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Lunes, 13 de mayo de 2013

TELEVISION › CQC ARRANCA NUEVA TEMPORADA CON EL INGRESO DE ROBERTO PETTINATO

Un clásico cambia figuritas

El ciclo irá diariamente por El Trece, con un trío de conductores que no incluye ninguno de los hombres de negro originales. Sobre la resonancia que pueda tener el programa en un año electoral, Pettinato relativiza: “No creo que mi opinión influya demasiado”.

 Por Emanuel Respighi

Entrevistar a Roberto Pettinato resulta una experiencia completamente diferente de la que surge con el resto de las figuras del mundo de la televisión argentina. Ni mejor ni peor; simplemente distinta. Es que desde que el ex saxofonista de Sumo tomó status de celebridad mediática, sólo es posible entrevistarlo para un medio gráfico –salvo excepciones a las que ahora cede– a través del correo electrónico. Claro que el aspecto atípico de la experiencia no se limita a la forma: también resultan extrañas las respuestas que el animador de radio y TV da a las preguntas enviadas vía mail. Ajustándose a su figura iconoclasta y transgresora, pero nada ingenua, Pettinato termina respondiendo lo que quiere y como quiere: a veces con cinismo, otras con humor, algunas con ironías y también en ocasiones prefiere la salida jocosa para esquivar opinar seriamente sobre lo que no quiere. Así es Pettinato. Se lo toma o se lo deja. Basta como prueba esta misma entrevista, generada a partir del estreno esta noche de una nueva temporada de CQC, el programa periodístico humorístico que El Trece emitirá en formato diario, cada día a las 23.45.

Debutando en el tradicional formato como conductor, Pettinato sabe que este año el ciclo de Eyeworks Cuatro cabezas encarará el desafío de la emisión diaria, con un trío de conductores completamente renovado, al punto de que por primera vez en la historia de CQC ninguno de los hombres de negro originales estará en pantalla: al lado de Pettinato se sentarán Diego Iglesias (también será cronista) y Clemente Cancela (regresa después de haberse ido hace algunos años porque no le habían dado la oportunidad de conducirlo). En un año electoral, en una pantalla explícitamente crítica al gobierno nacional y en formato diario, CQC deberá renovar sus credenciales de calidad estética, manteniendo su perfil irreverente sin convertirse en rehén de la coyuntura política. ¿Podrá? Sobre todas estas novedades y los desafíos que tiene por delante, este cronista le preguntó a Pettinato, que respondió siendo fiel a un personaje que se fue acomodando al medio, ese que dejó al hombre sin filtro de otrora para acercarse a éste que no da puntada sin hilo. Ese al que se celebra o se rechaza cada mañana en El show de la noticia (de 6 a 9, en FM 100) y hasta antes de que le surgiera este proyecto en TN con Que parezca un accidente.

–¿Por qué aceptó conducir CQC? ¿Qué aspectos le resultan atractivos?

–La escenografía, el dinero, la comida, porque me traen cajones de agua para rociarme en la cara; porque son chicos jóvenes a los que se les puede succionar la sangre y hacer pelucas de dulce para vender en Puerto Madero. Fin fin... infinidad de cosas.

–¿Veía CQC? ¿Qué le parecía como televidente y qué descubrió ahora en los ensayos?

—¡El CQC que haré yo será el del noventa pero con el dólar a 12! Me encantaban las notas y la sonrisa de Pergolini. Siempre pensaba: “¿Cómo puede ser que este hombre haya tenido tanta suerte de dar con gente tan creativa y moderna?” Imaginate que de CQC pasabas a Naranja y media y era la tele de siempre, de toda la vida. CQC era una suerte de nave espacial en la que, si entrabas, eras la banana más codiciada del planeta.

–Desde su surgimiento, el protagonista de CQC suele ser el formato. ¿Cuánto lo condicionará el hecho de que el programa pase a emitirse diariamente? ¿En qué lo modificará?

