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Domingo, 3 de agosto de 2008

PLASTICA › A LOS 69 AÑOS, MURIO AYER EL NOTABLE PINTOR PEREZ CELIS

Vida y obra, marcadas por la leyenda

Fue uno de los artistas plásticos más populares de la Argentina. Obtuvo reconocimiento a nivel mundial con su estilo audaz, cultor del despliegue a gran escala, característica heredada del muralismo y de la voluntad de llegar a la mayor cantidad posible de espectadores.

 Por Fabián Lebenglik

Ayer, a los 69 años, murió Pérez Celis, quien desde hacía tiempo estaba muy enfermo. El pintor, que por motivos artísticos invirtió el orden de su nombre (Celis Pérez), nació en el barrio porteño de San Telmo en 1939. Ingresó a la Escuela de Bellas Artes Manuel Belgrano en 1954. Por entonces, para ganarse la vida hizo trabajos de todo tipo: canillita, empleado de almacén, aprendiz en una carpintería, más tarde dibujante de una agencia de publicidad.

Vivió en Montevideo, donde se contactó con la tradición del constructivismo y los discípulos del taller de Torres García. Otra marca importante en su obra por aquellos años es el despliegue, la escala, el gran formato, características heredadas del muralismo y de la voluntad de llegar a la mayor cantidad posible de espectadores.

El crítico Rafael Squirru, fundador del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires en 1960, lo apoyó en sus inicios y le dio lugar en la muestra antológica “Cuarenta años de arte argentino”. En 1961, cuando su estética se relaciona con la tradición geométrica del húngaro Victor Vasarely –de quien poco tiempo antes se había presentado una exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes– Pérez Celis realiza su primera exposición individual en la galería Rubbers.

Su obra adquirió poco después –mediados de los años sesenta– un tono americanista, cuando el artista se dedica a viajar por el norte argentino y luego decide vivir un tiempo en Perú.

El pintor también residió en Estados Unidos, donde cambió el óleo por la pintura acrílica, en Venezuela y en Francia.

A partir de esos años su trayectoria se vuelve internacional y expone en varios países de América latina, en Estados Unidos, Europa y Japón, en muestras individuales y colectivas.

Una de las más recordadas de sus exposiciones en la Argentina fue la retrospectiva que presentó en 1994 en las enormes quinta y sexta planta de la Biblioteca Nacional, que llevaba por título “Viaje al interior de la materia”. En oportunidad de aquella recordada exposición, quien firma estas líneas publicó en este diario, hace catorce años, que: “Las ideas de viaje y de lo material, presentes en el título, están íntimamente vinculadas con la vida y la obra del artista. La materia, casi siempre densa, cargada, tiene un tratamiento asociado con los modos de pintar de las décadas del cincuenta y sesenta. Los cuadros aluden a un conjunto de símbolos muy cargados de sentido y de historia, que el artista utiliza para capitalizar su obra. Chorreaduras que remiten a antiguas escrituras, símbolos religiosos y del I Ching, figuras geométricas que organizan el espacio de la tela, cortes transversales o longitudinales para establecer dicotomías en el plano, títulos que evocan meandros del tiempo y de la memoria, así como ritos iniciáticos, trazos de tipo gestual, máscaras”.

En aquella retrospectiva, el artista exhibía un centenar de obras, varias de las cuales había realizado fuera de la Argentina.

En relación con su faceta mural y su obra de grandes dimensiones, Pérez Celis realizó también arte público, como murales y esculturas en la Universidad de Morón, en la Universidad de Belgrano, en la empresa Mercedes Benz de Japón, en el estadio de Boca Juniors, entre otros. Este último, que lleva el título de Idolos, mito y destino fue pintado por el artista en 1997, como corolario de la remodelación del estadio de Boca.

Junto con el gran formato el pintor era afecto a practicar el culto a la personalidad: obra y vida; vida y obra: una como revés de trama de la otra. Por eso es posible encontrar una serie de imágenes del artista que remiten a esta modalidad: autorretratos, gran cantidad de fotografías del artista trabajando y posando, casi como un modelo publicitario. Varias publicaciones dan cuenta de su obra. El libro Pérez Celis, de Gastón Diehl, Rafael Squirru, Ted Castle, Peter Frank (publicado en inglés); otro de Susan Larsen y Renato Rita, que también lleva el nombre del pintor y un tercero, que también lleva su nombre, publicado por Ediciones de Arte Gaglianone, son algunos de los volúmenes que analizan la producción del pintor.

En línea con la expansión del gesto y de la escala, vale recordar su pintura El gran libro, una suerte de cosmogonía personal de cuarenta metros cuadrados (ocho metros de ancho por cinco de alto) que luce como una enorme bandera cuya imagen se asocia tanto a lo ritual como al diseño, dos límites, dos fronteras, que aunque suenen paradójicas en la yuxtaposición, Pérez Celis supo atravesar de ida y vuelta sin fisuras.

En la página web de Pérez Celis se consignan las colecciones que integra su obra: el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires, el Museo de Arte Moderno de Bogotá, el Museum of Modern Art de Nueva York, el Museum of Modern Latin American Arte, de Washington, el Museo de Arte Moderno de La Paz; el de Quito; el del Managua; el Museo de Arte Contemporáneo de San José (Costa Rica), el Art Museum of Philadelphia, el Museum of Syracuse University, el de Arte Moderno de Cuenca, el de Bellas Artes de Caracas, entre muchos otros museos e instituciones internacionales, además de numerosos museos de toda la Argentina.

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Pérez Celis padecía un cáncer desde hacía años.
Imagen: Télam
 
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