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Martes, 11 de marzo de 2008

PLASTICA › ARTISTAS TUCUMANOS A PARTIR DE HOY EN EL FONDO NACIONAL DE LAS ARTES

Los mundos públicos y los privados

Hoy a las 19 se inaugura la muestra Ego, de Javier Juárez, Andrea Elías y el colectivo Menos Nosotras Dos (MN2). Un recorrido a través de realidades, ficciones y medios en las obras de esta selección de artistas de la provincia de Tucumán.

 Por Jorge Figueroa *

Desde Tucumán

Javier Juárez es un indecidible: no puede asegurarse que su producción –iniciada hace más de una década– se ubique en un sentido determinado; en un sentido dado previamente. La exposición Ego, que esta tarde a las 19 se inaugura en el Fondo Nacional de las Artes, integra un conjunto de sus obras –principalmente fotografías– puestas en relación con trabajos de Andrea Elías y del colectivo Menos Nosotras Dos (MN2). Ego es una muestra itinerante: se inauguró en Tucumán (Museo de la Universidad Nacional de Tucumán, MUNT, 2007) y luego en el Macro, en Rosario; cada puesta significó un trabajo curatorial distinto.

De repente dispara imágenes que exhiben su mundo personal (abundan los autorretratos y retratos de familia; los amigos y las chicas, y hasta su perrita) y sus universos íntimos (desfilan aquí sus pasiones). Pero aquí o allá media o intermedia con la sociedad en la que vive: su recorte de ella puede comprender desde la muerte de un cantante popular hasta la represión en la plaza de Mayo y la fuga de un presidente; imágenes que oscilan entre supuestas banalidades y conflictos en los que se evidencian las relaciones de poder. Sobre lo que no parece haber dudas es que abordan problemáticas populares. Indecidible porque, al igual que otros artistas, no se deja capturar en las dos líneas de trabajo que desde los años ‘90 a la fecha han marcado gran parte de la producción artística argentina: aquella de tipo contestataria, de compromiso social explícito, y la otra, que subraya un tono intimista y autorreferencial en sus planteos. En las obras de Juárez están presentes ambas líneas; si se quiere, de un modo distinto, pero a la vez; aun desde la ausencia expresa, si se coincide en restarle autoridad a la presencia como tal, si se pudiera comprender que esa presencia no es sino un conjunto de huellas y rastros prorrogados.

Primera entrada. Operaciones: captura de imágenes, apropiaciones de los medios masivos; un dj, en términos como lo plantea Nicolás Bourriaud, en cuanto selecciona, recorta, copia y pega.

En algunos murales, integrados por decenas de fotografías, no existe una narración ordenada: la realidad está planteada de un modo caótico: la composición (componer es poner orden) está desarticulada y está exhibida como fragmentos.

Si es verdad que los medios desinforman cuando igualan hechos trascendentes con otros que no lo son, al equiparlos, cuando el poder se disimula en numerosos ejercicios de escrituras, también es cierto que los murales de Javier Juárez invitan a reflexionar sobre ese conjunto. Pero vale aquí una precisión, o mejor dicho un interrogante, una duda. ¿Pueden considerarse estos imponentes paneles obra política? ¿O tal vez sean una exhibición cínica de esa realidad, en la que el artista no parece tomar una posición?

En otros trabajos prepara cuidadosamente el escenario: diseña una escenografía, ubica sus actores y obtura su cámara.

En la serie de las Barbies (2000-2004), por ejemplo, pequeños alumnos de humildes escuelas del interior de la gran ciudad posan ante él, delante o a un costado del tradicional pizarrón, con sus característicos guardapolvos pero con algún icono de las muñecas del primer mundo.

Segunda entrada. Grabados, pinturas, fotografías, objetos, instalaciones. Desde su época de estudiante Javier Juárez oscila en la utilización de diferentes lenguajes artísticos. En verdad, sus primeros pasos pueden encontrarse en el grabado y en la pintura, pero es imposible hallar en su archivo una pintura o un grabado planteado de un modo tradicional.

Juárez comienza a exponer en 1994 en encuentros de grabados y en 1996 obtiene su primer premio en el XX Salón Spilimbergo (Facultad de Artes de la UNT), en el rubro grabado experimental. En 2005 obtiene el II Salón de la UNT, y ese mismo año el Cultural Chandón; en 1996, el premio Coca Cola Light en la Feria de Arte Contemporáneo Arte-Ba.

