometrajes y tres hijos. Todos estos films incluyen temas de dislocación y pertenencia y los primeros tres, especialmente, proponen un cuestionamiento profundo sobre el sentido del matrimonio moderno. Fue claramente un período en el cual el director estaba concentrado en la emancipación de la mujer. El primero de esos films se verá el sábado 1º. Se trata de Stromboli, terra di Dio (1950), donde una refugiada lituana (Bergman) se casa con un sencillo pescador italiano luego de conocerlo en un campo de prisioneros de guerra y acompañarlo a su aislado poblado en una isla cerca de la costa de Sicilia. Alejada del mundo, la estabilidad emocional de esta mujer comienza a desmoronarse.

El domingo 2 se exhibe Viaje en Italia (1954), uno de los films más influyentes de la posguerra europea, donde Rossellini retrata el declive de un matrimonio británico (la Bergman, George Sanders) durante un viaje cerca de Nápoles. Mucho más que la simple anatomía de una relación, esta obra maestra de Rossellini es una película desgarradora sobre las emociones y la espiritualidad, considerada por muchos como una predecesora de los films existencialistas de Michelangelo Antonioni y celebrada como la piedra fundacional de la modernidad cinematográfica por los críticos de la revista francesa Cahiers du cinéma.

El lunes 3 de agosto se verá una curiosidad absoluta, un film de Rossellini hasta ahora desconocido en Argentina: La macchina ammazzacattivi (1952). Largometraje número quince en la filmografía de Rossellini, Ya no creo en el amor (El miedo) es también la última de sus películas protagonizadas por Ingrid Bergman, en 1954. La actriz sueca interpreta aquí a una mujer ambiciosa, dueña de una empresa farmacéutica. Irene le es infiel a su marido y éste está dispuesto a todo –incluido el chantaje– con tal de que su esposa lo confiese. “Rossellini hace que surjan monstruos desde el fondo del alma y el corazón de sus personajes”, escribió el crítico francés Jacques Siclier. Se verá el martes 4 de agosto.

Finalmente, el miércoles 5 el ciclo se cierra con India: Matri Bhumi (1959). Un viaje a la India, del caos metropolitano de Benarés a las pequeñas aldeas esparcidas por el interior, este film de Rossellini muy poco visto entrelaza secuencias documentales con pequeños relatos de ficción que involucran a personajes masculinos en diferentes etapas de sus vidas: un jinete de elefantes, un anciano campesino que lleva una vida de contemplación y salva a un tigre y el dueño de un mono que muere en el tórrido desierto.

* Horarios y más información encomplejoteatral.gob.ar/ver/cine

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Ingrid Bergman y Rossellini vivieron y trabajaron juntos entre 1949 y 1954: una relación apasionada.
 
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