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Jueves, 31 de marzo de 2011

TEATRO

Debut actoral de Javier Malosetti

Casi no se reconoce en esta nueva experiencia. “Voy del trabajo a casa y de casa al trabajo. Me cuido la garganta, tomo té de jengibre, cosas que antes veía en otros y me reía. Ahora las entiendo”, reconoce el músico. Y cuenta que cuando el matrimonio Otero-Peña lo invitó a ver la película de Spike Lee sobre el musical Passing Strange, se estremeció con la historia, pero no pudo aceptar de entrada, sin dudarlo. “Es que nunca había actuado, mi personaje dice unos choclos larguísimos y encima canta, pero en castellano, cosa que nunca había hecho. Suelo cantar standars en inglés, pero en castellano no. Me daba miedo. Pero me convencieron y les agradezco porque estoy super contento”, asegura a Página/12. Sobre su personaje, el narrador del viaje iniciático de un joven (Diego Reinhold) en busca del sentido de su vida, dice que de todo el elenco es el que más está en escena, guía la trama y participa activamente en ella. “No es lo mismo hablarle al público que me viene a ver a las doce de la noche a La Trastienda, medio borracho, que ser el narrador de este musical. Las juntadas con María Onetto me sirvieron muchísimo para encontrar cómo sostener la historia, aunque trato de no componer mucho, sino de transmitir desde una persona común”, asegura el guitarrista y bajista, que por momentos hablará desde “una especie de estrado de pastor”, desde una mesa, o directamente interactuará con los demás personajes. “Por suerte, me tocó un personaje que toca la guitarra y canta. En los solos de guitarra soy feliz: es cuando más me suelto y me olvido de todo. Al principio cuando me sacaban la viola sentía que me mataban”, confiesa. Dice que la música es rockera y también negra, con mucho soul, y que Otero se mandó un trabajo increíble. “Había una partitura a respetar, pero Mariano la adaptó bastante, cambió algunas canciones y las reformuló melódicamente por el pasaje del inglés al castellano. Suena tremendo”, adelanta. El viaje de descubrimiento que emprende el personaje a cargo de Reinhold, los conflictos que enfrenta, le sonaron muy próximos. “Sentí que era autobiográfico: la relación con la madre, salir al mundo en busca de respuestas verdaderas, experimentar. El subtítulo de la obra es ‘La vida tiene errores que sólo el arte puede corregir’ y estoy totalmente de acuerdo. Es más, yo diría que ‘La vida es un error que sólo el arte puede corregir’. Para los que no ponemos ni una ficha en la política o en la religión, el arte es la bandera.” En estos primeros meses del año, además de actuar quiere tocar por las medianoches y seguir presentando su flamante disco Ten, algo más eléctrico y enérgico que los anteriores. “No voy a poder hacer gira por el interior, pero después de las funciones puedo tocar. Es más, en el Tabarís hay una sala chica que está bárbara y también me encanta Boris”, desliza. El combo teatro y música no está nada mal para este 2011 que recién comienza.

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