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Martes, 6 de febrero de 2007

PLASTICA

“Cómo mirar sin prejuicios provincianos”

 Por Marcelo Santangelo *

... Sigo pintando porque la pintura es una manera de poder explicarme cosas que no puedo explicarme de otra manera. Hay muchos asuntos que contemplar sobre esta manera de accionar del hombre (me refiero a la pintura), pero que, también es cierto, no son suficientes para explicarme este mundo en el que vivo. Por eso escribo, hice experiencias en dramatizaciones, en cine, en televisión, desarrollé las pinturas proyectables, después las transformé en multifocales y ahora último, desde hace varios años, los minimutables manuales y los minimutables para proyectar...

... De mi estada en Buenos Aires (1958/1965) puedo decir que me sirvió para aprender a mirar. A mirar sin prejuicios provincianos. Allí descubrí que la pintura convencional no me era útil. Volví a Mendoza en el ’65 y comencé una serie de experiencias en pintura, modificando los soportes. Eso se tradujo en un cambio en las formas y apareció lo que es la primera “pintura para mirar y tocar”. Mi aporte a la pintura tradicional fue agregar elementos que pudieran ser tocados sin miedo por los espectadores. Y podés jugar con los dedos de una mano, de las dos y también las palmas o la frente si te viene bien. Algunos dicen que eso no es pintura. El problema no es mío solamente, es de todos. La respuesta vendrá con el tiempo. Después fui becado a España. Allí desarrollé la pintura multimodular, y digo multimodular y no modular nada más que por usar un término de moda, pues ahora todo es multi. Pero también es cierto que por los datos conocidos fui el primero en presentar al público un modular intercambiable de más de cien unidades. Entonces se publicitó como Circulando: pintura para mirar, tocar y jugar, fue en 1971. Volví a Mendoza, hice otros viajes por EE.UU. y Europa, antes había estado en México y, otra vez asentado, gané por concurso la cátedra de pintura en la Escuela Superior de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo en 1974, pero como la mentalidad provinciana no da para más, en 1976 me jubilé. Ahora sigo pintando y estudiando. Y sigo pintando (los minimutables también son pintura) y haciendo experiencias en el campo de la cinética, que es la forma más actualizada del surrealismo, porque me hace falta para entender e interpretar situaciones y signos de los cambios sociales, que no puedo conocer de otra manera...

... Entonces deja de haber quienes producen objetos cerrados o totalmente terminados para que otros los cuelguen en las paredes para tapar manchas de humedad, sino que comienzan a ofrecerse objetos sin cerrar, para que puedan ser completados por los observadores. Es cierto que a esto se le ha dado en llamar “participación”. Es idiota, porque siempre que alguien trata de conocer algo está participando. Pero es cuestión de convención. Usamos el término contemplación cuando hacemos referencia a una relación entre el objeto y el observador en la que éste no debe realizar acción alguna para producir un cambio real en el objeto. En cambio, llamamos participación cuando al ejecutar una acción producimos un cambio en el objeto contemplado, un cambio real. Un cambio real en el objeto pictórico, ya que nos estamos refiriendo en particular a este quehacer del hombre actual. Lo que no quiere decir que a lo mejor exista otro término que sea más adecuado o simplemente correcto.

... Vos sabés que soy disperso. Muy disperso. Como todo buen surrealista. Así que seguiré haciendo experiencias de todo tipo, al mismo tiempo que seguiré pintando a la vieja manera para ver si es posible hacer algún nuevo aporte. Hay gente que cree que todo está inventado o desarrollado y las posibilidades, concluidas. ¿Has pensado que hay mucha gente que no quiere que las cosas cambien porque deben quedar como siempre, tal como las tenemos ahora? Es como si nosotros fuéramos el “no hay más allá”. Nosotros somos los últimos creadores, los que nos sigan deberán solamente copiarnos o imitarnos, pero de ninguna manera intentar cambiar nada. Hasta los ecologistas quieren que el mundo se inmovilice. Tal vez se trata de un deseo inexpresado convencionalmente de intentar la vida eterna, aquí en la Tierra. [...] Seguiré haciendo multimedia, cine, pintura, música concreta, miniensayos, minimutables, conferenciando, charlando, dialogando, y sobre todo seguir en armonía conmigo mismo, para poder ofrecer todavía un poco más de lo que le he devuelto en bienes culturales a la comunidad que me vio crecer y me permitió gozar de algunos medios, aunque ahora le duela lo que digo y lo que hago.

* Fragmento de un artículo escrito en 1980 y publicado en 1985 en el libro Santángelo - Diez años de papelones 1974/1983. Foto: “Transparencia”.

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