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Martes, 29 de abril de 2014

PLASTICA › SELECCIóN DE OBRA RECIENTE DEL BRASILEñO ANTONIO DIAS

Coincidencias, geometrías y persistencia

 Por Renata Martins *

Desde San Pablo

@Por pura coincidencia o verdadera peripecia del destino, Luis Felipe Noé y Antonio Dias (1944) vuelven a encontrarse, aunque no físicamente, en la ciudad brasileña de San Pablo. A pocos metros del MuBE (ver nota central), la galería Nara Roesler organiza una muestra con obras recientes de Dias. Tratándose de un importante complemento de la exposición retrospectiva de Antonio Dias, Potência da pintura, que se exhibe actualmente en la Fundación Iberê Camargo de la ciudad de Porto Alegre, las obras exhibidas en la galería ilustran el vigor, la inquietud y el dinamismo de la producción de Dias. La crítica Sonia Salztein analiza esta producción de la siguiente forma: “El conjunto de pinturas recientes de Antonio Dias se mantiene en el rumbo tomado por el artista desde mediados de la década de 1980. Son trabajos que confirman procedimientos característicos que él iniciaba en aquel momento”.

En esta muestra, telas sobrepuestas y yuxtapuestas, organizadas en un meticuloso y cuidadoso caos con variadas técnicas, desestabilizan la mirada del observador, que no logra encontrar un punto de apoyo en medio de una marea de imágenes abstractas y marcos improbables. Así como grandes piezas geométricas ortogonales de un juego en movimiento, Dias descontrola y desmembra formatos pictóricos tradicionales. La bidimensionalidad tradicional de la pintura es reconfigurada y colocada en jaque cuando los cuadros/objetos/instalaciones tienen sus medidas de largo y ancho, ambas irregulares, arrasadas por la irrupción de un tercer elemento, la profundidad, gracias a la yuxtaposición de otras telas. Como consecuencia se produce en el ojo del observador un curioso y atractivo movimiento de aproximación y distanciamiento, de amplitud y condensación de cada obra. Sin embargo, esto no sucede sólo por el juego tridimensional causado por la alternancia de montar las múltiples telas que componen cada obra, lo cual desestabiliza la búsqueda de un punto central. La combinación de distintas técnicas, como el uso de acrílico, hojas de cobre y oro aplicadas sobre la tela, óxido de hierro y la pigmentación irregular resulta muchas veces aglutinante y se mezcla con soluciones cromáticas inesperadas que proporcionan a las telas la forma de un extraño mosaico. Un mosaico que remite a la pérdida de la vieja unidad paradigmática de la pintura sobre tela y a la unidad; y metafóricamente, a la unidad del ser humano: un mosaico que exige del observador una adecuación a las configuraciones de la obra, abstrayéndose de su entorno y sus preconceptos.

Salztein piensa el arte de Dias como “una pintura que se contrapone con el estatuto óptico y la condición vertical del cuadro, aunque la pintura debiera afirmarse en ambos, de modo obligatorio”.

El acto consciente de Dias de romper, frustrar, sorprender y liberar la obviedad de la mirada del espectador en sus obras puede ser interpretada como una provocación del artista al mundo de las imágenes armónicas y bellamente trabajadas de la contemporaneidad. Con eso, Dias se coloca, una vez más, a la vanguardia de su tiempo, probando la potencia de su pintura.

Traducción: Fabián Lebenglik.

* Licenciada, profesora y master por la Facultad de Humanidades de la Universidad de San Pablo.

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Dos obras de Dias.
 
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