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Lunes, 22 de enero de 2007

MUSICA

Postales coscoínas

 Por K. M.
Desde Cosquín

- Se viene un Gran paisano. El empresario Norberto Bacón ya confirmó la noticia: en abril comenzará a emitirse por Canal 9 un programa que cruza Gran Hermano con Operación triunfo, pero esta vez del folklore. La cosa viene criolla por donde se la mire, así que, en lugar de encerrar a los participantes en una casona de Martínez, o en una Academia, los reunirán en una estancia. Y nada de hacer ocio todo el día en la pileta: los participantes tendrán que superar pruebas gauchas, como aprender a ensillar o hacer un buen asado, además de entrenarse en el canto de los diferentes ritmos del país. La convocatoria a cantantes aficionados de folklore comenzará el mes que viene, y promete ser mucho más que Operación triunfo: también habrá milongas, chacareras, tonadas y demás ritmos.

- Una platita para el telón. En un año electoral, todo evento que junte alguna cantidad de gente es bueno para algo. Esta vez apareció por Cosquín el gobernador cordobés, Juan Manuel de la Sota, paseando su cabellera al viento junto a un séquito de funcionarios. Vino a entregar un “subsidio no reintegrable” de 35 mil pesos, para que el escenario del festival tenga un telón nuevo el año que viene. Después se lo vio entusiasmadísimo en el palco oficial, bailoteando todos los temas de Jorge Rojas.

- El sonido y el olor de lo criollo. Cosquín suena todo el tiempo, las 24 horas. Su sonido es el de una sucesión de zambas y chacareras que están todo el día, en todos lados, brotando de cada esquina, de cada restaurante y de las ventanas de las casas. En vivo, grabados, en karaoke. Llegando a la última noche del festival, ese sonido hace rogar a todo cristiano no fanático que alguien alcance algún rock and roll, o cualquier cosa que no tenga bombo legüero. Pero todos los que llegan hasta aquí saben que este es el ritmo del verano. Cosquín también tiene olores. Los de esos chivitos letales que se cocinan en cruz a fuego lento en las calles, y de los ollones de locro que también se anuncian tentadores durante su paciente cocción. Y está el olor más criollo, el de la bosta de caballo del desfile inaugural. A propósito, en el desfile de este año brillaron dos consagrados de Cosquín: la coplera salteña Mariana Carrizo, que abrió el desfile con una entrada triunfal montada en burro, saludando cual simpática reina de los cerros, y Jorge Rojas, que cerró a todo brío, a caballo junto a su padre y sus hermanos.

- Cero en servicio. Es un clásico del festival, pero podría no serlo. En Cosquín se come y se duerme como se puede; por lo general, mal. Conseguir comer algo decente y servido en un tiempo razonable a partir de las once de la noche se vuelve una tarea para avezados. Ni qué hablar de obtener una factura a cambio del pago; si el cliente solicita alguna de esas rarezas, se extenderá alegremente un papelito. Para dormir habrá que pagar precios de Punta del Este por servicios de Punta Mogotes. Las plazas disponibles son pocas y los coscoínos parecen convencidos de que estas nueve noches tendrán que rendir todo el año. Los que llegaron sin reservas ayer tenían que aceptar una habitación compartida entre muchos, sin cocina y con un baño lejano, a 40 pesos por persona.

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