Como señalé, la palabra está construida por una multitud de fotografías; podrá advertirse entonces que hay al menos dos obras: la instalación de la palabra y las fotografías observadas en particular; dos lenguajes, en tal caso: la instalación y la fotografía.

A partir de fines de los noventa, Javier Juárez es uno de los artistas decisivos en el camino en que la fotografía pasa de estar incorporada a la obra (primer momento) a ser un registro de ella (foto performance, segundo momento), a ser una obra misma (tercer momento).

Juárez flashea en el mundo, desea y es deseado, seduce y es seducido; a veces se las toma con su círculo íntimo. En otras, opta por dársela con una realidad: nada le es ajeno; uno y otro mundo le pertenecen.

Andrea Elías y MN2. En las obras de Javier Juárez y de Andrea Elías podrá señalarse una estrategia similar: la apropiación de imágenes, como una primera operación, imágenes que, recicladas, se utilizan resemantizándolas. Ambos han colaborado decisivamente para instalar a la fotografía como obra de arte en sí, y no como una herramienta auxiliar; cuando se acentúa la posibilidad de manipulación sobre la reproducción, es cuando los artistas se apropian de la fotografía, definitivamente; fenómeno que la digitalización favorece y estimula. Puede señalarse, entonces, de qué modo la tecnología no sólo influye sino que transforma la producción artística, al situarla permanentemente como un work in progress.

Andrea Elías realiza sus primeros trabajos con la técnica del fotomontaje. Desde 1999 la artista realiza numerosas tomas fotográficas de la provincia; los reconocidos paisajes son casi siempre edificios oficiales: un hospital público, la Casa de Gobierno o la Plaza Independencia; en algunos casos registra las protestas, el paso agitado y tenso de las manifestaciones. Pero a estas imágenes, objetivas, digámoslo, incorpora su propio personaje: una niña con un globo que transcurre entre las movilizaciones, al lado de una carpa de protesta de los empleados municipales, o cercana a un carro de la policía. La niña con su globo, pañuelo en la cabeza, botas y abrigo es una imagen fija, paralizada, que se incrusta en otras con plena sensación de movimiento.

En un principio, todo parece indicar que se trataría de una documentación, de un testimonio, pero al incorporar un elemento de otro contexto se altera el sentido del discurso y, principalmente, el carácter del trabajo. Generalmente trabajando en blanco y en negro, la artista revela la realidad en la ficción, o ésta en aquella. La realidad o la ficción, cada una de ellas está allí y no desaparece (la fotografía documenta algo inverosímil, o sea que, como prueba, ha dejado de ser): es una y la otra; o, ni una ni la otra.

La obra fotográfica de Andrea Elías, en adelante, podrá comprenderse en la siguiente definición de Bernard Stiegler: “La fotografía es, a la vez, eso que ha sido y eso que (tal vez) no ha sido”.

Menos Nosotras Dos es un colectivo creado en 2005 por jóvenes artistas. Su discurso gira alrededor del papel actual que cumple la mujer en la sociedad en sus múltiples funciones. Pero aclaran que no se trata de un grupo feminista: femenino sí, feminista no. Les pido un catálogo de temas de trabajo y me responden en el e-mail: “Ironía, evocación a un pasado generacional (los ‘60 y los ‘70), la mujer posmoderna, lo femenino, la banalidad funcional de la mujer en contraposición al rescate de su papel social aún no alcanzado”.

Lo cierto es que Belén Aguirre, Mariana Rotundo, Lucía Gasconi, Juliana Estrada, Pamela Desjardins y Lorena Kaethner integran Ego porque, de distintas maneras, trabajan con Javier Juárez y Juárez trabaja con ellas. Hay una sintonía entre los artistas, pero además actitudes similares que atraviesan algunas de sus obras; la preocupación por la cotidianidad, la obsesión –tal vez– por el registro fotográfico de los momentos personales y privados; la atención a los sms, las fiestas: no son pocos los espacios que comparten estos artistas; la realidad, su realidad, no tarda en expresarse en obras. (Hoy, a las 19, en el FNA, sede de Rufino de Elizalde 2831.)

- Doctor en Artes, docente de Estética y curador de la muestra.

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Una de las obras que se exhibe de Javier Juárez en el Fondo Nacional de las Artes.
 
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