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Lunes, 31 de octubre de 2005

TELEVISION › CARLOS SORIN, ALBERTINA CARRI Y JUAN TARATUTO, CONVOCADOS PARA “NUMERAL 15”

“A nosotros nos sirve como experiencia”

Los directores explican su participación en el ciclo de ocho unitarios que Telefé estrena hoy. Cada capítulo está a cargo de un cineasta distinto.

 Por Emanuel Respighi

Trabajar a pedido nunca es tarea fácil. Menos aún cuando no se trata de hacer un simple trámite administrativo, sino que se requiere de cierta creatividad para elaborar un envío de televisión. Y más difícil lo es si a quienes se convoca –en este caso para que realicen un programa bajo la consigna de que en el desarrollo de las historias el teléfono tenga un rol protagónico– son cineastas, acostumbrados a una libertad creativa que no conoce de imposiciones y condicionamientos. ¿Cómo es posible, entonces, que ocho de los directores de mayor prestigio del cine nacional de estos tiempos hayan aceptado la propuesta de participar de Numeral 15 (estrena esta noche, a las 23, por Telefé), el ciclo de unitarios de ficción que Telefónica financió con motivo de celebrar sus 15 años en el país? “Yo acepté por la plata”, dispara Carlos Sorín, entre risas. “Doy fe: Carlos tenía una deuda con Telefónica y aprovechó para saldarla en especias”, agrega Juan Taratuto. “Yo lo acepté para no pagar el teléfono durante varios meses”, se suma Albertina Carri, en un in crescendo humorístico que les servirá a los cineastas convocados por Página/12 para desviar la respuesta hacia un ámbito menos conflictivo.
Suerte de publicidad seriada no tradicional, Numeral 15 es la excusa que el grupo de capitales españoles encontró para festejar su década y media en Argentina. Bajo la única consigna de que en las ocho historias tengan una presencia fuerte el teléfono y la comunicación, Telefónica convocó a ocho cineastas para que cada uno filme un episodio (ver aparte).
Albertina Carri, Juan Taratuto, Carlos Sorín, Diego Kaplan, Luis Puenzo, Flavio Nardini/Cristian Bernard, Pucho Mentasti y Eliseo Subiela son los directores que estarán a cargo de los ocho capítulos (de una hora cada uno), pensados para televisión “con realización cinematográfica”. Página/12 juntó a Taratuto (No sos vos, soy yo), Sorín (Historias mínimas, El perro) y Carri (Los rubios, Géminis) para que hablen sobre esta extraña propuesta de dirigir para la pantalla chica.
–¿No dudaron en aceptar este proyecto “a pedido” y para la TV?
Albertina Carri: –Está claro que a los directores de cine no nos apasiona trabajar en televisión, porque requiere de mucho trabajo y provoca estrés. Preferimos trabajar en nuestras películas. Pero como se trataba de un capítulo, ni lo dudé. Además, la masividad que te da la televisión es impensable en el cine: mi trabajo lo pueden ver millones de personas. Sumando el público de todas mis películas, incluyendo festivales, nunca mi obra cinematográfica va a ser tan vista como un capítulo de TV.
Juan Taratuto: –A mí me resultó sumamente interesante hacer un capítulo puntual y compartir el proyecto con otros directores y con libertad. De hecho, suena casi absurdo que la única condición sea que haya un teléfono de por medio, porque en el mundo actual es impensable contar una historia sin las telecomunicaciones de por medio...
Carlos Sorín: –Yo inicialmente dudé porque no sabía qué iba a hacer. En mi caso, hasta que no se me aparezca una idea que me motorice, no rechazo ni acepto nada. Al fin de cuentas, son las historias las que llaman a uno a la realización de algo. De lo contrario, las cosas no salen bien. Recién cuando apareció el caso de Joaquín, acepté.
–¿Qué hay de cierto en que son productos de “calidad cinematográfica”, como fue presentado Numeral 15?
C. S.: –Eso habla de la mirada desvalorizadora que los mismos hacedores tienen de la televisión, ya no los periodistas ni la gente. La TV tiene respecto del cine el mismo sentimiento que tiene un cantante pop de uno de ópera...
