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Miércoles, 20 de julio de 2016

TEATRO › OPINION

Intensidades de una existencia creadora

 Por Jorge Dubatti *

Conocí a Carlos Gorostiza a comienzos de los ochenta y tuve la alegría, el honor de tratarlo todos estos años. Carlos y Teresa confiaron en mí para editar la versión española de El puente que adaptó Antonio Buero Vallejo y el franquismo prohibió. Me confiaron también sus “anteúltimos” textos, Vuelo a Capistrano y El aire del río, “anteúltimos” porque Carlos siempre estaba escribiendo una nueva obra. Tuve la dicha de presentarlo y entrevistarlo en su conferencia magistral en Tecnópolis en 2014, en el Encuentro Federal de la Palabra, con sus plenos 94 años. Para mí es un orgullo haberlo impulsado a publicar sus poemas juveniles, De guerras y de amores 1939-1944, que Carlos me leyó en las tardes de trabajo. Admiré siempre su fuerza creadora, la intensidad y calidad de su existencia artística. Gorostiza era muchos Gorostizas. El genial dramaturgo de El puente, El acompañamiento, Los hermanos queridos, El patio de atrás. El director de sus propias obras y de otros autores: La fiaca de Talesnik, de La Nona de Tito Cossa, y muchas piezas de Armand Salacrou, Ben Jonson, Luigi Pirandello, Rodolfo Usigli, Clifford Odetts, Isaac Chocrón, Max Frisch, Molière, Bertolt Brecht. El narrador de Cuerpos presentes, Vuelan las palomas, La tierra inquieta. El deportista (fútbol, atletismo), el titiritero, el actor. Pero además el gestor y el político, uno de los impulsores de Teatro Abierto ‘81 y secretario de Cultura de la Nación en el primer gobierno de la democracia recuperada. Sus memorias, El merodeador enmascarado (2004), son una radiografía de la Argentina del siglo XX, con los trazos de Juan Domingo Perón, Fidel Castro, Gabriel García Márquez. En una de nuestras conversaciones me dijo: “Mi tendencia es la preocupación por el fondo, por los contenidos, por los conceptos que hacen a un teatro social, a la reflexión sobre la realidad inmediata. Veo la realidad, el mundo a mi alrededor, y me duele. El gran tema de mi teatro es el de la responsabilidad del hombre por el otro hombre”. Un teatro hecho de pasión y energía social.

* Doctor en Historia y Teoría de las Artes. Investigador, crítico y docente.

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