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Martes, 9 de octubre de 2007

CINE › DANTE FERNANDEZ Y SU DOCUMENTAL “TUCUMAN: OPERATIVO INDEPENDENCIA”

Viaje a los orígenes del horror

El joven cineasta retrata en su primer largometraje la represión tucumana, que podría ser considerada como la génesis del terrorismo de Estado en la Argentina. “La desinformación fue efectiva –dice–, y por eso surge la necesidad de utilizar al cine para hacer que se sepa.”

 Por Oscar Ranzani

El Operativo Independencia, ejecutado por los militares en Tucumán durante 1975 bajo el pretexto de combatir a la guerrilla, significó –en realidad– la génesis del terrorismo de Estado en la Argentina, continuado a escalas mayores por la dictadura de Jorge Rafael Videla desde el golpe del 24 de marzo de 1976. Un decreto firmado el 5 de febrero del ’75 por la entonces presidenta de la Nación, María Estela Martínez de Perón, y sus ministros ordenaba “aniquilar el accionar de los elementos subversivos en la provincia de Tucumán”. Los métodos basados en secuestros, torturas y desapariciones y la implantación de centros clandestinos de detención por primera vez en el país permiten entender al Operativo Independencia como el “tubo de ensayo” de lo que posteriormente padeció la sociedad en todo el territorio nacional. Así lo entendió el joven cineasta Dante Fernández, cuando decidió elegir este siniestro acontecimiento histórico para filmar su primer largometraje documental Tucumán: Operativo Independencia.

El film reconstruye, a través de entrevistas a viejos militantes de PRT-ERP (en su mayoría) y material de archivo, aquellos años oscuros en que el poder se vistió con uniforme verde oliva y terminó masacrando al movimiento popular tucumano. Se proyectará hoy a partir de las 19 (luego de la exhibición de otros dos documentales) en el Teatro de la Ranchería (México 1152), como parte de la programación del IX Festival Nacional de Cine y Video Documental, organizado por el Movimiento de Documentalistas.

Entrevistado por Página/12, Fernández explica que la idea de este documental surgió a mediados de 2003, cuando estaba cursando el último año de la carrera de dirección de cine en la Escuela de Experimentación y Realización Cinematográfica de Buenos Aires. “Yo nací en Tucumán en 1977 y viví allí con mi familia hasta el año ’95, y mientras viví en Tucumán este tema se sabía, pero en realidad mal y poco, hablando del pueblo en general”, describe Fernández.

“La desinformación fue efectiva en los tucumanos y más en las generaciones como la mía, que no vivieron esos años; así es que surge la necesidad de comprender bien qué pasó y, a la vez, utilizar al cine como herramienta para saber y hacer que se sepa. Así es que en mi primer viaje a Tucumán con este objetivo, que realicé con un compañero y amigo, Eduardo Morales, me empiezo a informar de los distintos hechos que habían sucedido en Tucumán. Sin lugar a dudas, el Operativo Independencia fue un punto de inflexión en la historia político-social de Tucumán, por sus características y consecuencias no sólo a nivel provincial, sino también nacional”, considera.

Tucumán: Operativo Independencia está estructurada en capítulos temporales cronológicos y temáticos que, según destaca el director, armó de esa manera porque para entender el Operativo “debía, por un lado, mostrar la formación del PRT-ERP, grandes protagonistas de los hechos políticos de la historia tucumana de esos años y, sobre todo, del Operativo Independencia. Para ello –sigue– tomo como pilar y guía a Cacho Ledesma, histórico militante y dirigente de esta organización, y paralelamente vamos viendo el crecimiento y la organización de los movimientos sociales en Tucumán y, por ende, sus grandes expresiones en hechos, tomando como partida el cierre de los ingenios azucareros, punto de inflexión en la provincia, hasta llegar al Operativo”.

Fernández también recurrió al testimonio del periodista y escritor Marcos Taire, que lleva más de veinte años investigando el tema. “A esto hay que sumarle distintos personajes de diferentes organizaciones protagonistas de otros hechos que son importantes para entender este Operativo”, describe.

–El documental arranca con el golpe de Onganía en 1966, nueve años antes del Operativo Independencia. ¿Cómo se relacionan histórica y políticamente estos dos hechos?

–El golpe de Onganía y el cierre de una docena de ingenios azucareros marca un punto de inflexión en el pueblo tucumano. Estas medidas realizadas por la dictadura para implementar un modelo, más allá de los daños sobre el pueblo de la provincia, que fueron y son concretos, generó la organización de los movimientos sociales que empiezan a luchar en contra de estas medidas, más la incorporación de los estudiantes a los reclamos del movimiento obrero a lo largo de los años venideros, que van creando dirigentes y organizaciones políticas. La provincia, a mi entender, a partir de estos conflictos y otros no sólo a nivel provincial, va creciendo mucho en sus organizaciones políticas y sociales y es por ellos que viene el Operativo Independencia. Aparte del foco guerrillero rural al cual vinieron a liquidar físicamente y no a su accionar, como decía el decreto, sino a su exterminio, vinieron también a buscar a esos dirigentes y organizaciones, todo lo que pudiera ser el enemigo en un futuro.

–El decreto de “aniquilamiento de la subversión” que dio origen al Operativo Independencia siempre fue interpretado por algunos de sus responsables de una manera diferente a como se aplicó.

–El decreto habla del aniquilamiento del “accionar” de la guerrilla. Eso no sucedió. Se fue a buscar su aniquilamiento físico e ideológico y esto el gobierno de Isabel Perón no podía dejar de saberlo, ese gobierno fue cómplice de ese Operativo y creo que el decreto y la palabra “accionar” sólo son un artilugio para no responsabilizarse de lo que, creo yo, sabían que iba a suceder.

–¿Cómo es la historia del reemplazo del general Acdel Vilas, que estaba al frente del Operativo Independencia, por Antonio Domingo Bussi? ¿En qué se diferenciaron?

–El reemplazo de Vilas por Bu-ssi se da en diciembre de 1975. Cuando Vilas se va, declara que tuvo alrededor de 1500 presos en la Escuelita de Famaillá (actualmente funciona como escuela primaria), que utilizó todos los métodos que le enseñó el colegio militar; sobre todo, declara que su misión de aniquilar el foco guerrillero ya se había cumplido. Sin embargo, al asumir Bussi, inmediatamente anuncia nuevos operativos y afirma que viene a combatir a la guerrilla: primera contradicción. En realidad, a mi entender, y los hechos hoy así lo demuestran, Bussi llegó a profundizar la represión consciente de lo que se vendría en el futuro próximo en el país. Es por ello que después del golpe inmediatamente es nombrado gobernador de facto de la provincia. En el aspecto represivo fueron distintos. Vilas operaba a cualquier hora, en frente de todo el mundo, seguramente confiado en el apoyo del gobierno. Bussi, en cambio, fue más artero, se movió en las sombras, negó todo, valiéndose de la política, aplicando el terror durante la noche y pintando escuelas durante el día.

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Fernández estrena su película hoy a las 19 en el Teatro de la Ranchería.
 
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