A. C.: –Decir que es cine en televisión es una falacia, aunque es cierto que tiene un trabajo mayor al que se acostumbra en la pantalla chica. Numeral 15 es un ciclo que tiene el doble de presupuesto que se tiene habitualmente para un capítulo, y por otro lado, el doble de tiempo que se tiene para un unitario: en vez de grabar un capítulo en 5 días, nosotros lo hicimos en 10.
J. T.: –Por lo tanto, somos el doble de hinchapelotas que los directores de TV... (risas)
C. S.: –Hacer cine en TV es imposible en cualquier televisión del mundo. Los tiempos son distintos, las exigencias también, los presupuestos inconmensurables... Lo mejor que puede hacer uno es pensar ideas de acuerdo con las condiciones concretas en las que va a trabajar.
–¿Y en esas condiciones figuraba el hecho de que el corte final de los envíos de Numeral 15 sea de ustedes y no de la productora?
A. C.: –Nos dieron la posibilidad de poder decidir absolutamente todo, lo cual es algo bastante particular para el statu quo televisivo, donde el productor es el único que tiene el control de todo.
C. S.: –Nosotros entregamos el material terminado. No el on line (cortes publicitarios, videograph, etcétera), pero en el contrato figura que el corte final era nuestro.
A. C.: –Si no tenía el corte final ni siquiera me hubiese sentado a conversar. En el cine, la película siempre es la obra de un director. Justamente por eso llaman a directores de cine: saben que tienen que aceptar ciertos códigos que arrastramos.
J. T.: –De hecho, nos convocaron porque querían que la tele se impregnara de la mirada de los cineastas. Si nos hubiesen puesto condicionamientos, muchos no hubiéramos aceptado y esa mirada no se hubiera plasmado. Además, si bien la base de producción era de Endemol, yo traje mi fotógrafo, mi director de arte...
–Hubo algunos problemas en el funcionamiento de ese mix. Debe resultar complicado para un equipo de televisión entender los tiempos y modos de cineastas...
J. T.: –¡Lluvia de chanes...! (risas)
C. S.: –En mi caso, hice la más fácil, para evitar inconvenientes: hice un formato televisivo y listo. Por lo tanto, no hubo tal adecuación...
J. T.: –Hay un mito también respecto de eso. No es que nos insertamos en una tribu perdida en algún lugar del planeta... Trabajamos todos casi de igual forma, comemos lo mismo, tomamos la misma cerveza... Son dos estilos, el del cine y la TV, distintos, pero en esencia similares: tomar una cámara y filmar una situación.
–¿Cómo ven el hecho de que las empresas se involucren en la financiación de contenidos televisivos? En el último año hicieron ciclos de ficción a pedido Chevrolet (Final del juego), Sedal (Mujeres en rojo), ahora Telefónica...
J. T.: –Mientras te den libertad para trabajar, bienvenido sea. Es una nueva estrategia de las empresas por captar al público. No hay un alma caritativa detrás. Estos ciclos cumplen casi la misma función que la publicidad, pero a nosotros nos sirven como experiencia.
–¿Sienten que más que un programa de televisión están haciendo publicidad?
C. S.: –Hago publicidad hace años. Una más no me cambia en nada...
A. C.: –Yo siento que hice un trabajo televisivo de contenido. Pero no me molestaría hacer publicidad.
–Pero antes había una diferenciación muy clara entre cine, TV y publicidad.
A. C.: –Lo que pasa es que hay una percepción equivocada con respecto al cine. Una película se hace, con suerte, cada dos años. Si en el medio no hacés nada, no estás en contacto con nada, perdés el timing. Necesitás estar un poco en acción, en el rock&roll cinematográfico. De lo contrario, al momento de hacer tu película te da un ataque de pánico. De alguna manera, este tipo de proyectos sirve como fogueo.
–Y en lo económico, ¿el cineasta debe hacer otras cosas para poder vivir, o con el cine alcanza?
C. S.: –Yo vivo del cine. Y vivo bien, ¿eh?
A. C.: –Yo también.
C. S.: –Ese fue el gran cambio que se produjo en el cine nacional en los últimos años: ahora el cineasta puede vivir del cine.

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Sorín, Taratuto y Carri, tres nombres para el ciclo financiado por Telefónica.
 
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