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Domingo, 12 de julio de 2009

TELEVISION › EL ESPECTADOR DE GRIPE A ANTE EL APOCALIPSIS MEDIATICO

Pánico y locura en pantalla

Junto con el nuevo modelo de placa roja de Crónica TV, la obsesión pedagógica de C5N y el estatuto extraordinario que cobran los sucesos cotidianos cambia el sensacionalismo. ¿Cómo es el relato de la fatalidad actual?

 Por Julián Gorodischer

“Se suspende todo el movimiento teatral.” La placa roja fija durante cuatro minutos, un texto en la pantalla de Crónica TV. Empieza la carrera informativa rumbo a la confusión general. Se instiga a la acción: “Quedan pocos barbijos en la Capital”. En el tiempo que se tarda en regresar de la farmacia con las manos vacías ya está colocada la placa siguiente: “No hay más barbijos en la Capital”. La próxima leyenda, unos minutos más tarde, especifica: “En las farmacias no hay más barbijos ni alcohol en gel”. El estilo sensacionalista pierde potencia dramática por la acumulación de texto en cada placa (“En farmacia de Corrientes y Callao ciudadanos indignados reclaman por la reposición de alcohol en gel”), lo que exige lectura prolongada de bajo impacto visual.

Hay demasiadas letras blancas sobre fondo rojo y el mismo texto permanece en pantalla por más tiempo que en la placa fundadora: ya no cumple función de separador o llamado a ampliar con enviado in situ; la placa se convierte en el clímax: empieza y termina de manera autónoma deviniendo unidad estructural del relato; no da paso a un informe desde la calle, farmacia, o guardia clínica...; la continuidad del texto convierte al canal en una cartelera audiovisual.

“Cerraron casi
todo desde la hora 0”

Además: “Se suspendió el acto de la Federal por los policías caídos”. Y poco después: “Se suspenden las clases en todo el país”.

El acontecimiento se diluye como entidad acotada, dimensión específica, cuando el que se fataliza es el marco; el canal queda inhabilitado para dar énfasis al hecho puntual. En el derrumbe, hay que atinar a salir corriendo sin objetivo precisado. Con el paso de las horas, se irá dando lugar al acontecimiento de interés comunal, ya apaciguada la alarma general del comienzo. “En Santa Fe suspendieron la carrera de TC 2000”. Luego: “En Córdoba cancelaron varios shows musicales”. Las placas aceleran su curso en la medida en que se acumulan detalles sin narrar, por la simultaneidad de los hechos catastróficos que realzaron sucesos con incidencia en grupos numerosos.

“En Capital no cerrarán los cines y los teatros.” Y una hora y media después: “Los empresarios teatrales levantan las funciones”. No se requiere constancia ni coherencia en la sucesión informativa. La contradicción es útil para aportar al núcleo de la confusión. Se vuelve a la imagen estereotipada de estos días: el niño con barbijo y ojos llorosos. C5N innova en el género de “presentador de noticias”: aquí una mujer con puntero frente a una pizarra digital señala uno y otro cuadro sinóptico sobre carátulas de un Power Point muy básico.

Se da inicio a la “Fase 2” (punteo, desglose) luego de un apocalipsis inicial abocado al plano emotivo. Abundan los consejos: para identificar a la gripe A, sumar intensidad al cuadro estacional. En una columna del esquema de C5N: “Dolores musculares moderados”. En la otra: “Dolores musculares intensos”. La arenga no reclama chequear evidencia numérica sino percepciones intuitivas. Donde decía menos intenso, afiebrado, irritado, ahora dirá simplemente “más intenso, afiebrado...”. Crónica TV, de pronto, modifica la tradición de la pantalla compacta e introduce la versión fragmentada que es marca identitaria de su competencia, C5N: “Ya son 55 los muertos” convive con “Suspenden espectáculos públicos”. La imagen fija de esta hora es un vagón de subterráneo con pasajeros amuchados y muchos de ellos con barbijos. El plano detalle: un restregarse de las manos con gel etílico.

¿La nota de color? En la góndola de cremas hidratantes, una damnificada trata de enmendar su mano reseca. En cualquier parte hay noticiabilidad.

