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Miércoles, 9 de abril de 2008

CINE › LISANDRO COSTA, SEBASTIáN ARCIDIáCONO Y SU PELíCULA LA GANGA

Ese negocio de cavar en la tierra

El documental que se presenta los jueves en el C. C. de la Cooperación analiza los movimientos espontáneos de pobladores del interior frente al avance de las empresas mineras, a la vez que llama la atención sobre las consecuencias ecológicas.

 Por Oscar Ranzani

Una rigurosa investigación sobre las mineras multinacionales y las consecuencias que generan desde el aspecto ecológico, económico y social es el tema del documental La ganga, dirigido por Lisandro Costa y producido por Sebastián Arcidiácono, jóvenes que se meten con un tema ríspido en este largometraje, que también destina un espacio importante a los reclamos de las comunidades de las regiones donde posaron la cámara: Esquel, Catamarca, Tucumán y San Juan. La ganga es, en términos de minería, el material inútil que se desprende de la extracción del metal. Pero su título también funciona como una ironía de los bajos costos que pagan las empresas de este rubro para extraer material en la Argentina. La idea nació “gracias al tema de Esquel, donde el pueblo autoconvocado frenó la mina”, relata Costa a Página/12. “Después de los cacerolazos de 2001, fue lo único masivo que vi como movimiento popular en el que la gente se había movilizado y había logrado frenar una mina ante una multinacional”, dice Costa sobre los vecinos de Esquel, y reconoce que lo sorprendió “que hayan llegado a un plebiscito y que por un 81 por ciento hubieran logrado frenar esa mina y decirle no a una multinacional sin partidos políticos que los manejaran, sin ningún tipo de bandería”.

A raíz de esta información, Costa decidió profundizar el tema investigando lo que sucede en otras regiones. Y armó una película que tiene una dinámica interesante, que hace fluido un tema que puede resultar denso. Lo logra a través de la música y de una estética collage que simula el estilo del videoclip. “La idea es que no sea aburrido y que, más allá de todos los datos que estamos dando, sea entretenido para un target joven: estudiantes secundarios, jóvenes que empiezan la universidad, pero también gente común que no se iba a bancar un documental social de una hora y media para ver lo que está pasando”, señala Costa. Es por eso que buscó hacerlo atractivo desde el aspecto visual sin descuidar el contenido, difícil de digerir. “Lo que logramos (y creo que es lo que buscábamos) es que la gente cuando termina de ver el documental queda indignada”, dice Costa sobre La ganga, que se proyecta todos los jueves de abril, a las 19 y a las 21, en la Sala Raúl González Tuñón del Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543).

–La película tiene dos etapas: cuando señala las responsabilidades y cuando aborda las consecuencias sociales con la intervención de los propios damnificados. Es decir, no es exclusivamente una denuncia: también muestra el factor movilizador de la gente dando pelea.

Lisandro Costa: –Tuvo tres ejes. El económico era contar qué es lo que está pasando. Otro eje es el ambiental, los desastres que están ocurriendo. El tercer eje es lo social, la movilización frente a este tipo de emprendimientos de la gente que se autoconvoca y empieza a combatir contra eso. Es gente común que empieza a investigar sobre minería, comienza a ver qué es lo que está pasando, a descreer de la información que dan las mineras. No nos olvidemos de que esto tiene una campaña de marketing muy grande y hay pueblos donde llega muy poca información desde otro lado. También por eso fue hecho el documental: como una manera de que la gente que vive en estos lugares frente a un emprendimiento como es la minería, y que le dicen que les van a traer trabajo, progreso y beneficios, pueda ver otra campana que les dice: “No es todo tan así como lo están diciendo”. Hay cosas que también están pasando que son realidad, y ayuda mucho verlo en una pantalla para creerlo.

–¿Cuáles son las principales consecuencias de la explotación minera de las multinacionales?

L. C.: –La primera consecuencia es un conflicto social en un lugar donde la gente estuvo viviendo muchos años y llega “algo” nuevo, que lo primero que provoca es un desmembramiento social. Se pelean los primos, padres con hijos, los amigos, porque está la gente que quiere la minera y la gente que no la quiere. Eso a nivel social. A nivel económico es un desastre porque es un saqueo, se están llevando todos los minerales. No pagan ningún tipo de impuestos, se llevan todo el dinero de lo que exportan. Aunque dicen que son exportaciones y no es así porque, en realidad, se están llevando el mineral afuera y no dejan nada del dinero acá.

Sebastián Arcidiácono: –Una consecuencia económica es que destruyen las economías regionales, ya que la mayoría de estas economías son la agricultura y la ganadería. Entonces, cuando se ve afectada el agua (de hecho pasó en varios lugares) se empiezan a contaminar los cultivos, se mueren los animales, se empiezan a destruir las economías regionales. Esa es una de las mayores preocupaciones que tiene la gente. En zonas como San Juan, donde hay muy poca agua, limitan el agua para el riego y si les sacan el agua para su abastecimiento no van a tener con qué regar sus producciones.

L. C.: –El principal problema es el ecológico: donde había una montaña, la destruyen y dejan un agujero grande como veinte estadios de fútbol, más o menos como la cancha de River. Todo ese material que rompen, toda esa piedra que muelen, la tratan con materiales que son contaminantes y las dejan en grandes piletones llamados diques de cola, que no se sabe quién va a ser el responsable cuando la minera se vaya. Cuando termina de extraer, la minera se va. Y quedan piletones de 500 o 600 hectáreas con material contaminante y nadie se va a hacer responsable de esto. Es más: el gobierno se va a tener que hacer responsable y va a tener que pagar. Las consecuencias se van a ver de acá a diez o quince años, cuando la minera ya no esté.

–¿Cuáles son las falencias de la legislación minera y qué debería contemplar una nueva ley?

L. C.: –Primero, respeto: si las comunidades quieren o no tener una minera en su territorio. Segundo, a mi criterio, no debería hacerse minería a cielo abierto con utilización de cianuro. La legislación tendría que prohibir que las empresas extranjeras vengan a llevarse el oro.

S. A.: –Además, tengamos en cuenta que en los países de origen de estas empresas está prohibido lo que hacen acá. Por ejemplo, en Canadá hay una legislación que prohíbe que saquen oro en un sistema a cielo abierto con utilización de cianuro. Y, de hecho, hay proyectos en Canadá para que las empresas mineras deban acogerse a la ley canadiense y no a la ley de cada país. Eso sería importantísimo que llegue a sancionarse.

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“Las consecuencias de esto se van a ver de acá a diez o quince años, cuando la minera ya no esté.”
Imagen: Sandra Cartasso
 
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