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Miércoles, 19 de marzo de 2008

CINE › PRESENTACIóN DE LA 10ª EDICIóN DEL BAFICI

Otro desafío para cinéfilos

Con el mismo presupuesto que en 2007 y entradas al mismo precio, la muestra porteña no diferirá de las anteriores ediciones en términos de perfil y programación. Nuevamente, habrá que prepararse para ver sólo una mínima parte de todo lo que se ofrecerá.

 Por Horacio Bernades

Está todo. Esa es la sensación que queda, después de un primer pantallazo a la programación del 10º Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente, que se llevará a cabo del martes 8 al domingo 20 de abril, en nueve espacios de exhibición. Está todo por cantidad (427 películas, contando largos, medios y cortos) y está todo lo que tiene que estar en el Bafici: los nombres consagrados del cine de punta, los favoritos del propio festival, aquellos que (se supone) el público cautivo está esperando ver y todo lo que hay para descubrir. Que es muchísimo. Hasta el punto de que, como viene sucediendo desde hace unos años, la programación representa un desafío para el propio especialista.

Que esté todo quiere decir que el Bafici sigue siendo el Bafici. Dato tranquilizador, teniendo en cuenta que a fines del año pasado el Bafici sufrió, como se recordará, un cambio de autoridades. El director de las tres ediciones anteriores, Fernando Martín Peña, presentó la renuncia, siendo sucedido por el crítico, ensayista y realizador Sergio Wolf. Que Wolf provenga del riñón de programadores de Peña y que el resto de la plantilla prácticamente no haya sufrido cambios es lo que ha permitido mantener la continuidad. Con lo cual el festival no hace más que seguir honrando su tradición: en términos de línea, perfil y programación no hay quien pueda diferenciar el Bafici de Andrés Di Tella del de Quintín, el de Quintín del de Peña y ahora, por lo visto, el de Peña del de Wolf.

“Se buscó continuar lo que estaba bien y cambiar lo que estaba mal”, dijo el ministro de Cultura de la ciudad, Hernán Lombardi, en la conferencia de prensa en la que se presentó la nueva edición. En el caso de otros eventos (teatro, tango), la afirmación puede ser discutible, pero en el del Bafici suena irreprochable. En cuanto a la intención de “esparcir el festival por toda la ciudad”, en este caso se materializa con la incorporación del teatro 25 de Mayo de Villa Urquiza a las salas en las que tradicionalmente se realizan las proyecciones del Bafici. A ellas se les sumará también el C. C. Recoleta, y se reincorpora el cine Cosmos. Lombardi anticipó además que se están acondicionando dos salas del Centro Cultural San Martín para que en el 2009 también puedan formar parte. Y dio una primicia: se prepara un proyecto de ley que asegure la continuidad institucional de todos los festivales de la ciudad, más allá de cualquier cambio político. El proyecto se presentaría durante el Bafici.

Wolf subrayó la colaboración de los funcionarios del área para con la realización del festival (tema urticante, en tanto Peña renunció por lo que veía como “falta de apoyo oficial”). Tras detallar el aumento en el apoyo económico que el festival brinda para la finalización de films argentinos, el nuevo director del Bafici no se privó de un desusado tirón público de orejas. Señaló preocupación de su parte ante la falta de apoyo de muchos consagrados directores jóvenes (consagrados en sucesivas ediciones del Bafici), que prefieren llevar sus películas a festivales del exterior, antes que presentarlas en el evento local.

Contando con el mismo presupuesto que el año pasado y entradas al mismo precio ($ 6 y $ 4 para estudiantes y jubilados), la estructura de la programación de esta nueva edición no difiere de las más recientes. La encabezan una competencia internacional de 18 títulos (todas ellas, primeras o segundas películas) y una nacional de 9 films. Habrá tres representantes locales en la competencia internacional: Una semana solos (opus dos de Celina Murga, realizadora de Ana y los otros), SOS Ex (ópera prima solista de Andrés Tambornino, uno de los tres realizadores de El descanso) y Los paranoicos, del debutante Gabriel Medina. Tres nombres conocidos en la competencia local: Enrique Piñeyo, director de Whisky Romeo Zulu y Fuerza Aérea S.A., presenta su documental Bye Bye Life, sobre los últimos días de la escritora Gabriela Liffschitz; Mariano Llinás, realizador de Balnearios, lo hace con su esperado film de ficción Historias extraordinarias, y Gustavo Fontán, de quien en la edición 2006 del Bafici se conoció la singular El árbol, compite con La orilla que se abisma, sobre el poeta entrerriano Juan L. Ortiz.

En presentaciones especiales se verán tres destacadas películas argentinas: Cordero de Dios, de Lucía Cedrón; La rabia, de Albertina Carri, y El país del diablo, de Andrés di Tella. De allí en más, nada menos que 37 secciones paralelas, de las cuales 21 son focos y retrospectivas, apuntadas sobre distintos cineastas. Algunos de ellos tan conocidos como Manuel Antin y la dupla Michael Powell/Emeric Pressburger, los de Las zapatillas rojas y Narciso negro. Otros todavía tan desconocidos como Nicolas Klotz, Jacques Nolot o los nipones Koji Wakamatsu y Masahiro Kobayashi. Y algunos a redescubrir, como el argentino Pablo Szir, que en la segunda mitad de los ’60 filmó un puñado de películas casi secretas. Integrando lo que podría considerarse el “Resto del Mundo” de esta edición del Bafici serán de la partida las últimas películas de Brian DePalma (Redacted), Gus Van Sant (Paranoid Park), Werner Herzog (Encounters at the End of the World), Abel Ferrara (Go Go Tales), Todd Haynes (I’m Not There), Hou Hsiao Hsien (El globo rojo), Michael Haneke (la remake estadounidense de Funny Games), Paul Schrader (The Walker) y Manoel de Oliveira (Cristovâo Colombo, o enigma). A esos nombres habrá que sumarles los de Guy Maddin (My Winnipeg), Jia Zhangke (Useless), Béla Tarr (The Man from London), Eduardo Coutinho (Jogo de Cena), Park Chan-wook (I’m a Cyborg, but That’s OK), Miike Takashi (Sukiyaki Western Django) y Carlos Reygadas (Luz silenciosa).

Las mismas enumeraciones agobiantes de siempre, cada vez que hay que presentar una nueva edición de este festival de la desmesura. ¡Ah! A no olvidar la sección Música, donde podrán verse Patti Smith: Dream of Life, Smells Like Teen Spirit (de Jem Cohen), Tom Petty and the Heartbreakers: Runnin’ Down a Dream (de Peter Bogdanovich), Too Tough to Die: A Tribute to Johnny Ramone y la muy elogiada Control, de Anton Corbijn, sobre Ian Curtis, líder de Joy Division. Además de Shine a Light, el documental de Martin Scorsese sobre la última gira de los Stones.

A prepararse, entonces, para no poder ver todo. Como todos los años.

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El nuevo director Sergio Wolf con el ministro Hernán Lombardi. El Bafici empezará el 8 de abril.
Imagen: Rafael Yohai
 
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