–No me preocupa porque nunca lo hice semanal. Para mí será siempre diario y punto. Que sea diario es lo mejor para el desarrollo de un programa: uno tiene cinco tiros a la semana para acertar en el blanco.

–Usted cultivó un estilo que alcanzó cierta popularidad por tener mucho de repentino y no atarse a límites. ¿Cómo enfrenta el “empaquetamiento” estructural de CQC? ¿Jugará a cumplir un rol más cercano al presentador de informes que al de anfitrión de late night?

–El empaquetamiento ya ha sido desactivado. El proceso ha dado resultado y la loca idea de que muchos en la productora caminen semidesnudos es un hecho que no volverá a repetirse en otra administración que no sea la mía. Mi arte, aparte de ser un ser único que ha sufrido discriminación por no tener un peinado parecido al de Guido Kaczka, es repentino, insólito. Mi cerebro funciona de una forma que ha sido analizada por expertos, pero claramente desechada por falta de interés de la ciencia. Pero mi verdadero arte consiste en hacerte creer que el programa está sucediendo en el momento, aunque en realidad haya sido grabado en otro horario. De hecho, me equivoco mucho más en los grabados que en los vivos, pero finalmente me sale con más alma haciéndolo más fake.

–CQC es un programa que supo incomodar a la dirigencia política con preguntas políticamente incorrectas. ¿Considera que estar en un año electoral beneficia a la esencia del programa, que en los últimos años le había dado mucha cabida al mundo del espectáculo y a las celebrities?

–Depende de lo que uno considere año electoral. Es un error pensar que el año electoral es, únicamente, el año en el que se vota en una cajita de cartón. Los años electorales son todos los años. Desde que un gobierno asume y empieza a tomar decisiones, a veces minúsculas, hasta que finalmente llega el día de votar. Y uno vota, una vez más, por una persona que lo desilusionará en el futuro.

–En el contexto de la contienda político-mediática actual, ¿cree que podrá CQC mantenerse “independiente” de la pantalla en que se emite, enfrentada al gobierno nacional?

–Si los que están en contra del Gobierno pueden mantenerse de la misma forma en la que se mantienen los que están a favor no entiendo el dilema. Por lo visto los que apoyan al Gobierno se mantienen, y muy pero muy bien y bien alimentados y con buenos ahorros. Igual, no creo que mi opinión influya demasiado intentando luchar ¡con gente que ya tiene bóvedas en sus casas e islas en el Pacífico y media Patagonia! ¿Qué puedo hacer para cambiarles la cabeza? ¿Recomendarles un buen perfume? ¿Hablar con Lázaro y enseñarle a vestirse para que alguna mujer lo pueda amar de verdad?

–Mucha gente piensa que CQC perdió razón de ser cuando Pergolini abandonó el programa. Este año va a ser la primera vez en que ninguno de los protagonistas originales formará parte (a excepción de Cune, el productor general) del ciclo. ¿Cuánto habrá de continuidad histórica y cuánto de ruptura?

–Si el programa perdió la razón, ¿cómo es que duró 18 años? ¿Y seguirá durando después de mí? Es incomprensible la pregunta. Pergolini fue la cara de todo ese proyecto y lo seguirá siendo. Hoy por hoy es el verdadero papa Francisco de Boca Juniors. Pero es evidente que CQC no fueron los Stones y se les fue Jagger y entonces no volvieron a tocar. Se les fue el bajista nada más... Y siguieron. Pergo es enorme y maravilloso y bello para bañarlo y amarlo pero tampoco es que podamos compararlo con Luca, que al morir el globo se desinfló, ¡y así y todo se formaron otras cosas paralelas! Las cosas no mueren así como así. Es difícil morir como también lo es vivir. Yo pensé que Duro de domar moría conmigo y después me di cuenta de que mi etapa fue la mejor y la más recordada pero... el proyecto no murió. ¿Por qué? Porque está en el aire. Punto final.

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CQC será conducido por Pettinato, Clemente Cancela y Diego Iglesias. Irá de lunes a viernes a las 23.45.
 
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