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Sábado, 14 de noviembre de 2009

OPINIóN

El arte de Leónidas

 Por Américo Cristófalo *

Género escandaloso despedir. Hago uso. Gran tristeza. Poco que decir. La predisposición de Leónidas a escuchar, los grandes conversadores parten de ahí, de una disposición del oído. Hacía pausas y cuando entraba siempre iba a una sutileza, rebobinada, una sutileza que llegaba de atrás con precisiones y recortes mínimos, exactos. Parecidos al modo de caminar de Leónidas. En un bar de la calle Laprida, con Dupont y Bértola y Savino, lo escuchamos hace unos meses sorprendiéndose en la potencia ríspida de los juicios de San Pablo. Leíamos la Epístola a los Romanos, como se lee en los bares, para pasar tiempo, que está hecho para pasar. La risa suave de Leónidas cuando Pablo dice: “Atestados de toda suerte de iniquidad, de malicia, de fornicación, de avaricia, de perversidad; llenos de envidia, homicidas, pendencieros, fraudulentos, malignos, chismosos”, se detuvo en chismosos. “Fijate que chismosos está a la altura de malignos y homicidas”. Comparaciones con León Bloy.

En algún momento de esos encuentros entramos en el cuento disparatado: hacer una revista. Hubo chistes: evocamos nombres posibles, íbamos al humor, se me ocurrió uno grotesco que no recuerdo ahora, y Leónidas remató: “Revista Mensual de Culturra”. Culturra. Tuvimos la suerte de hacer El solicitante a 50 años de su primera edición. No creo exagerar si digo que ese libro está ahí, vivo, ahora, para que lo escuchen ahora, un libro que deshizo la vocación poética de la poesía, y seguirá deshaciéndola. En esos meses sólo leía Lewis Carroll y los Evangelios. Con Hugo Savino, en su casa, vimos El circo, de Chaplin. Leónidas admiraba a Chaplin, sonreía. Calzaba justo en su risa. Hace poco, con una explícita vocación de complicidades, nos entretuvimos pensando que el Exodo es un libro que puede leerse en clave cómica: Moisés tartamudo, la repetición de las plagas, detalles. La aventura de Lamborghini. Un día me encontró en la calle, circunstancias insólitas ahora dejadas al olvido: vos sos del palo, dijo. Quizás un rumor italiano, no sé. Lo que cuenta Mansilla de los primeros en pararse en las esquinas.

Algo argentino termina con Leónidas, la sobriedad, la elegancia de un estilo de ciudad que ya no es la nuestra.

Final de Trento: “Expansión de lo cómico. Hacia el final, en el final, lo final de la Risa, es decir finalmente se ve, se transforma, es decir, el final de lo Cómico ocupa al final todo el Espacio, es decir, de la Nada, es decir, es decir.” Es decir es decir nos queda el arte de Leónidas.

* Escritor y editor.

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