“No descartan una final de
la Libertadores sin público”

Un mismo tema invade todos los géneros: la política, la sociedad, el deporte, el espectáculo. El statu quo televisivo no da lugar a las voces críticas que relativizan o atribuyen el origen del virus a la conspiración: pondrían en duda o en debate a una pandemia que necesita un marco homogéneo, discurso monolítico, para recrear el espectáculo de la fatalidad como garantía de relato masivo. Las fisuras críticas sólo se permiten en Internet, donde se denuncia el posible origen intencional para el lucro del laboratorio.

La información de color también se reserva una página: aquí, la limpieza del despacho de Horacio Rodríguez Larreta, por primera vez en Crónica y multiplicada por mil en Internet. “Encapuchados y en cueros limpian la oficina de Larreta” dice la voz del locutor capaz de iluminar, entre la marea de aguafuertes para el olvido, una que queda. La transmisión televisiva, durante ese lapso de imagen grotesco-tétrica, podría adquirir estatuto de performance estética si se la exhibiera en ArteBA. “De una manera poco convencional se lo ve trabajando prácticamente desnudo: limpia ventanas, pisos y balcones de la oficina del jefe de Gabinete de la ciudad de Buenos Aires”. Detrás, el sosías de un luchador de catch parece salido del surrealismo urbano del mexicano Carlos Reygadas. Se incluye el editorial de rigor: “No lo vemos con una protección adecuada –sigue la voz seria del locutor–, está prácticamente desnudo”.

“Ustedes no tienen tos”
“Yo no tengo tos”

En C5N un médico enseña cómo hablar sin barbijo y sin riesgos (cara semitapada por el antebrazo, la mirada al piso). Una pequeña manifestación en la puerta del Rectorado de la UBA reclama por el cierre de las sedes, que más tarde se anuncia como hecho consumado. Nace el mensaje optimista que jerarquiza una cobertura informativa; el 9 titula: “Nuevas costumbres” a un bloque de noticias “positivas” ilustradas por siluetas infantiles sobre un juego del subibaja en fondo de parque. El segmento incluye sugerencias para el aprovechamiento productivo del ocio.

El uso de espacios verdes se convierte en testimonio de ejemplariedad civil. La referencia al público debe respetar el carácter de masa tanto para víctimas como para resistentes. Se pone en marcha el proceso de automitificación. “Yo me emociono –dice Mirtha Legrand– cuando veo a mi gente en la Costanera.” Unos capítulos atrás se jactaba, la Chiqui, de ser la primera conductora local que limitó los besos (“...hace ya más de un mes, cuando nadie lo hacía”).

“La Junta Electoral suspende
el escrutinio definitivo”

El in crescendo dramático atribuye a la influenza condición de peligro/ daño más allá de los límites del individuo. Lo que empieza a estar en riesgo desde las placas es la integridad de la República. Pero cada tanto hay que volver al cartelito “No hay más alcohol” en la puerta de una farmacia barrial porque, en definitiva, los manuales clásicos de agenda setting exigen cualidad de cercanía y tangibilidad para definir un acontecimiento de interés masivo. Como si ya se estuviera anunciando la segunda temporada de una ficción fantástica, hay lugar para anunciar la inminente llegada de un dengue primaveral, según pronostica un opinólogo, que “esta vez va a matar en la Capital”.

Luego los canales de noticias trasladan la acción a la conferencia de Mauricio Macri. Se suceden argumentos vagos y consignas optimistas.

La coherencia informativa/ persuasiva del discurso PRO (hilvanada por los publicistas Jaime Durán Barba y Ernesto Savaglio) prevé conceptos generales sin bajada informativa (durante la campaña electoral no canalizaba en propuestas concretas sino en deseos y propósitos). “Hoy se verifica una situación dinámica que vamos a evaluar día a día –dice Macri–. Las cosas están siguiendo un curso favorable; estamos asesorados por los mejores epidemiólogos de Sudamérica.”

El remate –recomendado por expertos comunicacionales– deriva a felicitar a un cuerpo colectivo homogéneo, de unidades indiferenciadas, nombrado en tercera persona del singular y cohesionado en términos de individuo desmovilizado: es el ciudadano. “Queremos felicitar al ciudadano –celebra el jefe de Gobierno, derivando el acto cívico al toilette– que se ha lavado las manos con jabón, como se lo recomendamos, ya que es tan válido como el alcohol en gel.”

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