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Miércoles, 16 de febrero de 2011

DISCOS › LET ENGLAND SHAKE, EL NUEVO ALBUM DE PJ HARVEY

La guerra como pieza de arte

En su nuevo disco, la cantante y guitarrista inglesa abandona la introspección para estudiar la historia guerrera de Inglaterra, no desde la protesta sino a través de la humanidad que subsiste en medio de la demencia del humo de pólvora.

 Por Eduardo Fabregat

Pasaron casi 20 años: en 1992, PJ Harvey sacudió a la nación alternativa con Dry, un disco de canciones en carne viva que iban más allá de las comparaciones de la cantante con Patti Smith. Es 2011 y Polly Jean Harvey edita Let England shake, un disco de canciones en carne viva que no se parecen a nada, que son un viaje emocional de esos que dejan marca. Pasaron casi dos décadas, y PJ Harvey sigue siendo una de las propuestas más personales e interesantes que se puede encontrar en las bateas. Eso dice bastante sobre el estado de las cosas en la industria musical, pero en primer lugar dice todo sobre la cantante, guitarrista y, desde hace poco, pianista inglesa.

Let England shake marca a la vez una continuidad y una ruptura con el anterior White chalk (en el medio estuvo A woman a man walked by, soberbio disco junto a John Parish). Continuidad en la atmósfera acústica y plena de matices, en vocalizaciones más juguetonas que las del pasado, y ruptura en la temática: por primera vez, PJ se aleja de la introspección y la lectura de sus propias emociones para fijar la mirada en la historia guerrera de Inglaterra. Y no lo hace desde la tesis política o la canción de protesta, sino indagando en el alma de los peones en cualquier guerra, los soldados que –como dice la hermosa “The words that Maketh murder”– pueden convertirse en miembros que vuelan por los aires. Harvey se traslada al campo de batalla no para denunciar el horror, sino para retratar la humanidad que sobrevive aun en la demencia del humo de pólvora. “Busco el punto de vista humano, porque no me siento calificada para cantar desde un lugar político”, dijo hace poco en la BBC. “Canto como un ser humano afectado por la política, que me parece mejor para mí. A menudo siento que las canciones de protesta están predicando, y no quiero eso.”

¿Es entonces lo nuevo de PJ Harvey una larga letanía de desesperanza? Curiosamente no. No es quizá lo más recomendable para un domingo a la tarde, pero hay tal belleza en esas pinturas sonoras, tanta vibración positiva, que es imposible encontrar en todo Let England shake algo que se parezca a un lugar común. Para concretar un nuevo logro en su fértil carrera, Harvey cuenta con el aporte de habituales compañeros de ruta como el mismo Parish, el productor Flood y Mick “Bad Seed” Harvey: juntos van modelando un paquete de canciones que magnetiza, que tiene liviandad pop en “Let England shake”, experimentos como “The glorious Land” (con una fanfarria de ataque de Infantería que se mezcla en un paisaje hipnótico), momentos de emocionante belleza como “Hang on the wire” o “Written in the forehead”, y pincelazos que recuerdan a la primera PJ Harvey como “In the dark places”. Y más aún.

Como acostumbran los artistas que se resisten a quedar encajonados en un lugar unidimensional, PJ Harvey, 41 años, nacida y crecida en un relajado paisaje de la campiña inglesa, sigue desafiando. En un universo de tontas chicas pop fabricadas a repetición en las luminosas factorías de la industria, su mera existencia, su empeño en seguir componiendo un material imposible de clasificar, es una certeza a agradecer cada vez que suena una canción. En la guerra y en la paz.

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Junto a John Parish y Mick Harvey, Polly Jean entrega un disco de enorme belleza.
 
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